Ecuador: las críticas a las multinacionales

Idioma Español
País Ecuador

A propósito de la crítica a las multinacionales. Yo sí he estado en el territorio donde los pozos de petróleo de Repsol coinciden en el Ecuador con las comunidades indígenas huaorani y con la famosa Reserva de la Biosfera Yasuní, uno de los lugares con mayor biodiversidad de árboles por metro cuadrado del mundo

En referencia a la carta publicada por El País y escrita por José González, en la que se preguntaba cuántos críticos con las multinacionales (fueran éstos activistas, expertos de corbata, políticos o periodistas,..) conocían el lugar donde opera la multinacional, no puedo resistirme a responderle: ¡sí existimos!

Fuimos justamente al lugar sospechando que lo que hallaríamos no se correspondería con la reprocesada información que recibimos los accionistas y la sociedad española. Una imagen diseñada cuidadosamente en los departamentos de márketing, vestida bajo la moda de la responsabilidad social corporativa, y orientada a atraer a más accionistas y más consumidores. Algo sistemáticamente común en las transnacionales, una especie de cortina de humo: mostrar lo bueno, esconder cualquier impacto, cualquier violación.

La petrolera no dejó entrar a la misión internacional de expertos que tratábamos de auditar ambiental y socialmente el lugar, aún contando con la invitación de las comunidades indígenas y el permiso del Ministerio del Ambiente del Ecuador. No obstante, el grupo de expertos (sin corbata, se lo aseguro) nos introdujimos en el Yasuní con ayuda de las comunidades. Después de comprobar algunos impactos ambientales (derrames, contaminación de aguas) y sociales (testimonios de víctimas por intoxicación de hidrocarburos, violencia, desestructuración cultural), fuimos detectados por el responsable de seguridad de la transnacional española que ordenó al Ejército ecuatoriano destacado en el bloque concesionado, expulsarnos apelando "que ésa era casa de Repsol".

Nuestra coordinadora ecuatoriana le respondió que ninguna empresa extranjera podía echarla de su país, menos estando entonces alojados en la comunidad indígena de El Guillero. No funcionó.

Fuimos expulsados. Sin embargo, los miembros de la misión internacional (con 7 miembros españoles) pudieron recoger pruebas de las violaciones e impactos sobre los habitantes de aquellos territorios ricos en petróleo y biodiversidad, de la deuda ecológica generada y de la sociedad ecuatoriana en general. En efecto, la misma que hoy se ve obligada a emigrar a nuestras ciudades.

Pero ¿qué nos ocultaba la empresa?

El País, España, 5-6-06

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