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Biodiversidad en América Latina y El Caribe

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Autor Jornada de Agroecologia Idioma Español Pais Brasil Publicado 29 agosto 2018 11:46

“Agroecología es proyecto político, es práctica, es movimiento, es ciencia y educación populares”

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"Sabemos que para hacer agroecología es necesario el acceso a la tierra y a la biodiversidad en ella contenida. La reforma agraria popular urge más que nunca, así como la demarcación de tierras indígenas, la titulación de territorios quilombolas, el reconocimiento de territorios de comunidades tradicionales y el asentamiento de las más de 100 mil familias acampadas hoy en Brasil. Sólo así el alimento volverá a su naturaleza de nutrición humana y animal y a su papel fundamental en la cultura de los pueblos. La agricultura debe estar al servicio de la humanidad y no del capital."

Carta de la 17ª Jornada de Agroecología del MST

Nosotros, pueblos del campo, de la ciudad, de las aguas y bosques, representados por más de 10 mil participantes, oriundos del estado de Paraná, de otros seis estados brasileños y de más de 25 países, construimos la 17ª Jornada de Agroecología y transformamos Curitiba, la capital de la arquitectura del golpe de Estado, en la capital de la lucha popular y la lucha por la alimentación sana. Y con ese compromiso y admiración nos unimos a las trabajadoras y los trabajadores que permanecen firmes en vigilia desde hace más de sesenta días por la democracia y la libertad del presidente Lula.

Aquí el judicial, con sus privilegios y corrupciones, se articuló como aparejo de la élite retardataria nacional y de la élite imperialista internacional con el objetivo central de destruir un proyecto soberano de país que estaba en construcción. Se aliaron para congelar el Estado social por veinte años, para avanzar contra los derechos del pueblo, para asfixiar las políticas públicas construidas con ardor en la última década —como el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA)—, callando a luchadoras y luchadores, criminalizándolos o segando sus vidas. Aquí, en esta misma ciudad, hoy los movimientos sociales clavan las banderas rojas de la lucha e izan las banderas coloridas de la diversidad de la vida.

En el frío cortante de la coyuntura, nos calentamos e inflamamos la resistencia. Construimos con el calor de nuestras manos, de nuestros cuerpos, nuestros rostros y nuestras voces la unidad de los sueños y proyectos para un Brasil popular, soberano y diverso. Todos juntos y sin miedo. Cambiamos saberes, sabores, colores y culturas, afirmando a la capital paranaense como una ocupación permanente de la resistencia.

Los saberes populares construidos en el pensar y hacer agroecológicos y los saberes construidos en los espacios críticos de la academia se encontraron y mostraron que es posible y necesario recorrer un nuevo rumbo juntos. Durante cuatro días de jornada caminamos la palabra, dialogamos y practicamos una agroecología del campo y de la ciudad, de quien produce y de quien consume. Debatimos en seminarios y conferencias. Realizamos talleres. En el “túnel del tiempo” mostramos la riqueza de la historia de la agricultura y la necesidad urgente de construir un proyecto popular, ecológico y soberano que la transforme. Hemos traído los frutos de nuestro trabajo y nuestras semillas para la feria agroecológica. Compartimos nuestras comidas en la “culinaria de la tierra”. Cantamos, bailamos y narramos la cultura de la diversidad y del compromiso. La jornada de agroecología es todo eso: un gran ovillo que enreda a los que ya tienen una larga caminata con aquellos que se inician en la transición agroecológica.

Fueron días muy intensos de preguntas: ¿por qué el agronegocio en Brasil insiste en liberar los agrotóxicos en los alimentos que comemos en hasta 400 veces y del agua que bebemos en hasta 5 mil veces más que en Europa? ¿Qué significa para los campesinos y campesinas la reducción de las políticas públicas que apoyan la producción de alimentos de calidad para la mesa del pueblo brasileño? ¿Cómo podemos enfrentar la industria cultural que promueve una cultura destructiva, reforzando prejuicios y un modelo de vida que nos enferma?

Pero también fueron días de respuestas. La propaganda no nos engaña: el agronegocio no es técnico, es tóxico. La agroecología es vida y cultura. La participación intensa de las mujeres en la agroecología no sólo reequilibra la desigual división sexual del trabajo, sino que también introduce la necesidad de repensar nuestra sociedad desde el cuidado y contra el capital que mata; hemos logrado reconocer que existen otras formas de pensar la economía, no más dominada por el lucro y la competencia, sino desde la solidaridad, la diversidad y la organización popular; consideramos que la educación comprometida con la liberación y la crítica, como la educación del campo, sigue apuntando salidas necesarias para la crisis civilizatoria en la que estamos.

Con la experiencia que acumulamos en las 16 Jornadas previas y con la fortaleza de los debates y de los quehaceres de esa 17ª Jornada queremos alzar la voz para presentar nuestra crítica, precisa y directa, a la dominación de las grandes empresas y corporaciones que transforman toda la biodiversidad en mercancía y violan los derechos humanos. Para nosotros la biodiversidad es bien común que debe desarrollarse junto a los pueblos que cultivan la tierra y la vida con los saberes tradicionales, la creatividad de las juventudes y la fuerza de las mujeres.

Denunciamos la guerra agraria que arrasa nuestro país, que concentra tierras, bosques y aguas, que envenena los alimentos, que expulsa del campo y que mata a las campesinas y campesinos. Por eso, reafirmamos nuestro compromiso por una tierra libre de transgénicos, libre de las nuevas manipulaciones genéticas y sin agrotóxicos.

Sabemos que para hacer agroecología es necesario el acceso a la tierra y a la biodiversidad en ella contenida. La reforma agraria popular urge más que nunca, así como la demarcación de tierras indígenas, la titulación de territorios quilombolas, el reconocimiento de territorios de comunidades tradicionales y el asentamiento de las más de 100 mil familias acampadas hoy en Brasil. Sólo así el alimento volverá a su naturaleza de nutrición humana y animal y a su papel fundamental en la cultura de los pueblos. La agricultura debe estar al servicio de la humanidad y no del capital.

Afirmamos que la agroecología no es sólo producir sin veneno. Agroecología es proyecto político, es práctica, es movimiento, es ciencia y educación populares. Es garantía de la igualdad y de la diversidad racial, de género y de sexualidad. Es valoración del trabajo y del ser y saber campesino. Es respeto y promoción de la diversidad social, ambiental e identitaria. La Agroecología es la concreta capacidad de los pueblos para enfrentar los cambios climáticos en el planeta y garantizar la soberanía y seguridad alimentaria. Es por eso también que la agroecología y la democracia son indisociables.

Luchamos en el día a día batallas por más derechos, elecciones libres y democráticas. Sabemos que el poder popular nos corresponde a nosotros. Es nuestra tarea histórica que no será delegada a las élites dependientes brasileñas ni a los imperialistas de la burguesía internacional. Retomemos las riendas de nuestra historia. Tejiendo el futuro que ya empezó.

Somos millones que en marcha, en el campo, en la ciudad, en las tierras, en las aguas, en los bosques, en los rincones de Paraná, de Brasil y el mundo claman por solidaridad, libertad y justicia. Por eso, exigimos la libertad para Lula y para todos los luchadores y luchadores del pueblo, encarcelados y criminalizados por osar soñar por vida, paz, pan e igualdad para toda la humanidad.

¡Piensan que nos pueden encarcelar, pero seguimos libres y luchando! ¡Piensan que pueden matarnos, pero somos semillas!

En respuesta a la violencia nos unimos. En respuesta a la barbarie nos organizamos. En la unidad, venceremos. No tenemos tiempo para tener miedo. Tenemos nuestros puños y el sentimiento del mundo.

¡Cuidando la Tierra, cultivando biodiversidad y cosechando soberanía alimentaria!¡Viva la Jornada de Agroecología!

¡Viva la democracia!

¡¡¡Lula Libre!!!

Curitiba, 09 de junio de 2018

Traducción María José Guazelli

Fuente: Revista Biodiversidad, sustento y culturas


Comentarios

Agroecologia., por Feliciana Mora Moreno (02/09/2018)

Tenéis todo mi apoyo y reconocimiento a vuestra lucha por la tierra, que es nuestra misma lucha aquí en Andalucia España. Avancemos hasta conseguir la biodiversidad que teníamos por ejemplo 100 años atrás.


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