Silvia, maestra siempre

Idioma Español

"Y así con esa pasión, paciencia y rigurosidad, nos dejó ese maravilloso libro El despojo de la riqueza biológica: de patrimonio de la humanidad a recurso bajo soberanía del Estado. Sólo Silvia pudo haber recogido la ruta seguida en ese proceso de despojo y de esa manera".

Estábamos en el preámbulo del TLC cuando conocí a Silvia, hace unos veinte años. Mi amiga Nancy Hidalgo me invitó a la Red de Coordinación en Biodiversidad y coincidentemente en esos días Silvia fue invitada al Comité Patriótico de la Unión. Ahí hizo una exposición de las repercusiones del TLC que tenía a todos los sectores populares del país con gran preocupación y ocupándonos en la resistencia al tratado. Y siempre Silvia fue meticulosa en sus explicaciones, informada, estudiosa y reflexiva sobre las decisiones políticas y los impactos en la biodiversidad y los derechos comunitarios a la biodiversidad.

Luego vinieron muchos encuentros. Recuerdo que estudiantes de la comisión de Asuntos Ambientales, del entonces directorio de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (FEUNA), con quienes yo trabajaba, me mostraron el camino a su oficina ahí en el Edificio de la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Mar.

Siempre fue muy generosa, con su tiempo y su conocimiento. Ya jubilada, muchas veces atendió mi llamado para ir a mis cursos, ya fuera a hablar del Protocolo de Nagoya o de la historia de la construcción y defensa de Ley de Biodiversidad. Indiscutiblemente con pasión les hablaba a los y las estudiantes sobre estos procesos.

Y así con esa pasión, paciencia y rigurosidad, nos dejó ese maravilloso libro El despojo de la riqueza biológica: de patrimonio de la humanidad a recurso bajo soberanía del Estado. Sólo Silvia pudo haber recogido la ruta seguida en ese proceso de despojo y de esa manera.

A lo largo de los años estuvo en muchos encuentros y talleres, con las compañeras de la Red de Mujeres Rurales. Hasta improvisamos una sala de reunión en un corral. Pero sin importar el lugar, ahí estaba ella ante cada amenaza contra las semillas campesinas.

Ya sentimos su ausencia ante las nuevas amenazas.

Hay un momento, entre muchos, que guardo con especial cariño. Desde el proyecto interuniversitario que desarrollábamos: Mujeres rurales, producción, procesamiento y comercialización de granos básicos, allá por los días posteriores a la aprobación de la Agenda Complementaria al TLC, organizamos el Foro Mujeres del Campo, Autonomía y Soberanía Alimentaria, en el Auditorio Clodomiro Picado de la Universidad Nacional. Invitamos a Silvia para hacer la conferencia magistral de apertura del Foro, sobre la defensa de la biodiversidad para la soberanía alimentaria. El Auditorio estaba lleno a reventar. Después de los discursos inaugurales, de la señora Rectora y el señor Decano, pasamos a la conferencia. Nos habla entonces Silvia de la defensa de las semillas, del material genético en manos de las comunidades desde tiempos inmemoriales e inspirada por la presencia de casi cien mujeres del campo de la Red de Mujeres Rurales de Costa Rica, las interpela y les dice que ha visto en un comunicado de la Red que son guardianas de las semillas y las estimula a que sigan conservando, defendiendo, reproduciendo e intercambiando las semillas, no sólo de vegetales, sino también de animales, todos parte de los sistemas campesinos.

Entonces una compañera campesina de Upala, le pregunta qué cómo hacen para seguir produciendo todo eso que es tan importante, si desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería y el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) les dicen que no deben sembrar esas semillas ni reproducir las gallinas criollas. Y Silvia desde el escenario, rodeada por las dos grandes pantallas en las que estaba proyectando, le contesta a la compañera, pero también para todo el auditorio, con su paciencia, su meticulosidad y su pasión: “existe algo que se llama desobediencia civil, que es negarse a obedecer, en este caso lo que diga el MAG o SENASA, es negarse a obedecer las leyes o las políticas que consideramos injustas. La desobediencia civil es una forma de resistencia de los pueblos”. Y puso un ejemplo de su México.

Las autoridades universitarias pararon los ojos y me volvieron a ver. Silvia, siguió con su conferencia.

Maestra siempre.

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Fuente: Revista Biodiversidad, sustento y culturas #127

Temas: Semillas

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