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Autor Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik - Agencia de Noticias Biodiversidadla Idioma Español Pais Argentina Publicado 4 agosto 2009 16:15

Para ser vistas y escuchadas. Mujeres de la comunidad wichí "Honat Le' Les", en lucha

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Desde tierras asoladas por los desmontes, en el salteño departamento de San Martín, 20 mujeres de la comunidad wichí "Honat Le' Les" arribaron a la ciudad de Buenos Aires con el objetivo de traer los reclamos que ya realizaron en los municipios provinciales, sin más éxito que el de haber obtenido más represión, exclusión y discriminación.

No buscan la representación de organizaciones intermedias, sino ser ellas mismas con sus propias voces quienes expliquen lo que exigen y persiguen. En sus territorios, hoy no se cumple con la prohibición de tala del monte nativo ni se relevan los impactos que implica seguir con esa misma destrucción. La Agencia de Noticias Biodiversidadla dialogó con Octorina Zamora, vocera de las wichí, quien como las otras mujeres, llegó con el deseo de que sus descendientes no sufran la miseria ni hereden la misma invisibilidad que genera el despojo que padecen. Las wichí dejaron atrás la complicidad del silencio, se armaron de conciencia, levantaron sus voces y hoy están aquí.

-¿Podrías contarnos cómo es el lugar donde viven las comunidades wichí?

-Nosotros somos de un pueblo que se llama Embarcación, que queda 75 km al sur de la ciudad de Tartagal. Nosotras, las mujeres indígenas, hemos decidido venir a Capital Federal a hacer escuchar nuestra voz en contra de los desmontes, porque en los montes que se están depredando, que se están asesinando, está nuestra sobrevivencia y supervivencia. Entonces, no podemos permitir que vengan los empresarios a poner en riesgo nuestra vida. Estamos al borde de sufrir un alud si se sigue con los desmontes y la tala indiscriminada que están haciendo en la única selva de yungas que hay en el municipio, y el único pulmón ecológico, ya que nosotros estamos rodeados de los desmontes anteriores. Somos alrededor de 7 comunidades que hemos venido, autoridades de las comunidades wichí y guaraní. Representamos alrededor de 2.000 personas que estamos en peligro.

-¿Cómo es la posesión actual de la tierra?

-Somos víctimas del desalojo y despojo total de nuestros territorios, ya que nuestros derechos no han sido respetados desde hace muchos años. Eso fue avanzando, avanzando, y quedamos acorralados en terrenos de 10 x 20 con nuestras familias. En esos terrenos viven 2, 3 y hasta 4 familias. Estamos reclamando un territorio adicional porque estamos hacinados y no podemos desarrollarnos. No es por una cuestión de que queramos vivir ahí, sino que somos víctimas del despojo, de años. Nos han acorralado. Con la excusa del desarrollo y el avance de las ciudades quedamos insertos ahí. También nuestro reclamo aquí es que el Estado haga una reparación y nos adjudique un territorio adicional. Ese territorio, si se sigue desmontando, nos deja en peligro de vida, sin siquiera tener un territorio para nuestro desarrollo.

-¿Cuáles son las actividades que estarán realizando en Buenos Aires?, ¿cuentan con algún tipo de apoyo de otras organizaciones?

-Nos estamos movilizando con el apoyo de gente solidaria. Hemos preferido no recurrir a las ONGs tradicionales, que siempre están a la par del indio. Hace años seguimos en esa misma estructura de tenerlas como voceras y no hay un avance dentro de las negociaciones de estas ONGs. Hemos preferido representarnos nosotras mismas. Por eso estamos acá. El apoyo que tenemos es de gente solidaria, de amigos, estamos en Buenos Aires gracias a la ayuda de ellos. Nos vamos a hacer presentes en la Corte de Justicia, porque el gobierno de Salta estaría presentando el estudio de impacto ambiental que le pedí a la corte por el tema de la prohibición del desmonte y la tala indiscriminada. Nosotros no estamos de acuerdo, porque fuimos dejadas de lado, la gente de Embarcación, en esas audiencias públicas que estuvo haciendo la Dirección de Medio Ambiente.

-¿Por qué son mujeres únicamente las que se movilizaron hasta aquí?

-Nos movilizamos las mujeres, porque nosotras consideramos que siempre estamos invisibilizadas por el Estado. Siempre se ha considerado la voz del hombre y estamos viendo que esa voz tampoco es escuchada, o bien, cuando se la escucha, los corrompen, los compran. Muchos de nuestros hombres son más flexibles a esa corrupción que necesitan los políticos para usarlos como instrumento de opresión a ellos, a los mismos hombres. Como mujeres indígenas estamos cansadas de que los hombres no den respuesta a las comunidades, en el caso de la zona de Embarcación. Por eso nosotras estamos acá, porque queremos ser vistas, queremos ser escuchadas. A nosotras nunca nos consultan nada desde los gobiernos. Si es el problema de salud, nos nos consultan; si es el problema de educación, no nos consultan; problema territorial, no nos consultan. El Estado se va aprovechando de la ingnoracia, de la necesidad de nuestra gente y no avanza para ningún lado, solamente para la destrucción de nuestro pueblo.

Sabemos que este modelo sojero que hay en nuestro país es a costa de nuestras vidas, a costa de la usurpación, del despojo. Esto es una cosa seria, y como madres, como mujeres, sabemos lo que es cuando los hijos tienen hambre, cuando perdemos la vida, cuando pierden la vida nuestros hijos por no tener qué darles de comer, que no tengamos la respuesta del Estado por la falta de cumplimiento de las leyes. En las leyes dice claramente el tema de educación, el tema de salud, el tema territorial, y no se ha cumplido.

-¿Hay mujeres jóvenes entre ustedes, participando de esta lucha?

-Así es. Por ejemplo, hay una hermana indígena que terminó de hacer un curso de enfermería y no consigue trabajo. Pedimos la incorporación de los jóvenes profesionales de las comunidades para que trabajen. Es una vergüenza que en el INAI, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, no haya hermanos o hermanas indígenas trabajando en las oficinas, y es un instituto de asuntos indígenas. Tenemos mano de obra como para ofrecer al Estado para que pueda trabajar para nosotros también.

-Además de los desmontes, están denunciando la situación sanitaria que viven, ¿de qué se trata?

-Es una vergüenza que haya niños desnutridos o en situación de desnutrición cuando hablamos de un país que practica la justicia social. La otra vez hicimos una denuncia, hemos mandado fotos de los chicos desnutridos a Presidencia de la Nación y la respuesta fue enviar lavarropas, bicicletas, camas, colchones, pero no se soluciona en sí el tema de la alimentación. Nosotros hemos pedido comedores nutricionales para las comunidades indígenas, para tratar de paliar la situación de necesidad, de alimentación de nuestros niños. El tema de las enfermedades que acarrean los desmontes, nosotros no estamos preparados para paliar esa situación. El tema de la leishmaniasis, que es algo muy fuerte, delicado y peligroso. Nadie viene aquí a instruirnos, nadie viene a capacitarnos, y sabemos que para hacer los programas y los proyectos de salud no hay ningún indígena. Necesitamos tener participación en la elaboración de los programas y proyectos de salud y educación, y entonces creo que de esta manera sí se va a avanzar.

-Sancionada la Ley de Bosques, había una instancia de ordenamiento territorial que debía producirse a nivel provincial, ¿han cesado los desmontes?

-No, no ha sido respetado, y culpabilizamos a la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia por hacer la vista para otro lado y permitir que, en medio de esa prohibición de la Corte Suprema de Justicia, del fallo donde se prohíben los desmontes y la tala de madera, todavía se siguen haciendo. No se ha respetado. Hicimos la denuncia al juez federal de Orán, pero hasta el día de la fecha no hemos tenido respuesta. Sin embargo, los madereros ya no pasan, por ejemplo, por la ruta 34, sino que hicieron una picada adentro del monte y pasan la madera a través del río Bermejo y la reciben directamente en Orán. ¿Cómo puede ser que no se respete un fallo de la Corte, que se vaya al juzgado a poner una denuncia al juez federal porque se está poniendo en peligro de muerte a más de 3.000 personas y no se haga nada? La justicia también está a favor de los asesinos de nuestros montes.

-¿Hay algo que te gustaría agregar?

-Nosotras, las mujeres indígenas, pedimos la solidaridad del pueblo argentino, que nos acompañe, que pueda fortalecer esta lucha. Venimos como en un pedido de auxilio, porque es terrible, terrible, la situación en la que nos están poniendo estos empresarios. Que siembren lo que quieran, pero que se delimite el territorio indígena. Estamos sufriendo en este momento lo que toda la vida hemos sufrido: el despojo. Si bien antes nos combatían con el Winchester, el Remington, el Mauser, ahora es con este modelo de sojización que hay en el norte. Es difícil, capaz que nuestras fuerzas no lleguen, pero sí, tenemos la voluntad de denunciar, de hacer. Por favor, que alguna autoridad nos considere humanos y haga respetar nuestros derechos. Nosotras estamos para venir a decir esto, entonces pedimos la solidaridad del pueblo argentino en estos 199 años de república, donde todavía sigue la persecución hacia nuestros pueblos.

* Por Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik para la Agencia de Noticias Biodiversidadla.


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