Pueblo Sikuani continúa lucha contra el despojo de tierras
El 14 de enero de este año, una jueza falló una tutela a favor de comunidades indígenas y ordenó a la empresa Agropecuaria ALIAR S.A. La Fazenda, a la comunidad menonita y a otros particulares que controlan predios colindantes con territorios ancestrales de la comunidad sikuani, abstenerse de impedir, restringir u obstaculizar el ingreso y tránsito por los caminos tradicionales, así como de imponer controles, registros, exigencias de autorización o cualquier medida que afecte su libre circulación, autonomía e intimidad, hasta que se defina el proceso de servidumbre.
En 2024, la Agencia Nacional de Tierras entregó al pueblo Sikuani dos predios. Sin embargo, según denuncian los indígenas, integrantes de la iglesia menonita bloquean los accesos mediante cercados y cerramientos, lo que impide el ingreso a los territorios ancestrales de las comunidades indígenas Barrulia, Iwitsulibo, Tsabilonia y San Rafael de Warrojo, ubicadas en jurisdicción del municipio de Puerto Gaitán (Meta).
Además de las acusaciones por acaparamiento de tierras, los menonitas son señalados de utilizar sus extensas propiedades para obstaculizar el tránsito indígena. Paralelamente, según los Sikuani, los acusan de supuestos delitos en un proceso de estigmatización contra su pueblo.
La iglesia menonita posee varias hectáreas en el departamento del Meta y enfrenta múltiples denuncias. Se les acusa de beneficiarse del despojo de tierras mediante la compra de terrenos a bajo precio después de que grupos paramilitares desplazaran a la población indígena.
Restitución de territorios
La Agencia Nacional de Tierras devolvió al pueblo Sikuani los predios Campoalegre (más de 6.200 hectáreas) y Cuba Libre (7.000 hectáreas). Esta decisión se basó en sentencias judiciales que reconocen a esta comunidad como víctima del conflicto armado, ya que fue despojada de territorios protegidos.
Los predios restituidos benefician a 22 comunidades indígenas, cada una conformada por entre siete y 30 familias.
Varias entidades estatales, incluida la Fiscalía colombiana, la Defensoría del Pueblo y la Agencia Nacional de Tierras, han cuestionado las acciones de los menonitas. Las acusaciones incluyen contaminación ambiental, destrucción de la naturaleza y apropiación de territorios despojados por paramilitares.
¿Quiénes son los menonitas?
Integrantes de esta iglesia de origen alemán y suizo llegaron al territorio en 2014, principalmente desde México. En 2016, el grupo religioso adquirió 32.000 hectáreas donde cultivan soya y maíz.
En 2017, después del declive del paramilitarismo a principios de los años 2000, las comunidades Sikuani decidieron retornar a sus tierras. Al llegar, encontraron sus territorios ocupados por los menonitas, una comunidad religiosa cristiana creada en el siglo XVI en Europa Central.
Los menonitas ejercen considerable influencia en la región. En 2024, contaron con autoridades locales y regionales que, junto a policías y civiles armados, intentaron despojar a los indígenas de sus territorios.
Felipe Harman, director de la Agencia Nacional de Tierras, intervino en varias ocasiones para solicitar a las autoridades locales la suspensión de los desalojos contra los Sikuani.
Menonitas en América Latina
De acuerdo con el investigador Yann Le Polain, en la actualidad hay 214 colonias menonitas en nueve países de América Latina, entre ellos Argentina, Belice, Bolivia, Colombia, México, Perú y Paraguay.
La Guardia Indígena de Caimito en Perú expulsó a los menonitas, grupo religioso al que la justicia de ese país ordenó en diciembre del 2023 dejar de deforestar en los bosques de Masisea. Sin embargo, la colonia menonita continuó con la deforestación e incumplieron la orden de la justicia peruana.
Este grupo se dedica a los monocultivos de soya, maíz, arroz y frijol con alta tecnología y el uso de pesticidas que contaminan los ríos aledaños.
Irregularidades y resistencia
Las comunidades indígenas denuncian irregularidades en las compras de tierras por parte de los menonitas y señalan que estos reciben apoyo paramilitar en la región. El pueblo Sikuani reclama en total 58.000 hectáreas y exige la constitución de un resguardo. Actualmente, las comunidades permanecen alerta ante posibles ataques a sus territorios.
En 2024, hombres y mujeres Sikuani resistieron un intento de desalojo violento ejecutado por policías y civiles armados. Los indígenas insisten en que los menonitas son acaparadores de tierras en complicidad con el paramilitarismo.
A mediados de agosto del mismo año, la Fiscalía colombiana imputó a 12 extranjeros de esta comunidad religiosa por delitos de deforestación y daño ambiental en zona de importancia ecológica.
El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural señaló que algunos predios comprados por los menonitas pertenecían a Rodrigo Vargas Cuéllar, identificado como socio del paramilitar y narcotraficante Guillermo Acevedo, alias “Memo Fantasma”, relacionado con la exvicepresidenta y exministra Marta Lucía Ramirez.
Protección legal y desalojos
Mientras tanto, el pueblo Sikuani se amparó en el Decreto 2333 de 2014, que les otorga derechos ancestrales sobre esas tierras. Cinco años después, en un segundo intento, la Agencia Nacional de Tierras reconoció su posesión en junio de 2022.
En 2024, la alcaldía de Puerto Gaitán, la policía, la personería y civiles armados violaron directrices nacionales y desalojaron los predios Campo Alegre y Cuba Libre, habitados por los Sikuani.
Con tractores derribaron los ranchos de paja de 500 familias, quienes luego fueron obligadas a trasladarse a un parque propenso a inundaciones en Puerto Gaitán. Esta decisión favoreció a los menonitas. Los Sikuani interpusieron una tutela que el juez 38 penal del circuito falló a favor de los indígenas veinte días después del desalojo.
Exigencias territoriales
Las autoridades indígenas del pueblo Sikuani exigen la restitución de 58.000 hectáreas de su territorio en el Meta. Un total de 135 familias reclaman la devolución de sus tierras y denuncian la apropiación y acumulación por parte de extranjeros.
«Queremos estar tranquilos en nuestro territorio, cultivando nuestros usos y costumbres, porque como indígenas necesitamos nuestra tierra madre para vivir en paz y libertad», declaró en 2024 la gobernadora indígena Alba Rubiela Gaitán, una de las lideresas que representa a la autoridad tradicional del territorio Barrulia del pueblo Sikuani.
Por su parte, la Agencia Nacional de Tierras anunció que hasta ahora formalizó la entrega de miles de hectáreas a esta comunidad indígena en el Meta. La entidad explicó que se enfocó en la restitución y ampliación de territorios ancestrales, con la constitución del resguardo Aseinpome (más de 1.400 hectáreas) y la entrega del predio Yamato (más de 1.500 hectáreas) en Puerto Gaitán.
Fuente: Colombia Informa
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