Argentina: conflictos en el río Pilcomayo

Idioma Español
País Argentina

Erosiones y sedimentos elevados complican a pueblos originarios de Bolivia, Argentina y Paraguay que se dedican a la pesca

El río Pilcomayo pertenece a la Cuenca del Plata. Tiene una longitud de más de dos mil kilómetros y fluye a través de territorios de Argentina, Bolivia y Paraguay. Se trata de un río de montañas y llanuras que nace en los altiplanos bolivianos y que posee un curso que funciona como límite natural entre Argentina y Paraguay. Su desembocadura está en el Río Paraguay. Su presencia permite que alrededor de 140 comunidades indígenas y aborígenes de los tres países puedan vivir de la pesca.

 

En el año 1990, Argentina y Paraguay firmaron un acuerdo denominado “Proyecto Pantalón” que establecía la realización de un canal que se bifurcara hacia ambos países. De esa manera, Paraguay podía aprovechar las aguas para los productores de la rivera del país de la misma forma que Argentina, donde gracias a una derivación el río podía entrar a través de Formosa. Así, ambos países obtenían la misma cantidad de agua para poder explotarla como recurso.

 

Sin embargo, Luis María de la Cruz, coordinador de la Fundación para la Gestión e Investigación Regional (Fungir), una de las entidades encargadas del monitoreo del Pilcomayo, explicó que “el año pasado Paraguay procedió a hacer una limpieza del canal con máquinas que hicieron que el Pilcomayo cambie su curso hacia ese país debido a que se produjo un desnivel. A su vez, el río se taponó como consecuencia de procesos de erosión y transportes de sedimentos en la parte alta de la cuenca”.

 

Asimismo, agregó de la Cruz, “se presentan procesos de atarquinamiento del cauce, ocasionando que los sedimentos eleven el nivel de la solera, obstruyendo así su sección hidráulica, lo cual impide la migración del sábalo a la cuenca alta.” Aquí es donde se encuentra el gran problema para la población que se dedica a la pesca de éstos animales, principalmente los indígenas weenhayek, tapietes y otras comunidades del sur de Bolivia.

 

“El sábalo crece y engorda en los bañados La Estrella que están en Argentina y en esta época (invierno) sube a desovar, a poner huevos, a través del Pilcomayo, hasta la cuenca alta en Bolivia. Una vez que nacen, se vuelven alevines (peces jóvenes) y en tiempo de lluvias son arrastrados nuevamente a la parte baja, en gran medida a Argentina, donde crecen, engordan y el ciclo se repite”, explicó la viceministra de Medio Ambiente de Bolivia, Cynthia Silva Maturana.

 

El sábalo no llega a Bolivia por el bajo caudal del río, esto se debe a que los peces no logran subir a desovar. En estas condiciones los peces corren el riesgo de morir en Argentina. Los más perjudicados, señaló un técnico del Ministerio de Desarrollo Rural boliviano, son los indígenas weenhayek y tapietes porque viven de la pesca.

 

Para el director general de la fundación ecologista Proteger, Jorge Cappato, “los problemas del Pilcomayo son de larga data porque ya ha retrocedido varios kilómetros y ha dejado desabastecidas a varias comunidades”. A su vez, grupos ecologistas denunciaron que la acumulación de sedimentos que frenan el curso del río Pilcomayo amenaza con dejar sin recursos a comunidades indígenas y campesinas argentinas y bolivianas en la frontera.

 

Frente a esta situación, integrantes de pueblos originarios afectados de Salta llevan varios días con cortes en la ruta 54. Reclaman una medida que pueda resolver el problema. Por lo pronto, se preveía para el viernes 3 de junio el comienzo de las tareas de retro excavación y el dragado del río de la mano del gobierno argentino, informó el gobernador de la provincia de Formosa, Gildo Insfrán, cuando desde Paraguay los culparon por no hacer los trabajos de limpieza.

 

Pero el problema que advierten los indígenas Weenhayek en la propuesta de Insfrán es que cuentan con sólo una máquina para llevar a cabo el dragado del río, lo cual es insuficiente para canalizar y aumentar el caudal de las aguas, que es el único recurso que puede garantizar el ascenso del sábalo al Chaco boliviano. “Presionaremos a la Argentina para que al menos sean cuatro anfiexcavadoras trabajando”, sostuvo Moisés Sapirenda, capitán grande del pueblo Weenhayek.

 

En caso que no haya una pronta resolución, la comunidad indígena volverá a bloquear las rutas que unen a Bolivia con Paraguay y con Argentina, e incluso cortarían el paso a Santa Cruz. “Vamos a volver a tomar acciones porque se viene el frío y el pescado se mete en las partes hondas donde hay ramazones y ahí ya no se puede realizar la pesca, y el pueblo se queda sin alimentos”, expresó un Sapirenda.

 

A esta problemática se suma el incremento de la sequía que vino dos meses antes éste año y que podría derivar en un desastre ambiental que perjudicaría seriamente a los tres países latinoamericanos.

 

APAS, Internet, 4-6-11

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