Países andinos: TLC: la verdad sobre Lima

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Las nuevas concesiones andinas, el retiro del Ecuador, el intento colombiano de ocultar lo que verdaderamente sucede y la arrogancia de Estados Unidos exigen que se detengan las negociaciones

Aunque a Hernando José Gómez, jefe del equipo negociador colombiano, le pareció que todo transcurrió normalmente, que hubo grandes avances y que la ronda fue “particularmente productiva”, especialmente por el cierre de dos de las 23 mesas de negociación, la verdad es que nuevamente se presentó un espectáculo deplorable, lleno de incidentes. Las expectativas que los mismos negociadores habían creado entre los interesados en el tratado, fueron frustradas y se repitió la comedia de otras rondas.

Desde el primer día el equipo negociador ecuatoriano estuvo en crisis, ya el martes 19 habían renunciado dos negociadores, el delegado presidencial y el de la mesa de inversiones. El coordinador de la mesa agraria ecuatoriana renunció antes de la ronda pero aceptó postergar su retiro hasta concluida la cita de Lima. La caída del gobierno de Gutiérrez dejó a los negociadores de ese país sin ninguna capacidad de negociación. Se quedaron hasta el final haciendo explícita su incapacidad de presentar propuestas ni aceptar compromisos. El nuevo gobierno señaló que había que replantear la negociación, calificó de debilucho al equipo ecuatoriano y en una velada crítica señaló que había que negociar de igual a igual con Estados Unidos e incluir temas como el de la deuda externa. Por su parte el nuevo ministro de Economía ecuatoriano sugirió la posibilidad de consultar a la población. Palacios es un reconocido crítico del proceso, especialmente en lo que se refiere al tema de propiedad intelectual, sobre el cual dice que no se deben rebasar los compromisos adquiridos en la OMC.

El ministro de Comercio Exterior de Perú aceptó que la posibilidad de que Perú no firmara el tratado era real y añadió que “no es seguro lo del tratado, y más bien hay que preocuparnos de cuál sería el escenario del Perú sin el TLC”, esto a pesar de que Estados Unidos bajó el tono sobre los litigios que tienen algunas de sus empresas con el Perú y de que el presidente Toledo insistió en su “TLC si o si” y anunció más flexibilidad por la parte peruana.

Bolivia quedó por fuera de las negociaciones por no haber tramitado una ley de hidrocarburos a la medida estadounidense y en la ronda se definió que podría adherir posteriormente. Sólo Colombia con un ministro Botero “medio satisfecho” se mostró optimista, acariciando la ilusión de firmar sola con Estados Unidos.

La prensa tuvo que reconocerlo: “los andinos proponen y proponen, Estados Unidos escucha y calla”. La lógica de la negociación se mantuvo. Estados Unidos presentó un texto al comienzo del proceso y quiere obtener como mínimo lo que ya logró en el Cafta y en el TLC con Chile y hasta que los países andinos no acepten que este es el piso de la negociación, no se moverá y menos estando de por medio la aprobación del tratado con Centroamérica que en la Cámara de Representantes de Estados Unidos no tiene la mayoría para aprobarlo o sea ni siquiera pueden ofrecer a los andinos las irrisorias gabelas que dieron a los centroamericanos.

A pesar de que el negociador colombiano señaló que habría comprensión de EEUU pues el TLC forma parte de una estrategia integral de ese país, se supo que antes de la ronda, Estados Unidos había amenazado con tomar represalias en temas como el Plan Colombia sino se hacían concesiones.

La señora Vargo, por su parte, acusó a los negociadores andinos de la demora en las negociaciones y los llamó al orden, la encargada estadounidense de la mesa de agricultura exigió más celeridad. Ante los incumplimientos en los compromisos adquiridos, la falta de respuestas y otras maniobras dilatorias de la delegación estadounidense, tales expresiones reiteran con claridad la posición de Estados Unidos: los andinos deben arrodillarse rápidamente, no lentamente como lo están haciendo.

Para facilitar la aprobación del Cafta en su Congreso, el equipo de Estados Unidos quería concesiones inmediatas en materia de exportaciones de carne a los andinos, sin importarles que la prohibición de tal tipo de importaciones fue acordada en el seno de la CAN y propusieron la apertura de los mercados pero para tipos de carne que solo producen ellos, aceptaron la apertura del mercado de tabaco pero para tipos de tabaco que no producen los colombianos, no presentaron contrapropuesta en lácteos, replantearon todo lo definido en el tema de telecomunicaciones y en arroz pidieron que el arancel inicial fuera mucho menor del 80 por ciento, que el cupo de importaciones fuera cuatro o cinco veces el que Colombia ofreció y mantuvo su propuesta de una Salvaguardia Especial Agropecuaria transitoria que se dispararía por variaciones en los volúmenes y no en los precios de los productos importados. Hace tiempo desapareció de la mesa el tema de las franjas de precios y el jefe norteamericano de la negociación textil no fue a Lima y en este campo tampoco pudieron hacer anuncios.

El equipo colombiano llevó una propuesta acerca de las 1400 partidas que EEUU quiere se liberen para exportar bienes remanufacturados, Acopi había escogido 350 que consideraba innegociables, pero posteriormente, a petición del gobierno, las redujo a 168, este gremio denunció que en la mesa de cooperación hay “más anuncios que resultados reales”. La propuesta que llevó Colombia de desgravar en 10 años los rones y aguardientes significará la extinción de esta industria que es importante fuente de ingresos departamentales.

El tema que más escozor produjo en la negociación fue el de las barreras sanitarias y fitosanitarias. Estados Unidos propuso un análisis del tema país por país y producto por producto, los andinos habían propuesto establecer un comité permanente con dientes como el que se aprobó en el tratado de Estados Unidos con Australia, pero que no se aprobó ni en Chile ni Centroamérica. Perú accedió a la propuesta norteamericana y nuevamente se dividieron los andinos. Con ello Estados Unidos reitera que no va a dar “acceso real” a su mercado. La prensa habla de que el tema está prácticamente sepultado y que lo poco que ofrezca le costará sangre a los andinos.

A pesar de los intentos del ministro de comercio de Colombia, Jorge Humberto Botero de descalificar un estudio de Ifarma, avalado por la OMS y la OPS, que cuantifica los costos de aceptar las propuestas estadounidenses, la OMS y la OPS avalaron el estudio. Las contradicciones en el equipo de Perú sobre el tema son inocultables y Estados Unidos insistió en sus propuestas originales en propiedad intelectual añadiendo que no se compromete a combatir la biopiratería.

De las mesas que cerraron una fue la de fortalecimiento de la capacidad comercial que creo un comité encargado de gestionar los recursos para acondicionar los países al TLC, incluyendo la propaganda sobre el mismo. La otra, de comercio electrónico obedece al hecho de que son prácticamente inexistentes los productos que por esta vía están en capacidad de ofrecer los andinos a los estadounidenses y muchos los que ellos pueden vender.

Estados Unidos que formo una tormenta en Puerto Rico por la presencia de Carlos María Correa en el equipo colombiano, no dijo nada por la de Jorge Bustamente recientemente nombrado asesor de los ecuatorianos y reconocido abogado de las multinacionales farmacéuticas

En víspera de la Ronda de Lima varias cosas fueron evidentes: la cadena petroquímica saltó hecha añicos pues el gobierno no tiene una estrategia de desarrollo nacional y ha puesto a pelear a los integrantes de las cadenas entre si. Ganará la que esté mas en consonancia con los intereses norteamericanos. Los que usan materia prima importada quieren que se abarate. Los que procesan quieren que se proteja el mercado.
La ronda tuvo un final gris, sin rueda de prensa, sin lugar ni fecha para la próxima cita y en medio del desanimo de los flamantes negociadores andinos.

Paralelamente los movimientos sociales hicieron debates y foros, en los cuales denunciaron los negativos impactos del tratado y la farsa de las negociaciones. Estos actos culminaron en una gran manifestación frente a la residencia del embajador norteamericano en Lima, James Curtis. Algunos sectores agropecuarios, encabezados por Conveagro también realizaron movilizaciones en diferentes regiones del país, exigiendo al gobierno proteger la producción nacional y culminaron con una marcha en Lima

Ya, faltando apenas dos rondas se pone en evidencia nuevamente el aparatoso engaño que significan las negociaciones, el aumento de las contradicciones internas en los países, el desanimo de los más optimistas defensores del libre comercio y el hecho de que el tratado hace agua por todas partes. Del lado colombiano solo lo sostiene la obsecuencia del gobierno. En Colombia como en los demás países el movimiento popular debe insistir en su rechazo al tratado, exigir que se suspendan las negociaciones.

Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, Recalca
Correo electrónico: oc.ten.bte@aclacer
Bogotá, abril 26 de 2005

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