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Autor Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik - Agencia de Noticias Biodiversidadla Idioma Español Pais Argentina Publicado 21 octubre 2010 10:58

Construcción de soberanía alimentaria y lucha por la tierra: organizaciones rurales y urbanas latinoamericanas se reúnen en San Vicente, Bs. As.

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"Lo que hicimos fue compartir experiencias con organizaciones campesinas del resto de la Argentina. Compartir formas de lucha y producción de alimentos, viendo la necesidad de coordinar cómo nos organizamos, cómo generamos una economía popular."

Surai Azcarate sobre el Encuentro de Organizaciones por la Soberanía Alimentaria

En la Comuna Rural Darío Santillán, en el partido de San Vicente, Buenos Aires, organizaciones rurales y urbanas latinoamericanas se reunieron los días 13 y 14 de octubre para acordar puntos de acción sobre la soberanía alimentaria y la lucha por la tierra. Entrevista a Surai Azcarate (26), integrante de la Cooperativa de Trabajadores Rurales (CTR) en el Frente Popular Darío Santillán (FPDS).

Por Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik para la Agencia de Noticias Biodiversidadla.*

―Afirman que la soberanía alimentaria sólo se logrará de la mano de la soberanía económica, política y cultural. ¿No creés que la Argentina hoy sea soberana en estos ámbitos?

Azcarate.―A nosotros nos parece que no. Definitivamente no somos soberanos en ninguno de los niveles. El pueblo, construyendo organización y poder popular desde abajo, busca y proyecta esa soberanía. Cuando nosotros laburamos la tierra todos los días, criamos los chanchos, hacemos quesos y demás, vamos en ese camino de construcción de la soberanía alimentaria. Cuantos más seamos, cuanta más tierra tengamos para producir, iremos llegando a la soberanía alimentaria, pero todavía lejos estamos... También de la soberanía económica, política, cultural, energética, de nuestros cuerpos.

―Vienen reivindicando el derecho a producir y consumir alimentos sanos. ¿Querés contarnos la experiencia que llevan adelante en la Comuna Rural Darío Santillán?

Azcarate.―Hace 5 años que estamos construyendo territorialmente en San Vicente. Primero ocupamos unas 2 hectáreas donde hoy tenemos invernaderos con producción intensiva hortícola: hacemos variedad de verduras de estación; las utilizamos para consumo y para comercialización en redes que crean puestos de laburo. Hacemos cría de gallinas ponedoras; tenemos una producción de huevos estable todo el año. Y tenemos un tambo donde trabajan 4 ó 5 familias que ordeñan y venden la producción de quesos y el dulce de leche. También tenemos producción de plantas aromáticas, frutales y un equipo de comercialización que se encarga de la venta de los productos. En la Comuna Rural Darío Santillán, que son 18 hectáreas que conquistamos hace 2 años, recién estamos empezando. Ahí tenemos una huerta y un tambo.

―Este es el lugar que eligieron para el encuentro...

Azcarate.―Elegimos este lugar por toda la proyección que tiene para la vuelta al campo, que es el proyecto de la organización, de las familias que viven en los barrios de las grandes ciudades, en este caso de San Vicente. El proyecto es que 6 familias se asienten en estas tierras, tengan su pedazo de tierra para producir sus propios alimentos y el resto para generar trabajo a través de producciones colectivas.

―¿Todas las familias de las que hablamos son jóvenes?

Azcarate.―Son variadas las edades: hay niños, jóvenes y adultos, todos integrados a la organización; hay muchas familias mayores que ya tienen sus hijos adolescentes, y hay un núcleo de jóvenes que ha venido creciendo en la organización y que hoy trabaja junto a nosotros. Hay un sector etario de niños y niñas que también está creciendo. Somos 50 familias mayoritariamente mayores.

―¿Cómo van trabajando esos procesos de recuperación de tierras que mencionás?

Azcarate.―Con mucho laburo de base, con un proceso de conciencia. Tiene que ver con que se puede vivir mejor, se puede volver al campo y construir trabajo de la nada con tierra y una pala. En 5 años hemos podido dar ejemplo de vivir de la producción agropecuaria en un entorno rural y dejar la ciudad, por lo menos en parte. El campo no es solamente productivo, sino que se generan otro tipo de relaciones: espacios culturales, educativos, de reunión y organización social. Muchos compañeros pasan gran parte del día en el campo y vuelven a dormir a la ciudad y otros ya están en el proceso de construirse su casa en el campo. Es muy fuerte ir a contramano de todo. Cuando el capitalismo nos ofrece vivir hacinados en las ciudades, con servicios precarios, con todo el clientelismo con que se manejan en Argentina, nosotros proponemos otra cosa: luchar por la tierra, producir alimentos y depender de nosotros mismos para comer y vivir.

―Uno de los planteos realizados en el encuentro fue la necesidad de quitarle el control de la producción y la comercialización a los grandes actores del mercado agrícola. ¿Qué alternativas evaluaron?

Azcarate.―Lo que hicimos fue compartir experiencias con organizaciones campesinas del resto de la Argentina. Compartir formas de lucha y producción de alimentos, viendo la necesidad de coordinar cómo nos organizamos, cómo generamos una economía popular. Vinieron cumpas de Misiones, La Rioja, Formosa, de San Juan, San Luis, del resto de la provincia de Buenos Aires. No hay una única forma de producir, comercializar y generar trabajo. Cada provincia tiene su propia realidad y el propio enemigo, que en realidad es el mismo pero que se desarrolla de distintas maneras: en Jujuy con la caña de azúcar y acá con la soja. Coincidíamos en fortalecer un tipo de trabajo sin patrón, con una forma de producción basada en la agroecología, en prácticas sustentables, que no tienen que ver con poner los recursos naturales en función del lucro. Tiene que ver con torcerle el brazo al Gobierno para que los recursos del Estado estén en función de las familias campesinas y productoras.

―Y cuando hablan de implementar políticas para transformar el modelo de producción actual por otro basado en la agroecología, ¿en cuáles piensan?

Azcarate.―El Ministerio de Economía y el de Agricultura están digitando políticas en función del agronegocio. Benefician a grupos empresariales como Los Grobo y permiten el saqueo de los recursos naturales, que la tierra esté en función del monocultivo para exportación. Un montón de familias resistimos pero no tenemos posibilidades de vivir del campo, porque no existe esa facilidad de recursos para seguir produciendo. La otra política, la del agronegocio, ha sido la de la expulsión masiva de familias hacia las ciudades. La tierra tiene que estar en función de aquellos que queremos vivir de la tierra. Pensamos en una reforma agraria, cierta facilidad de comercialización, en políticas que avancen con la soberanía alimentaria, que garanticen una economía popular. Pensamos también en fortalecer todo el entorno que tiene que ver con sostener la vida campesina.

―Luego del encuentro se movilizaron al Ministerio de Agricultura (Minagri). ¿Qué tipo de relación mantienen con ese organismo?

Azcarate.―Sabemos en manos de quiénes está hoy la economía de la Argentina. Fuimos a exigir a la Secretaría de Agricultura Familiar que las políticas garantizaran el financiamiento de las organizaciones que estamos produciendo y que estamos intentando vivir en el campo. Necesitamos financiamiento para la comercialización... Que nosotros podamos seguir haciendo estos encuentros, obviamente, no va a depender de que el Gobierno diga: Sí, les damos plata. Pero sabemos claramente que esos recursos son nuestros y tienen que estar en función del pueblo.

―¿Cómo imaginan la implementación de una reforma agraria en la Argentina?

Azcarate.―No es algo que tengamos absolutamente discutido. Este fue un primer encuentro de intercambio entre las organizaciones. Lo que sí podemos decir es que pensamos que la tierra tiene que estar en función de aquellos que luchamos por seguir viviendo en el campo y no de los que hacen negocios. Para ello es necesaria una redistribución de tierras. Una reforma agraria integral y popular tiene que ir acompañada de otras cuestiones. No solamente por tener tierra ya podemos vivir en el campo: necesitamos garantizar que la producción funcione, que la comercialización funcione, que haya educación, salud, que haya recreación en el campo. La reforma agraria integral tiene que contener todas esas cuestiones.

* Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik estudian el desarrollo de conflictos por los bienes naturales en Argentina y el potencial de Internet para la distribución de información dedicada.


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