Argentina: el uranio despierta odios en comunidades y amores en empresas aliadas a gobiernos

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País Argentina

Al pie de los Andes o en las estepas avanzan los proyectos de reactivación de la minería de uranio en la Argentina. De la misma manera, crece el descontento de los vecinos

Existen más de 50 pedidos de cateo y exploración en Catamarca, Chubut, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Salta, San Juan y Córdoba, y empresas como Wealth Minerals, Strategic Resources, Globe Uranium y Mega Uranium están detrás del negocio bien recibido por los gobiernos. Raúl Montenegro, premio nobel alternativo de biología, sostiene: “Sigue promocionándose la minería de uranio sin ningún tipo de consulta previa, e ignorando que organismos de energía atómica a nivel mundial protegen más sus propios intereses que la seguridad y la salud de la población”. Préstamo del Banco Mundial para sanear colas de uranio de Malargüe.

Fuentes: diarios Crítica de la Argentina y Los Andes

“El uranio está reactivando interés no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo. Con el alza del precio del petróleo y la escasez de gas, el planeta se plantea otras posibilidades. Hay que buscar energías seguras y el uranio es un recurso. No produce efecto invernadero y es aceptable para generar electricidad”, explica Aníbal Núñez, gerente del Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería del Uranio (PRAMU) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Según Núñez, “hay una interpretación de la opinión pública que donde hubo uranio hay problemas, y no es así”.

No piensan lo mismo vecinos y ambientalistas. “La minería de uranio es de alto riesgo para los trabajadores y el medio ambiente . No podemos permitir la degradación ambiental y poner en riesgo las fuentes de agua potable. El uranio contamina el agua”, señaló Juan Carlos Villalonga, de Greenpace. Raúl Montenegro, de Fundación para la Defensa del Ambiente, agregó: “Sigue promocionándose la minería de uranio sin ningún tipo de consulta previa, e ignorando que organismos de energía atómica a nivel mundial protegen más sus propios intereses que la seguridad y la salud de la población”.

Aunque hoy no hay minería de uranio en actividad en el país, la hubo hasta los 90. El gobierno menemista la frenó porque costaba más extraer uranio que importarlo. “El precio del uranio costaba 180 dólares el kilo en 2007, y se estima que podría alcanzar los 500 en 2009”, expresó Fernando Lisse, asesor del diputado Edgardo De Petri. De Petri elevó un proyecto de ley para modificar el Código de Minería, a fin de que el uranio sólo pueda ser explotado por la CNEA y que se prohíba su exportación.

“Si no se modifica eso, corremos el riesgo de que, a pesar de ser un país con uranio, tengamos que salir a comprarlo. Hoy se importa, mientras hay un puñado de empresas extranjeras importantes, canadienses, británicas y australianas que quieren llevarse nuestro uranio para satisfacer sus demandas. Lo extraen en bruto y le ponen el valor agregado en sus países de origen, es ahí donde está el riesgo de contaminación”, concluyó Lisse.

El Banco Mundial entra en el juego

En todas las minas de las que extrajeron uranio quedó un pasivo ambiental abandonado: Don Otto (Salta), Los Adobes (Chubut), Los Gigantes (Córdoba), La Estela (San Luis), Malargüe (Mendoza), Sierra Pintada (Mendoza) y Los Colorados (La Rioja).

El Banco Mundial aprobó un préstamo de 30 millones de dólares para el Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería del Uranio (PRAMU) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Financiará el reacondicionamiento.

“El programa se ejecuta desde hace varios años, fundamentalmente en el proyecto de Malargüe, en Mendoza. Ahí irán la mitad de esos fondos y el resto, a Córdoba y Salta”, dijo Aníbal Núñez, gerente del Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería del Uranio (PRAMU). El crédito, dice, permitirá “acelerar” el proceso.

Un crédito del Banco Mundial para sanear colas de uranio de Malargüe

Mendoza, Argentina – 04/08/08. El Banco Mundial aprobó un crédito de 30 millones de dólares para que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) realice la remediación de las más de 700.000 toneladas de colas de uranio que yacen en el corazón de ese departamento del Sur. Resolver los pasivos dejados por la CNEA es un paso clave para los planes de desarrollo del sector que tiene pensado el Gobierno nacional, pues Mendoza puso como requisito indispensable para hablar de reapertura de la actividad en Sierra Pintada, cumplir con el saneamiento.

Se trata de basura dejada a cielo abierto luego de que se cerraran los proyectos de explotación y tratamiento de uranio, y que no fueron tratados correctamente. El lugar ha sido denunciado por organizaciones locales e internacionales por ser un foco potencial de contaminación para la población debido a la exposición constante a la radiación.

El organismo encargado de dirigir el proyecto es la CNEA. Según adelantaron desde ese organismo, se realizará una licitación internacional para adjudicar los trabajos de saneamiento explicó Aníbal Núñez, gerente del Proyecto de Restauración Ambiental (Pramu).

El crédito, que será entregado a través del BIRF, apunta a que los trabajos de Mendoza sean una prueba piloto para el resto del país. Es que de los 30 millones de dólares, 15 serán usados de manera directa para los trabajos de campo en Malargüe.Y en base a esa experiencia se iniciarán estudios en, al menos, otras 7 provincias en las que hay pasivos ambientales similares.

Otra parte del dinero irá a fortalecimiento institucional, con la idea de apoyar el desarrollo de mejoras ambientales en la actividad minera.

"El reacondicionamiento y restauración de minas cerradas es un proceso relativamente nuevo en la Argentina; por lo tanto, hay poca experiencia en el cierre y limpieza de minas. El proyecto asegurará que la herencia de anteriores actividades y cierres del sector minero sea conducido de acuerdo a las mejores prácticas internacionales y con procedimientos adecuados de consultoría y monitoreo", dijo Pedro Alba, director del Banco Mundial para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

La remediación y los plazos

El proyecto de saneamiento fue elaborado por la CNEA hace varios años. La idea es preparar el terreno para el depósito final de las colas de uranio de manera que se eviten filtraciones al subsuelo. En este caso, no se usarán membranas, sino sedimentos naturales. El depósito será cerrado también con sedimentos. Esa superficie luego puede ser forestada o aprovechada con otros usos. "Es un sistema que garantiza seguridad por 200 años. Responde a todas las exigencias ambientales y permitirá un uso sustentable del terreno", aseguró Núñez. Según los cálculos de los especialistas, la remediación final demandará tres años de trabajo intensivo.

Resolver los pasivos dejados por la CNEA es un paso clave para los planes de desarrollo del sector que tiene pensado el Gobierno nacional, pues Mendoza puso como requisito indispensable para hablar de reapertura de la actividad en Sierra Pintada, cumplir con el saneamiento.

La planta de Malargüe comenzó a operar en 1954 y cerró en 1986. La actividad del complejo de Malargüe consistía en la extracción de uranio y la producción de concentrado de ese mineral.

Luego la producción se enviaba a Córdoba para que fuera procesado y usado, luego, como matera prima en las centrales nucleares (para producir energía atómica). Desde que cesaron los trabajos, quedaron depositadas como montañas las toneladas de residuos de producción de uranio, a pocas cuadras del centro de la ciudad. El proyecto financiado por el Banco Mundial no incluye a la planta y los residuos depositados San Rafael (ver aparte). El encargado de pagar el préstamo es la Nación, que deberá devolver el dinero en 30 años, pero empezará a pagar dentro de cinco.

No a la Mina, Internet, 5-8-08

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