El país de las vacas come cada vez menos carne: récord de exportaciones y caída de consumo interno

Idioma Español
País Argentina
Foto: Nicolás Pousthomis - Minga

El kilo de asado estaba a 3.475 pesos en noviembre de 2023. En marzo pasado llegó a 18.617: una suba del 436 por ciento. Es solo un ejemplo de cómo se disparó el precio de la carne vacuna, que impactó en la enorme caída del consumo interno. Lo que se saca de las mesas argentinas tiene destino asegurado: crecieron las exportaciones a China, Estados Unidos, Israel y Europa.

Por Nahuel Lag 

El gobierno nacional continúa celebrando el aumento de las exportaciones primarias del país, que se traducen en un mayor ingreso de dólares, pero sigue sin dar respuestas respecto de cómo ese modelo impacta en la economía local. El caso de la carne es paradigmático: la exportación de carne registró en marzo incrementos destacados en volumen, mientras que en las mesas argentinas el consumo continúa deprimido en los niveles más bajos (47 kilo por año) y el precio no deja de subir (la media res se incrementó 70 por ciento en un año).

Cuando el Indec anunció la inflación del 3,4 por ciento en marzo —la más alta en un año—, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división con mayor impacto en los bolsillo de los argentinos por la suba de  “Carnes y derivados” (6,9 por ciento en el Gran Buenos Aires). El presidente Javier Milei habló ese día en la Cámara de Comercio de Estados Unidos —país que amplió la cuota de exportación de carne argentina a 80.000 toneladas— y aseguró que la inflación hubiese sido del 2,5 por ciento si “sacamos el efecto de la carne”. Prometió que “estos factores puntuales van a desaparecer y la inflación va a caer”, pero los informes de los distintos institutos y consultores privados no coinciden con el mandatario respecto de la carne.  

Los informes marcan que el motivo del incremento del precio en el país tiene que ver con la decisión de aumentar los volúmenes de exportación por la mejora de precios internacionales, la caída de cabezas de ganado —por la sequía y las inundaciones provocadas por un cambio climático que el gobierno nacional niega y recorta presupuesto para mitigarlo—, la menor disponibilidad de animales para faena y el incremento del impacto de esas variantes en el mercado local por la ausencia de políticas públicas de abastecimiento. 

El stock ganadero registrado por la Secretaría de Agricultura en 2025 fue el más bajo desde 2011 y el asado está cada vez más caro.

Foto: Télam

El precio de la carne a todo fuego 

La inflación de marzo marcó un incremento del 3,4 por ciento y una variación interanual del 32,4 por ciento. A pesar de que la baja de la inflación general —tras el 200 por ciento del último año del Frente de Todos— continúa siendo un capital del gobierno de La Libertad Avanza, los diez meses consecutivos de aumento ya desgastaron esa bandera y, en particular, en los platos de los argentinos, con los alimentos como el rubro de mayor aumento mes a mes. 

Marzo destacó el caso de la carne dentro de ese rubro, pero el comportamiento de los precios de este alimento central en la dieta de los argentinos marca una constante, con un gobierno que decidió eliminar cualquier  restricción que priorice el abastecimiento interno antes que la exportación, algo que se intentó en el gobierno anterior con escaso éxito. 

El incremento del 6,9 por ciento se registró en el GBA, pero alcanzó un aumento máximo de 7,6 por ciento en la región Noreste en la comparación entre marzo y febrero. Si la comparación se hace con diciembre de 2025, el rubro “Carne y derivados” también registró la mayor variación de precios con un 19,7 por ciento en el GBA y de 20,7 por ciento en el Noreste, también la región con mayor aumento. 

La comparación anual, con el mismo mes de 2025, también ubica a la carne como el producto con mayor aumento: 55,1 por ciento en el GBA y un máximo de 61,5 por ciento en el Noreste. Una particularidad de la mediación interanual es que la carne queda empatada o superada, según la región, con el rubro “Electricidad, gas y otros combustibles”. Ese rubro aumentó un 34,6 (Noreste) 22,8 (Cuyo) 22,9 (Patagonia), donde están las hidroeléctricas y la industria petrolera. La carne no tiene un precio acceso en el país de las vacas ni la energía en los territorios donde se explotan sus recursos.  

El Indec desagrega el aumento en cuatro cortes para marzo en comparación con febrero, todos muy por encima de la media del aumento del nivel de precios:  carne picada común 8,4 por ciento por encima, paleta 8 por ciento, cuadril 7,7 por ciento y nalga 7,7 por ciento. Según el  Instituto Argentino de Promoción de Carne Vacuna (Ipcva), el salto fue más grande si se toma como medida la media res, con un incremento del 13,3 por ciento en marzo y un 71,7 por ciento en el interanual. 

Si se hace una comparación entre los precios del último mes del gobierno del Frente de Todos y marzo pasado, según los precios publicados por el Ipcva, el precio del kilo de asado aumentó de 3.475 pesos, en noviembre de 2023, a 18.617 pesos en marzo de 2026. Lo que significa una suba nominal del 436 por ciento y real del 36,3 por ciento. 

¿Cómo está compuesto ese precio? Según el último  informe de Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), la cría representa el 35 por ciento, el feedlot 16 por ciento, frigorífico 1 por ciento, carnicería el 20 por ciento y los impuestos el 28 por ciento.

Foto: Gerónimo Molina - Subcoop

Las vacas van a los barcos 

El informe de FADA señala que el aumento de precios estuvo acompañado por una caída de cinco kilos en el consumo de carne vacuna. El cálculo del informe publicado indica que se pasó de consumir 49 kilos y medio por año por persona a 44 kilos. Por la escalada de precios, señala el informe, aumentó un kilo y medio más el consumo de cerdo, que tuvo una suba de precios muy por debajo, y que la apertura de importaciones ordenada por el gobierno abrió la llegada de productos de cerdos congelados desde Brasil afectando a los productores locales. 

El último  informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), publicado en marzo, arroja cifras más moderadas, pero coincide en la caída del consumo de carne en el país. Estima que, a partir de las cifras de producción y exportación en el primer trimestre del año, lo que quedó para el consumo totalizó 512,8 mil toneladas equivalentes a res con hueso (Tn EqRc/H), lo que significó una caída de diez por ciento interanual (56,67 mil tn r/c/h). A partir de esa cifra, el estimado promedio del consumo per cápita para el último año sería de 47,3 kilos/año, un 3,7 por ciento por debajo del promedio alcanzado en marzo de 2025 y cayendo en un 1,8 kilos por habitante. Según el Ciccra se sigue muy cerca del piso más bajo histórico de 47,0 kilos/años, que se registró el año pasado

Mientras que las cifras están en rojo para las mesas argentinas, las exportaciones y los precios internacionales gozan de buena salud. Las cifras del  Indec sobre el intercambio comercial argentino en marzo mostraron un incremento del 86,3 por ciento en las exportaciones de carne, por un total de 472 millones de dólares. La carne significó el 5,5 por ciento de las exportaciones para ese mes y el 17,7 por ciento dentro del rubro de Manufacturas de Origen Agropecuario.

El informe de exportaciones del  Consorcio de Exportadoras de Carnes Argentinas (ABC) registró ventas al extranjero por 61.000 toneladas en marzo, un incremento mensual del 25 por ciento. Esas exportaciones dejaron 419 millones de dólares, un 34 por ciento más que en febrero pasado. En la comparación interanual con el mismo mes de 2025, los volúmenes exportados crecieron un 38,5 por ciento, mientras que el valor obtenido fue 97,9 por ciento, lo demuestra el impacto del aumento de precios internacionales de la carne y el incentivo de los frigoríficos para relegar el abastecimiento local y presionar sobre los precios

El último informe del Ciccra había marcado una caída del 8,1 por ciento del volumen de exportaciones entre febrero y enero, pero ya marcaba la suba del precio internacional. El precio promedio de exportación registraba una mejora del 30,2 por ciento anual, a 7.451 dólares por tonelada, que redundó en una mejora en la facturación por ventas al exterior de del 28 por ciento en la comparación interanual.  

En cuanto al destino de las vacas de Argentina: China lleva el primer lugar (62 por ciento), tanto en marzo como en el primer trimestre del año. Solo en marzo se embarcaron 16.000 toneladas de carne con hueso y 22.000 toneladas de carne bovina deshuesada. Estados Unidos, Israel y Europa fueron los siguientes destinos. 

¿Qué pasa en el campo?

Los análisis del incremento de precios no se restringen sólo a la dinámica exportadora sino que destacan el impacto del stock ganadero con el que cuenta el país y, a partir de esa cifra, la capacidad de faena, para luego ver cuánto se destina al exterior y cómo se reparte lo que queda para los platos argentinos y a qué precios.

El informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación sobre las existencias bovinas en 2025 reflejó un stock de 51 millones de cabezas, lo que significó una caída del del 1,36 por ciento, equivalente a 704.000 cabezas menos que en 2024. 

El informe marca como dato positivo el incremento la relación ternero-vaca en un 65 por ciento, superando el promedio de la serie 2007-2025 y el segundo mejor resultado desde el récord 2022 (67 por ciento). La cifra indica una mejora en favor de los terneros, marcando una mejora en la eficiencia de la cría y retención de animales.  “Es esperable que en los próximos años se consoliden resultados positivos tanto en la productividad del rodeo como en los niveles de producción de la ganadería”, confía el informe de la Secretaría de Agricultura. 

El informe del Ciccra, sin embargo, muestra que la capacidad productiva aún está lejos de recuperarse. Precisa que la industria frigorífica faenó un total de un millón de cabezas de hacienda vacuna en 340 establecimientos en marzo, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Esto ocurre por una menor oferta de hacienda para enviar a faena, producto de la combinación de factores: 

  • sequías 2022-2024 
  • inundaciones 2025 
  • venta anticipada de animales 
  • reducción del stock de madres
  • impacto negativo sobre el índice de preñez

Esa baja de la faena generó el incremento del precio relativo del animal en pie, el más elevado en quince años se registró entre diciembre del año pasado y marzo de 2026. En el primer trimestre de 2026, la caída interanual de la faena fue de 7,6 por ciento.

Fuente:  agenciatierraviva.com.ar

Temas: Ganadería industrial, Soberanía alimentaria

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