Las chaquiras, la cruz y la espada

Idioma Español

Nunca ha sido un tratado, ni ha sido libre... es todo lo contrario con el nombre de comercio. Siempre que la economía lo exige el imperio le declara la guerra a un pueblo subdesarrollado escogido aparentemente al azar, sin el teatro de las negociaciones, del ALCA ó del TLC, e impone sus condiciones a la brava, lo cual quiere decir que ya, de antemano, la llevamos perdida

Por ello debemos hacer resistencias en vez de perder tiempo, dinero y esperanzas... deberíamos estar preparando todas las formas creativas para mamarles gallo. Para sobrevivir al TLC debemos provocar a los gringos para que nos declaren bloqueados económicamente.

Con toda las experiencias en avasallar el mundo, los europeos aprovecharon la coyuntura de Cristóbal Colón para empacar chucherías con las cuales descrestarían a los guerreros nativos, y con ello completarían el “paquete chileno”: Las chaquiras, la cruz, la espada, y los espejitos.

Los métodos siempre han sido los mismos, cambia el sitio y el nombre, pero nunca el objetivo. En ese momento se gestó el esperpento del TLC, más barato que nunca, para ellos: Las chaquiras, subproductos brillantes y con múltiples colores, se convirtieron en un buen complemento para decorar los pechos desnudos, en tal cantidad, que reemplazaban con creces los collares de oro o las semillas. Y además, el impacto se corroboraba con la imagen de nuestras mujeres reflejadas al espejo... lo cual les arrancaba sonrisas a los mancitos. Las chaquiras y espejitos, comprados por toneladas, traídos desde Europa hasta América, al igual que en la actualidad, eran el atractivo para aplastar el tradicional trueque: La pretensión era el cambio de chaquiras y espejitos subsidiados por oro.

Podemos imaginarnos a los Cristóbal Colón con toneladas de cuentas de vidrio, pepitas brillantes, de varios colores, cada una con su huequito, ensartadas en hilos de cientos de metros, listas para cambiar por oro... en una ceremonia auspiciada por sacerdotes, respaldadas por la cruz y la amenaza de una espada que blandían olímpicamente los conquistadores... con vestidos metálicos, máscaras y montados a caballo, igual que ahora.

El precio humano del oro

Con respecto al medio ambiente, de esos comienzos insaciables el trueque se convirtió en minería con mercurio, imprescindible para separar la yagua y arena de las pepitas del oro aluvial en grandes cantidades, contaminar los ríos, penetrar las cadenas alimenticias y engendrar niños deformes.

Si bien el impacto ambiental local, especialmente en la salud humana, se clasificaría mucho después de los eventos trágicos de Minamata... sí, estábamos participando en salvar de la quiebra económica a los estados europeos, la nobleza en decadencia y a las urgencias de aportes en metales sólidos para estructurar ese capitalismo incipiente, escaso de dinero con disfraz aristocrático. Era tanta la urgencia, que no les importó oficializar piratas y corsarios que de rodillas ante el imperio hacían el trabajo vandálico, sucio.

Este episodio también llevaba en gestación el interés por la apropiación de tierras de nosotros los nativos para sembrar cultivos tropicales como en Jamaica; para acortar distancias... Remenber Panamá... en la masacre de los niños héroes sacrificados en México, para cualquier cosa como en la Malvinas o Las Guayanas, o Puerto Rico, por cuanto ya los deseos de expansión se incubaban soterradamente en las mentes del norte.

Biodiversidad y monocultivo

La magnitud del monocultivo, que acompañado de la monoreligión acabaron con los animales totémicos, con nuestros calendarios inspirados como el Azteca y el Maya... en México conocí un pueblito miserable con trescientas sesenta y cinco iglesias dedicadas a santos romanos, cada una había sido construida sobre las ruinas de símbolos y calendarios aztecas: que en su apogeo estaban dedicados al conocimiento, a la ciencia empírica... eran ruinas que evocaban la llegada de las lluvias, la época de caza, la buena pesca, el tiempo de las cosechas, los cambios de la luna, los eclipses... todo aquello que orientaba el saber indígena estaba representado en las estructuras de apariencia mágica, y cada estructura... como una universidad abierta, cualquiera podía matricularse en ciencias, en artes y oficios. Fue el gran golpe a los saberes indígenas, a las experiencias acumuladas, para apropiárselos y convertirlos en propiedad intelectual y patentes absurdas.

El TLC es otro caballo de Troya

“Las cuentas de vidrio que eran bien recibidas, convencían a los indios que los europeos eran amigables, generosos y poseedores de grandes conocimientos... los regalos son, naturalmente, el Caballo de Troya. Afirma John Hemming, y continua... una vez que la tribu ha depuesto las armas y cesado la resistencia ante los intrusos, el flujo de regalos llega pronto a su fin y el camino queda abierto a la explotación del trabajo indígena y a la invasión de sus tierras”.

No podemos dejar de pensar que lo que se juega actualmente en las negociaciones del TLC son las mismas chaquiras y espejitos.

Ahora el Caballo de Troya es el gran capital, las comunicaciones y los transportes para comprar estados, patria, himnos, banderas, recursos naturales, funcionarios, territorios, voluntades, universidades y estilos de vida.

La biopirateria de un árbol milagroso

Antes de perseguir a nuestro piratas de libros, de CD, de cassetes, las autoridades deberían conocer cómo opera la globalización con sus brazos armados, conocer los orígenes de la biopiratería, bioprospeccion y robo genético descarado.

En esta biopiratería oficializada y descarada, los registros de plantas y animales sagrados, siempre se ignora al nativo que aportó los saberes, que nunca se reportó su nombre y pronto fue olvidado. El mejor ejemplo fue el de la corteza peruana que es la corteza de un árbol denominado quinaquina en lengua quechua. Fue Linneo quien en 1753 hizo la descripción científica de esa especie que nunca había visto y le dio el nombre científico de Chinchona officinalis, a partir de unas muestras que le había mandado Mutis quien tampoco lo conocía. Como resultado de la bondad de la planta para curar las fiebres, se puso de moda y se organizaron formas de mercadeo internacional y exportación de semillas.

Tuve la fortuna de escuchar una versión de autentico sabor andino y en el lenguaje autentico de la sabiduría popular acerca de la quinaquina: Resulta que la señora del Conde Chinchón quien vivía en Lima, estaba azotada por las fiebres y la indígena que ayudaba a la condesa le sugirió, en secreto, que en la tribu el anciano mayor usaba un remedio que curaba las fiebres... que si ella la autorizada le traía una totumita. Pero el Conde interfirió “la cura”, botó la pócima y regañó a la indígena... sin embargo, como la condesa seguía peor se repitió la operación clandestina, la señora tomó el remedio y se curó... el chisme medicinal llegó a manos de médicos, naturistas y comerciantes... así comenzó la apropiación del saber indígena, las patentes, apropiación de la propiedad intelectual y la siembra de plantaciones en todas las colonias inglesas.

El homenaje fue para el conde quien solamente es conocido por la quinaquina que lleva el nombre del Conde Chinchón, (Chinchona officinalis). Ahora con el TLC se pretende abrir las puertas a todas la patentes posibles, ignorar el esfuerzo humano invertido en el conocimiento de nuestros recursos, sintetizar los ingredientes activos de los remedios y sacar al mercado productos sin opción de genéricos. Es la oficialización internacional de las patentes.

*Schumacher , Hermann A. 1.984.- Mutis, un forjador de la cultura.- ECOPETROL. Bogota. pp. 321

*Hemming, John.- 1.983.- En busca del Dorado. Ediciones del Serbal. Barcelona.- pp. 271.

Por GONZALO PALOMINO ORTIZ
GRUPO ECOLÓGICO DEL TOLIMA

Comentarios

10/09/2005
comentario, por Norman Darío López Gutiérrez
soy un estudiante de noveno semestre de agronomía y me pareció muy interesante este artículo. Refleja esplícitamente lo que el TLC representa para una economía subyugada a los intereses del imperialismo yanky, y que no hace más que explotar a todas estas naciones de la comunidad Andina.No soy un revolucionario, pero si un interesado en que nuestro país sea respetado por su amplia diversidad en flora, fauna y cultura s indígenas. Representantes estas, de una época de gran conocimiento, basado en la observación (ensayo-error) y que son la última manifestación, de lo que tiende a desaparecer, "la sabiduría empírica", propia de nuestros antepasados.