México: Xpiyée Binnilaanu: la libre determinación ikoot-binnizá

Idioma Español
País México

A pesar de que la multinacional Mareña Renovables anunció “la cancelación de las obras del parque eólico San Dionisio”, en Oaxaca, “no será tan fácil que desistan de imponer megaproyectos en esa y otras regiones indígenas de México”, afirma en este artículo Carlos Manzo, integrante del Congreso Nacional Indígena.

El territorio de la nación ikoot colinda con sus vecinos binnizá en el paraje denominado Punta de Agua, precisamente en el extremo oeste del ecosistema lagunario, ahí en donde empieza la denominada Barra Tileme. Hace aproximadamente dos años, durante algunas reuniones y asambleas de la isla de Pueblo Viejo[1], varios amigos de antaño identificaban muy bien a Alejandro, porque desde niños se encontraban para jugar en la barra, a donde Alejandro junto con otros niños binnizá llevaban a pastorear chivos y ganado de Gui’xhi’ Ro, Álvaro Obregón. Eran largas caminatas entre dunas, pastizales y manglares de la península, un terreno aparentemente inhóspito a la vista de ingenieros y técnicos de las empresas eólicas, aunque lleno de vida e imborrables recuerdos para quienes ahí crecieron y siguen viendo a jóvenes generaciones repetir experiencias de caza, pesca y pastoreo, que probablemente durante siglos han permitido un cierto ejercicio de autodeterminación y autosuficiencia alimentaria para cientos de familias ikoot y binnizá; tal vez por esta situación y por el encanto que los niños le imprimen a ciertos espacios naturales del mundo, los ikoot de San Mateo y San Dionisio (Ti Kambaj y XaKambaj) consideran sagrados a estos parajes en donde guardan y veneran sus cruces y otros encantos que no necesariamente los remiten a una cosmogonía y/o teogonía cristiana; tal vez por ello, también los frailes españoles en 1547 “sorprendieron” en supuestos actos de herejía, en la isla de Monopostiac a Coçijopi, último noble gobernante zapoteca de la república de indios de Tehuantepec, quien fuera juzgado y torturado por la inquisición hasta antes de su muerte, precisamente cuando regresaba del proceso inquisitorial, cerca de Nexapa, según relatan fuentes de la época.

En aquel entonces, los reyes de España, como Felipe II, reconocían 64 leguas cuadradas (cuatro leguas por cada viento) del territorio de los pueblos de indios, en donde por lo general, no podían otorgarse mercedes ni encomiendas a soldados u otros españoles interesados en establecer sus haciendas y/o estancias de ganado en ellas; a ello se debió que las estancias y haciendas marquesanas quedaran distribuidas en la periferia del territorio binnizá, precisamente en las colindancias con otros pueblos, quedando su principal centro administrativo impuesto en Jalapa, hasta ahora denominada “Del Marqués”. Los siglos transcurrieron marcados por grandes rebeliones, al istmo de Tehuantepec tanto en el Golfo como en el Pacífico, estuvieron llegando, además de españoles, muchos africanos, y durante los siglos XIX y XX, turcos, franceses, chinos, japoneses, filipinos, estadounidenses, alemanes y, como bien ha relatado un cronista de época, algunos menos amorosos que otros.

Al empezar el siglo XXI, los desvergonzados reyes se transformaron en banqueros y, en medio de la peor crisis que se haya apoderado de “la altanera España” reinician el saqueo de las arcas neocoloniales puestas a su disposición por esbirros , también de nombre Felipe, vuelven con la espada, se olvidan de la cruz e inundan de molinos la planicie Sur del Istmo de Tehuantepec, sobra decir, con contratos leoninos y amañados de arrendamiento y usufructo de tierras de los pueblos, otrora por propios españoles inviolables y a la postre revolucionaria imprescriptibles e inembargables, hoy mas de diez mil hectáreas de las tierras de La Mata, Juchitán, La Venta, La Ventosa, Ingenio, Niltepec, Zanatepec y Unión Hidalgo empiezan a convertirse en un gran cementerio industrial, con líneas de transmisión subterráneas y aéreas de cientos de megawatts, con miles de toneladas de cemento y varilla en las cimentaciones de las torres que con sus aspas asesinan aves, otras tantas empiezan a derramar aceites, otras se queman peligrosamente y otras, las menos, son “por fallas de ingeniería”,derribadas por el viento.

En el extremo sur de la nación ikoot, San Mateo y San Francisco del Mar, constituyen importantes bastiones de resistencia antieólica, sólo ahí no se han firmado ningún tipo de contratos con las empresas eólicas transnacionales; en diversos puntos conflictivos como Unión Hidalgo, Juchitán y Xadani, la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIITDTT) ha enfrentado sendos conflictos y mantiene algunos procesos jurídicos que pretenden evitar el avasallamiento impune de las empresas sobre los derechos de los pueblos y comunidades binnizá. Las acciones de resistencia en distintos ámbitos se tornan insuficientes ante la voracidad e impunidad de empresas y gobiernos que a últimas fechas se empeñan en inaugurar nuevos parques que se sumen al viacrucis de la planicie binnizá; el 30 de octubre pasado, Felipe Calderón fue repudiado por cientos de manifestantes en Unión Hidalgo, centenares de policías del estado evitaron que los manifestantes de la APIITDTT y la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI), llegaran al lugar en que se realizaba el acto oficial donde Gabino Cué traicionaba nuevamente su palabra de no pasar por encima de los derechos de los pueblos indígenas con la imposición de “sus” proyectos. Nuevamente en Unión Hidalgo, los priistas como Armando Sánchez ponen para la segunda etapa de Piedra Larga, en bandeja para las empresas españolas, más de cien hectáreas que fueran “adquiridas” por él gracias al enriquecimiento ilícito logrado bajo su corrupto, sangriento e impune “mandato”.

Así las cosas, durante los primeros días de noviembre, precisamente cuando nuestros muertos regresan por el Piyée[2], es el caso, que la fuerza de la imposición del megaproyecto conocido como Corredor Eólico del Istmo, el más devastador que se hubiera visto a lo largo de más de 500 años de historia colonial y neocolonial en la región, al pretender convertir el ecosistema de manglar lacunario ikoot – binnizá en basurero industrial y aposento de sus pretensiones neocoloniales, como ya figura la mayor parte de la planicie, suscita una reacción de encadenamiento solidario entre pescadores y campesinos de los estratos más profundos de la resistencia indígena histórica de esta zona. Gabino Cué, en comparsa con su procurador Bolaños, no mide ni calcula las desviaciones de sus ambiciosos extravíos y cegado por la imposibilidad de materializar una inversión de 97 millones de dólares que ya han sido descontados por el Consorcio Mareña Renovable de las ventanillas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hace acompañar a los trabajadores de la empresa de 17 patrullas de policías estatales a fin de “doblar” el bloqueo que mujeres y hombres binnizá de Gui’xhi’ Ro’ mantenían en solidaridad con los hermanos ikoot. La policía del estado “levanta” a cerca de nueve binnizá de Álvaro Obregón, dos mujeres incluidas, se empieza a vivir un momento inédito de tensión en la zona, se corre la voz, la gente de los ejidos Charis y Zapata así como pescadores de San Mateo y la séptima Sección de Juchitán, circundan a la policía y trabajadores en la zona de Punta de Agua, se instalan barricadas, toman consigo a dos de las 17 patrullas y elementos de la policía que no serán liberados hasta no recuperar a los primeros nueve que fueran levantados por la policía del estado, los “trabajadores de la empresa” golpeadores de la CTM, elementos de la policía estatal salen de la zona repudiados, Gabino, la empresa Mareña Renovablse y el procurador Bolaños han perdido una gran batalla. La histórica alianza ikoot-binnizá, recuperó aquel brillo que presentara durante los siglos XVI y XVII, cuando también los españoles tatarabuelos de los actuales, quisieron “pasarse de la raya”.

Después de la batalla, a fin de recuperar la maquinaria y el equipo que dejaron abandonados en el paraje Punta de Agua, donde ya habían iniciado el desmonte de algunas hectáreas de manglar, la empresa Mareña Renovables, acompañada de representantes del gobierno del estado de Oaxaca se reunieron en la comunidad binnizá, de Álvaro Obregón, el 7 de noviembre pasado, en una mesa de diálogo con los representantes pescadores y campesinos de todas las comunidades que directa e indirectamente serían afectados por la construcción del parque eólico San Dionisio; figuran en la minuta de acuerdos firmados el retiro pacífico de los elementos de la policía estatal de la zona “con relación al proyecto eólico”, el retiro de la maquinaria y equipo de la empresa Mareña Renovables, garantizando que no serían más agredidos por las comunidades. En el colofón de dicha minuta las comunidades manifiestan su “rotundo rechazo” al proyecto eólico en sus tierras; sin embargo, ni la empresa ni el gobierno del estado se comprometen a la cancelación definitiva del proyecto en la barra Tileme y sí, por el contrario, se comprometen en futuras mesas de diálogo a la revisión de la situación jurídica del proyecto.

El proyecto de parque eólico de San Dionisio del Mar, sin haber pasado por el obligado proceso de consulta previa libre e informada, en tanto que se trata de un proyecto de “desarrollo” en una región indígena y así lo prevén las leyes de la materia que el gobierno del estado presume respetar y promover, pretende sustentarse legalmente en un amañado contrato de usufructo firmado por la española Preneal y seguramente subarrendada últimamente a Mareña Renovables, consorcio en el que ahora participan también un fondo de pensiones holandés, la japonesa Mitsubishi y Mc Quire; con la ligera atenuante de que dicho contrato fue firmado en el 2004, con menos del 20 por ciento de asistentes a la asamblea de comuneros en la que fuera firmado. Por otra parte, los dos estudios de impacto ambiental “aprobados” incondicionalmente por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) en distinto tiempo, falsean información sobre los impactos locales, ignoran el impacto regional en el contexto de la alta fragilidad del ecosistema lacunario de manglar e incluyen dentro de sus polígonos de impacto a Santa María y San Mateo del Mar, sin mediar consulta ni consentimiento alguno de las autoridades de este último municipio. Por lo demás, se dice que dicho contrato es leonino pues pretende la exclusividad de las empresas en la venta de bonos de carbono, otorgando únicamente el 1.5 por ciento de las utilidades facturables por venta de energía, dejando la exclusividad a las empresas para el aprovechamiento de otros recursos asociados o no a la generación de energía, en síntesis, un despojo total del territorio y todos sus recursos.

Uno de los antecedentes más inmediatos de la actual resistencia ikoot binnizá en Punta de Agua, lo constituye sin duda la detención que en mayo de 2012, los de San Mateo hicieran de siete elementos de una patrulla de la policía estatal en la zona de conflicto con Santa María, en uso pleno de su derecho a la libre determinación, los ikoot de San Mateo retuvieron a la policía del estado, quienes fueron liberados hasta que se dio el establecimiento de una mesa de diálogo cuyos principales acuerdos no se cumplieron hasta la fecha. En el marco de múltiples movilizaciones y acciones conjuntas se ha logrado al seno de la APIITDTT, un proceso de comunicación y resistencia de pescadores, campesinos, profesores e intelectuales ikoot-binnizá, como no se había dado en otros tiempos; en este sentido, los antiguos cuadros político partidistas de la COCEI, altamente corruptibles hasta la médula, han pasado a la historia por lo menos en el escenario de la resistencia genuina al megaproyecto eólico. Tocará al gobierno federal priista renovar la estrategia represiva en una combinación de corrupción y paramilitarismo, pues no será tan fácil que desistan de su intención apátrida de imponer los megaproyectos en esta y otras regiones indígenas de México, por el momento pretenden y esperan una “transición aterciopelada”.

Notas:

[1]La Isla de Pueblo Viejo, también conocida como San Dionisio Pueblo Viejo, se encuentra en el extremo oriental de la barra Tileme, existen suficientes evidencias arqueológicas que demuestran haber sido el primer centro de población ikoot en el sistema lagunario, no es gratuito que en ella los dominicos hayan construido en el siglo XVI, la iglesia principal, hoy en ruinas, con una nave de aproximadamente 70 metros. De acuerdo con el amañado contrato signado con PRENEAL, en el 2004, con toda su riqueza florística y faunística quedaría en usufructo exclusivo de la empresa, dentro de las 1,476 hectáreas que contempla dicho contrato.

[2]Chiugandanuxpiyée Ta Rosa ti gïuineedu’ laabe, el piyée es un diagrama geométrico generalmente hecho de carrizos y zempazuchil, tiene la forma del tablero con que se juega al coyote, sirve para que nuestros ancestros transiten de donde estén y puedan visitarnos y comunicarse con nosotros precisamente en los primeros días de noviembre, es un elemento milenario de nuestras culturas, en este caso la binnizá.

Fuente: Desinformémonos

Temas: Megaproyectos

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