Silvana Melo

El pan siempre será nuestro

Suele estar solo en la mesa de los pobres. Huérfano de maridajes. Pan, como símbolo de la comida, del alimento como derecho de la humanidad, canasta donde el sol y la tierra pusieron la vida, como semilla para el resto. Para transformar, revolucionar, hacer del estómago lleno un mitin de amaneceres. En estos días el gobierno aprobó el primer trigo transgénico del mundo. Y el pan palidece en su identidad de combustible para alterar lo establecido. El HB4, que no fue producido por Monsanto –para hablar de un demonio ya legendario- sino por Bioceres, llega con su veneno estrella en el paquete tecnológico que infectará las mesas y terminará de destituir la escasa soberanía alimentaria que se sostiene en los platos de esta tierra. Arrasados, hoy, por el hambre. Pero atravesados por la necesidad de generar divisas y de buscar fortaleza en la vecindad de las multinacionales.

El pan siempre será nuestro

La guerra de los cerdos

El borrador del acuerdo con China para criarle cerdos para su consumo puede convertirse en otro mojón, 24 años después de la entrada triunfal de la soja transgénica en 1996. Aquellos pibes que nacieron cuando Felipe Solá, entonces ministro de Carlos Menem, firmó sin pedir ni siquiera traducción los 108 folios en inglés del informe de Monsanto, hoy son adultos que crecieron con la explosión de un modelo productivo que se consolidó multiplicando 1400 veces el uso de agrotóxicos. Para cerrar el paquete transgenético de superproducción de commodities forrajeras para alimentar a los cerdos de las antípodas (esa tierra que, siempre soñamos, encontraríamos si cavábamos en el patio de la infancia un pozo tan profundo que cruzaría la tierra en dos). Un modelo que salvó los incendios financieros de varios gobiernos pero destituyó la biodiversidad, arrasó los bosques nativos, agotó la tierra y fumigó (fumiga) a catorce millones de argentinos con más de 500 millones de agroquímicos por año.

La guerra de los cerdos

Evelyn y la cuarentena fumigada de Exaltación

En plena cuarentena murió Evelyn, en Capilla del Señor. El 26 de abril, mientras el fantasma del covid19 recorría los pueblos y los barrios y cerraba las puertas de las casas de todo el país, Evelyn Maglioni moría de cáncer en uno de los territorios más fumigados de la zona agraria argentina. Tenía apenas 28 años. Un año atrás, cuando la enfermedad se le presentaba brutalmente, dos vecinas de los barrios Esperanza y San José recorrían casa por casa preguntando a los vecinos de qué se había enfermado cada familia. Encontraron 45 casos de cáncer en 30 manzanas. En el 34 por ciento de las casas habitaban dolencias parientes de los agrotóxicos. Las planillas a mano de Johana Tejera y María Troilo siguen siendo hoy la única constatación de la tragedia del partido de Exaltación de la Cruz. El Estado se ha negado sistemáticamente a tomar partido por la gente. Y para Evelyn ya es irremediable.

Evelyn y la cuarentena fumigada de Exaltación

Discutir retenciones. Discutir venenos

"El otro campo, el que da trabajo, el que cree en la soberanía de la semilla y del alimento libre, el que ofrece un tomate cascado porque no tiene diez agrotóxicos pero sí tiene sabor y es saludable, el que busca comercializar con equidad, el que convive con la tierra y no la usa y la tira, ése es el garante de la vida. Y es al que hay que sentar a la mesa donde se habla".

Discutir retenciones. Discutir venenos

Syngenta y el hambre

Pensar que las transnacionales y el corazón del modelo agroindustrial van a alimentar a la pobreza que fabricaron, es una pobre esperanza. Esa es la quimera en el país donde la convencionalidad política descubrió el hambre en tiempos de desolación sojera, dependencia feroz del agronegocio y el extractivismo brutal para subsistir, territorios vaciados de gente y de bosques, más de la mitad de los niños sometidos por la pobreza y condenados a una pésima alimentación por una industria que convierte el alimento en un negocio saqueado de soberanía. 

Syngenta y el hambre

Venenos para los niños de Basavilbaso

Ni Santi, de apenas tres años, fulminado por una leucemia drástica en Basavilbaso, pudo romper el cerco informativo del modelo productivo que envenena y mata para producir alimentos. Una mecánica que presiona y silencia en una provincia con una triste celebridad: ser la más fumigada del mundo. 

Venenos para los niños de Basavilbaso

Argentina - Entre Ríos: El fallo contra las fumigaciones y el “interés superior”

“Existiendo niños involucrados en el conflicto, rige el principio rector de su interés superior”. El fallo de Cámara Civil II de Entre Ríos puso los ojos en los miles de chicos de las escuelas rurales entrerrianas que han sido fumigados como a la maleza infame, llovidos con veneno, sometidos a la deriva de un destino marcado con proverbial claridad por el sistema.

Argentina - Entre Ríos: El fallo contra las fumigaciones y el “interés superior”

Coca Cola

El esponsoreo de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 por parte de Coca Cola es una de las grandes contradicciones sistémicas: el estado publicita la vida saludable asociado con la imagen de la bebida azucarada por excelencia.

Coca Cola, un espónsor poco saludable