“Dicen que exageramos, pero si hemos perdido el 80% de los insectos, la palabra es 'catastrófico'”

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Tras el fuerte impacto generado por su trabajo sobre el desplome de los insectos, este investigador de la Universidad de Sidney insiste en que la principal causa del desastre es la agricultura.

El español Francisco Sánchez-Bayo es el ecólogo detrás del reciente trabajo científico publicado en Biological Conservation que confirma las peores sospechas sobre el apocalipsis de los insectos. Nos atiende por teléfono desde el otro lado del planeta, en Australia, donde trabaja en la Universidad de Sidney.

¿Cuál ha sido la reacción tras la publicación de este trabajo científico?

- En cuanto salió un artículo en The Guardian me empezaron a llamar de todas partes. Me quedé asombrado, no he hecho otra cosa que responder a entrevistas en una semana y media. También han salido los críticos, gente que no le gusta escuchar las cosas tal y como son, de forma clara.

¿Qué dicen esos críticos?

- Algunos científicos afirman que exageramos, incluso se quejan de que hayamos utilizado la palabra ‘catastrófico’, pues consideran que es demasiado. Pero en el proceso de publicación en Biological Conservation ninguno de los revisores se quejó de eso, ninguno dijo que esto es alarmista. A los números hay que ponerles palabras, y si hemos perdido el 80% de los insectos en 30 años, la palabra es catastrófico.

Su trabajo no es un estudio nuevo, sino una recopilación de los ya publicados por otros.

- Sí, se trata quizá de la única revisión que se ha hecho sobre este tema. Hemos localizado 73 trabajos que se han publicado en los últimos 30 años sobre la situación de diferentes grupos de insectos (pues cada estudio se suele centrar solo en alguno de estos grupos) y lo que hemos hecho es ponerlos todos juntos, para tener una visión global de qué está pasando con todos los insectos.

¿Por qué lo que ha salido es peor de lo esperado?

- Nosotros ya sabíamos que había cosas que iban mal en algunos grupos, como las mariposas y las abejas, las más estudiadas. Pero ahora tenemos la confirmación de que los otros grupos, los escarabajos, los insectos acuáticos, y otros, también van decreciendo en número y en extensión territorial. Revisando los 73 estudios juntos, vemos que un 41% de las especies de insectos está disminuyendo y de estas el 30% están amenazadas. Vemos que la extinción de los insectos es como ocho veces mayor que entre los mamíferos o las aves.

¿Cómo determinan que el 80% de los insectos ha desaparecido?

- Eso viene de tres estudios diferentes llevados a cabo en AlemaniaReino Unido y Puerto Rico. Los tres están hechos sobre un periodo de unos 30-35 años y lo que analizan es cuál ha sido la disminución total de la biomasa, es decir, el peso de insectos que existe en un determinado territorio en un momento dado. Los investigadores realizan un muestreo en una zona, cogen todos los insectos de cualquier especie que hay ahí, los pesan y comparan el resultado con lo que había hace 30 años usando el mismo método. La disminución ha sido tremenda: el 80% del peso en insectos ha desaparecido en 30 años, esa es la media. Y esa es la misma cifra para los tres estudios. Es increíble. Si calculas la pérdida anual, esto es un 2,5% de biomasa menos al año.

Por eso calculan que en 100 años los insectos pueden haber desaparecido de la Tierra.

- Si uno extrapola esos datos, dentro de unos cien años habrán desaparecido todos, pues lo que tenemos ahora es solo el 20% de lo que había hace 30 ó 35 años. Esas son las cifras.

¿Por qué asegura que la causa principal de esta drástica reducción de insectos es la agricultura?

- En los estudios revisados encontramos unas 12 causas del declive de los insectos y los dividimos en cuatro grupos: pérdida de hábitats, contaminación química, factores biológicos (especies invasoras, patógenos…) y el cambio climático (que no solamente es el incremento de temperatura, sino también la destrucción que causan, por ejemplo, los ciclones). Viendo qué importancia le da cada trabajo de investigación a estas causas, concluimos que la pérdida de hábitat es la primera, y esta se debe a la agricultura, la urbanización y la deforestación de los bosques. La segunda es la contaminación por pesticidas, fertilizantes y productos químicos industriales de todo tipo. Pero claro, la pérdida de hábitat por la agricultura y los fertilizantes y pesticidas son una especie de paquete, si pones todo esto junto, entonces la agricultura representa el mayor impacto para los insectos.

En concreto, usted advierte sobre el uso de pesticidas sistémicos. ¿Qué es eso?

- El declive de insectos ha ido ocurriendo paulatinamente, poco a poco, pues está bien documentado desde los años 50 y 60. Pero el descenso ha sido muy pronunciado en los últimos 35 o 30 años. ¿Cuál ha sido el cambio fundamental en ese tiempo en la agricultura? La sustitución de los pesticidas tradicionales, que se fumigaban, por los sistémicos, que por lo general se ponen recubriendo la propia semilla. Ese ha sido un cambio radical, pues la idea original era utilizar los pesticidas solo cuando eran necesarios, cuando tenías una plaga en una cosecha. El problema es que si los agricultores quieren ahora plantar, por ejemplo, girasol, no pueden comprar semillas que no estén tratadas, se hace de forma preventiva. Así que los agricultores ponen todos estos insecticidas en el campo entero desde el principio, aunque no sean necesarios. El 80% de ese recubrimiento de la semilla se queda bajo tierra, esterilizando el suelo, matando a todos los insectos que hay allí y pudiendo ser arrastrada la contaminación a otras partes por el agua. Mientras, el otro 20%, más o menos, se va a la planta, que se convierte ella misma en venenosa para todo tipo de insectos.

¿Cómo se sabe que esto está ocurriendo?

- Yo esto lo he visto, lo he estudiado y he comprobado cómo ha ido sucediendo un año tras otro. Estamos esterilizando el suelo, estamos envenenando todas las plantas y estamos contaminando el agua. Y de una manera que nadie se da cuenta, pues como no se fumiga, parece que todo está bien. En el trabajo citamos estudios concretos, entre otros casos, se ha observado una correlación de la caída de ciertas mariposas en California desde que se empezó a utilizar estos insecticidas.

Usted lleva advirtiendo de estos pesticidas desde hace ya tiempo.

- El primero de estos insecticidas, el famoso imidacloprid, se empezó a producir en Japón cuando yo estaba allí. Conocí a la gente de Bayer que lo sacó, ellos pensaban que era el insecticida perfecto, pero luego resultó todo lo contrario. Yo lo advertí, cuando era ya el insecticida número 1 en el mundo.

¿Se ha producido alguna reacción de la industria agrícola tras la publicación del trabajo?

- Solamente me contactó una persona de Syngenta, la compañía agro comprada ahora por los chinos. Me hizo una serie de preguntas y comentarios, se quejaba de que yo ponía mucho énfasis en culpar a los insecticidas, pero yo le expliqué las razones por las que era así y las aceptó. Él quería pasar la culpa a otros, pero no tenía ningún sentido. Decía incluso que la culpa es de los consumidores que exigíamos una comida barata en los supermercados.

¿Cree que la opinión pública es consciente de lo que supone la pérdida de insectos?

- No, la opinión pública no ve a los insectos como a los elefantes o los rinocerontes. Y si les dices que hay que proteger a los insectos muchos no estarán de acuerdo, pasa aquí en Australia y en muchos otros lados, pues hay mucho desconocimiento de cuál es su papel en la naturaleza, en los ecosistemas. Hay que empezar por educar a la gente, enseñarla que los insectos son la base fundamental de muchos procesos, como la polinización. ¿Quién recicla la materia orgánica, las hojas, la madera que se pudre? La mayoría son insectos y algunos otros artrópodos. Lo mismo pasa en el agua, los que limpian la porquería son en su mayor parte larvas de insectos.

Hay un caso muy curioso sobre los servicios de los insectos en Australia con los escarabajos peloteros. ¿No es así?

- Sí. En la zona norte de Australia hay mucho ganado traído de Europa, pero como no teníamos aquí escarabajos, las boñigas de las vacas se quedaban en el suelo e impedían el crecimiento de la hierba, provocando la pérdida de pastos. Hubo que importar los escarabajos, los trajeron de África, porque son los más grandes, para que desmenuzaran y desperdigaran los excrementos del ganado. Una vez que trajeron los insectos, estos se reproducen bastante bien y han resuelto el problema.

¿Esta pérdida de servicios es lo más grave de la desaparición de insectos?

- No es solo la pérdida de servicios, luego hay otra cosa importante que tampoco se ve: la mayor parte de los pájaros, todos los lagartos y lagartijas, todos los anfibios, las ranas, los sapos, las salamandras, la mayor parte de los peces de agua dulce, murciélagos, todos ellos dependen de los insectos como fuente principal de alimento. Esto provoca un efecto dominó, que está ya pasando. En el estudio de Puerto Rico no solo se analizaron los insectos y otros artrópodos, sino que también vieron que habían decrecido en paralelo los lagartos, anfibios y pájaros de esos bosques. ¿Por qué? Pues porque habían perdido la comida.

Fuente: El Diario.es

Temas: Biodiversidad

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