¿Qué son las semillas tipo “terminator”?

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¿Qué son las semillas tipo “terminator” (suicida) que se proponen para uso en la agricultura? ¿Y por qué son tan controversiales?

Desde el alba de la civilización los agricultores han preservado las semillas producidas por sus cosechas para replantarlas y cultivar nuevas cosechas. Tal es la ciencia natural de la agricultura que ha nos ha dado alimentos por miles de años.

Pero una tecnología desarrollada en 1998 por el Departamento de Agricultura de los EUA (USDA) y la Delta & Pine Land Company, el productor más grande de los Estados Unidos en materia de semillas de algodón, manipulea las semillas genéticamente para producir proles estériles después que las cosechas en cuestión rinden su cosecha anual. Aunque no está disponible comercialmente, esta modalidad forzaría a los agricultores a comprar nuevas semillas cada año, asegurando mayores ventas a las compañías de semillas.

Denominada tecnología “terminator”, la USDA y las firmas de biotécnica como Monsanto (que ahora es dueña de Delta & Pine) aseguran que no se trata tanto de ganancias como de prevenir que se escapen las plantas genéticamente modificadas, lo que podría afectar la diversidad de plantas locales. La tecnología también protege a las compañías de agricultores que tratan de piratear sus semillas. El biólogo molecular de la USDA Melvin Oliver, el principal inventor de las semillas “terminator”, declara: “Nuestra misión es proteger a la agricultura norteamericana y hacernos más competitivos frente a la competencia extranjera. Sin esto, no hay manera de proteger la tecnología de semillas patentadas”.

Activistas del agro, alimentos, y del medio ambiente señalan en unísono que, bueno, eso precisamente muestra que se trata de ganancias para las corporaciones y nada más. Temen que la tecnología amenaza arruinar a pequeños agricultores alrededor del mundo, ya que no pueden comprar nuevas semillas año tras año. Esto podría, a su vez, dar lugar al hambre generalizado entre aquellos que dependen de estos cultivadores para su sustento. La autora y activista de derechos humanos India Vandana Shiva, escribiendo en su libro de 2000, Cosecha Robada, llama a la tecnología de “terminación” una de las muchas “maneras novedosas de robar a la naturaleza de sus cosechas, la cosecha de semillas, y la cosecha de nutrición”.

En efecto la tecnología podría permitir a las firmas semilleras, que gastan millones cada año registrando y protegiendo patentes sobre diversas variedades de semilla, penetrar nuevos mercados en países en desarrollo, extendiendo así más su poder económico y limitando el número de los diversos cultivos en producción.

“Teniendo un puñado de compañías biotécnicas a cargo de la producción y distribución de semillas convierte a los agricultores en rehenes sometidos a la explotación económica por esta industria”, señala Gary Goldberg, con la American Corn Growers Association. Y hablando en apoyo de leyes introducidas en mayo 2007 para prohibir las pruebas y comercialización de tecnología “terminator” en Canadá, Colleen Ross de la Unión de Agricultores de Canadá, declaró, “…la esterilización genética de semillas es peligrosa y arrogantemente anti-agricultor—las semillas suicidas amenazan intensificar el control por parte de las corporaciones sobre la agricultura canadiense y no ofrece beneficios a los granjeros”.

En 2000, las Naciones Unidas (NU), bajo su Convenio de Biodiversidad, se metió a la bronca de las semillas suicidas al declarar que se iniciaba un moratorio de la tecnología a razón de preocupaciones ambientales y socioeconómicas derivadas de su uso. En marzo de 2006, la NU certificó el moratorio, desafiando quejas de varios países—incluyendo Australia, Canadá y Nueva Zelanda—que empujaban hacia la comercialización.

Contactos: Convention on Biodiversity; Stolen Harvest.

EarthTalk (DiálogoEcológico) Correo electrónico: moc.enizagame@klathtrae

PWW, Internet, 13-06-07

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