Perú: informe arroja alarmantes niveles de mercurio en Madre de Dios

Idioma Español
País Perú

"Uno de los resultados es alarmante: anualmente, se arrojan al ambiente de Madre de Dios 181 toneladas de mercurio.Es muchísimo, afirma Martín Arana, ex asesor del viceministerio de gestión ambiental de Perú, que hoy trabaja para el Artisanal Gold Council. De acuerdo a las cifras del Observatorio Mundial de Mercurio, dice, una cifra de 150 toneladas anuales ya es preocupante. Es decir que este departamento del sur oriente está altamente rebasado, desde hace décadas".

El doctor Carlos Manrique de Lara Estrada, médico de la Dirección Regional de Salud de Madre de Dios, sí que conoce los efectos del mercurio. En abril de 1994, cuando trabajaba en Huaypetue, uno de los epicentros de la minería aurífera en la región, tuvo un encuentro cercano con este metal, que no solo lo obligó a atenderse de urgencia en Lima, sino que lo ayudó a ser consciente de este gran problema.

Había ido a atender a un paciente en las afueras del pueblo y, como se hizo tarde y algunos peligros acechaban, lo invitaron a pasar la noche. Dispusieron para él un cuarto, al cual entró e hizo lo que habitualmente se hace antes de acostarse en la selva: sacudir las sábanas para cerciorarse de que no había escondida allí alguna especie incómoda. “Gran error”, recuerda, mientras sigue buceando en su memoria.

Lo crudo y lo agudo:

Estamos en el lugar donde trabaja, es una sala grande, y de pronto comienza a relatar con más pasión y detalle el episodio. “Allí donde yo estaba durmiendo —cuenta— ‘refogaban’ el mercurio líquido, que luego se vaporiza. Lo aspiré y al día siguiente tenía sabor metálico en la boca, dolor abdominal, diarrea, debilidad”. Preocupado, se fue a Puerto Maldonado y se lo contó al doctor Lavarello, un colega suyo.

Justo este se iba a Lima, de modo que partió raudo con él y llegando a la capital se fue de inmediato al Centro de Salud Ocupacional, adscrito al Instituto Nacional de Salud. Le hicieron unos análisis, una evaluación oftalmológica, y a las pocas horas salieron los resultados: contaminación aguda por mercurio. Huaypetue, implacable, le había dejado una huella en el cuerpo, aunque por fortuna no de manera irreversible.

Manrique sabía que no se trataba de una casualidad. Las cifras fueron dándole la razón con el paso del tiempo. Sin ir muy lejos, en diciembre del año pasado, un estudio elaborado por expertos del Artisanal Gold Council, una ONG canadiense que trabaja para promover una minería más responsable en más de 80 países del mundo, emitió el ‘Reporte de inventario: estimaciones del uso y consumo de mercurio en la minería de oro artesanal y de pequeña escala en el Perú’. Uno de los resultados es alarmante: anualmente, se arrojan al ambiente de Madre de Dios 181 toneladas de mercurio.

“Es muchísimo”, afirma Martín Arana, ex asesor del viceministerio de gestión ambiental de Perú, que hoy trabaja para el Artisanal Gold Council. De acuerdo a las cifras del Observatorio Mundial de Mercurio, dice, una cifra de 150 toneladas anuales ya es preocupante. Es decir que este departamento del sur oriente está altamente rebasado, desde hace décadas, y probablemente eso explica lo que le pasó al doctor Manrique y también a muchas personas más, que ni saben lo que tienen.

“El problema es la intoxicación crónica, no la aguda”, afirma Manrique con contundencia. Explica que esta no se siente y por eso las personas que, por años, van acumulando mercurio en el organismo no acuden al médico, aun cuando el efecto puede no quedarse en una dermatitis, sino incluir varios tipos de cáncer, alteraciones genéticas, retardo mental, lesiones en el feto, y hasta en casos sumamente graves la muerte.

La tragedia es que en Madre de Dios, donde en algunas partes el mercurio es casi parte de la atmósfera cotidiana, no existe ni un laboratorio, ni una unidad especializada para tratar a pacientes contaminados por este metal líquido. “Por lo menos dos Directores Regionales de Salud lo han pedido”, agrega el doctor Carlos Manrique, pero según refiere hay demasiados intereses que bloquean las acciones concretas. Y los casos de intoxicación avanzan.

Por dónde viene el metal:

Fue en el 2013. A pesar de no tener los implementos para rápidamente analizar si una persona está intoxicada (vía el examen de una muestra de orina tomada dentro de las 24 horas siguientes al presunto momento de contaminación), Manrique observó que un muchacho, de 23 años, no podía caminar. No había sufrido golpe alguno, así que lo interrogó sobre su trabajo. No se equivocó. Se trataba de un ‘amalgamador’.

Luego de que la tierra extraída se echa en unas alfombras y se pasa a un recipiente, el ‘amalgamador’ es quien cumple la tarea de pisar literalmente en unas bateas una mezcla que ya contiene mercurio, para que el oro vaya apareciendo. “Lo hace como si estuviera pisando la uva en la vendimia”, sostiene con cierta angustia el médico al contar los detalles. En ese trance, la penetración del metal en el organismo es inevitable.

Tras unos días, el muchacho se recuperó, al parecer porque la lejanía de su lugar de trabajo le produjo alivio. Pero sus análisis fueron a Lima y solo dos meses después volvieron a Puerto Maldonado para confirmar lo que ya se avistaba: había sufrido una contaminación aguda con el mercurio, como le ocurrió a Manrique.

No se sabe si el paciente aquel pudo haber venido de La Pampa, el lugar preferido por la minería ilegal en Madre de Dios. Aunque es probable porque es en los lugares fuera de la ley, donde es más posible encontrar el descuido, la desidia ocupacional a la hora de buscar oro.

El citado estudio de la ONG Artisanal Gold Council ofrece datos que aumentan la alerta. La Pampa, precisamente, es donde la liberación de mercurio es mayor en todo el departamento: alcanza el 79,5 % del total. La razón es esperable: como se trata del gran emporio de la minería ilegal, los extractores “priorizan la extracción de oro en el menor tiempo posible”, detalla el informe. Cero métodos alternativos, como los que ya existen hoy para extraer el oro sin usar mercurio.

No solo eso. También de acuerdo a Artisanal Gold Council, al año en el Perú se extraen 110 toneladas de oro no registrado, o sea clandestino. Más de la mitad, el 57,4 %, provendría de La Pampa. “Esta minería ilegal —añade Arana— mueve más dinero que el narcotráfico”. Y el experto se anima incluso a estimar que estaríamos hablando de unos “5500 millones de dólares anuales”, algo que hace muy difícil enfrentar esta actividad tan nociva para la salud y el ambiente.

Manrique insiste en que la exposición prolongada es el problema principal. “Puede que no se den cuenta —enfatiza—, pero quizás se vea en la siguiente generación, cuando ya sus hijos o nietos se dediquen a otra cosa”. Y como en Madre de Dios no hay un modo de determinar qué personas que llegan a un centro de salud llevan en sí los rastros de mercurio, la cadena fatal continúa.

El problema con el metilmercurio:

El metal en cuestión que, peligrosamente captura el oro, llega además por varias vías. Una es el aire, que hace que entre por la piel, o por la respiración; otra, quizá la más terrible, es su ingreso por la cadena trófica. En otras palabras, debido a que cayó al agua, al suelo, o al fondo de los ríos, se mezcló con bacterias que lo convirtieron en metilmercurio y, finalmente, en mercurio orgánico.

“Esto entra al plancton, los peces se lo comen y es más dañino”, sostiene Claudia Vega, doctora en química que trabaja en el primer laboratorio de análisis de mercurio que hay en Madre de Dios, promovido por el Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), gracias a un convenio suscrito con el Ministerio del Ambiente (MINAM), durante el gobierno de Ollanta Humala. Este laboratorio comienza a rastrear la presencia de mercurio en Madre de Dios, pero no está dedicado a estudiar los casos de contaminación por este metal que podrían reportarse en los centros de salud.

Envuelta en su mandil blanco y sumergida en las artes del laboratorio, Vega examina muestras de aire, tierra y peces. Explica que cuando un pez grande se come al chico se produce lo que se llama la “bioamplificación”.

Y esto se relaciona con lo que encontró Vega en el pelo de los machiguenga de la comunidad de Maizal (ubicada en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional del Manu), en febrero del 2017. Se trataría de una de las alertas más dramáticas: nada menos que de 27 ppm (partes por millón) de mercurio en el pelo de los indígenas.

Varios organismos nacionales e internacionales, como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que, en el caso del cabello, el límite máximo permisible es de 1 ppm. Los machiguengas de ese lugar están rebasados y, de momento, la única explicación parece ser el consumo de pescado.

“No, nunca habíamos visto esos niveles”, dice, todavía sorprendida Vega. Ni siquiera en su reciente experiencia en Brasil, con los indígenas Yanomami, entre los cuales también existe este problema, halló algo similar. Todo indica que los niveles en todo el departamento son altísimos. Y que, como enfatiza el doctor Manrique, el Estado no tiene ni un laboratorio propio en la región, ni una unidad especializada para tratar a los intoxicados.

Mercurio en los peces y en el aire:

La preocupación crece si se tiene en cuenta que, en los alrededores de Maizal, casi no hay minería artesanal. La conclusión a la que han llegado los expertos es simple: los peces migran, a veces surcando varios kilómetros de ríos y cuerpos de agua; eso lo hacen sobre todo los siluriformes, o bagres, entre ellos la mota punteada (Calophysus macropterus).

Dicho pez está tan contaminado que el Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (SANIPES) ha suspendido desde mayo del 2016 su extracción, comercialización y distribución en Madre de Dios. No se ha determinado si fue el causante de que el mercurio llegue al pelo de los habitantes de Maizal, pero es posible que ese sea el origen de lo que Vega encontró con la máquina DMA-80 Direct Mercury Analizer.

Tal aparato, irónicamente, funciona con una lógica inversa a la de la minería artesanal: en vez de usar el mercurio para capturar el oro, utiliza el oro para capturar el mercurio. Para llegar a esa estación final, primero se toman las muestras de aire, de suelo, de agua, o de la carne de algún pez capturado que pudiera guardar el metal en sus tejidos. Todo eso va al análisis minucioso.

También se recoge el mercurio que viaja por el aire con unos curiosos tubos de color celeste, de tamaño pequeño, que se colocan en el campo y la ciudad. Se les llama ‘mostradores pasivos’. Su misión silenciosa es captar este metal si es que está volando por la atmósfera. En Puerto Maldonado se han puesto varios de ellos y el año pasado, en agosto, uno que estaba frente al mercado principal desapareció misteriosamente

Hay indicios de que no fue casual. Por esos mismos días, las autoridades constataron que en lugares vecinos a este centro de abastos, el principal de la ciudad, se estaba ‘refogueando’ trozos de mercurio que tenían oro. Tal proceso consiste en sacar, a veces con un soplete, los últimos vestigios del metal precioso que el metal líquido ha podido pescar. Ese vapor, por cierto, es sumamente peligroso para la salud y el ambiente.

Mariano Castro, exviceministro del Ambiente, al escuchar todas estas historias no se sorprende. Fue uno de los que lidió con el problema de la minería ilegal en el gobierno anterior e impulsó la puesta en marcha del ‘Plan de Trabajo Multisectorial para implementar el Convenio de Minamata’, un acuerdo internacional que toma el nombre de la ciudad japonesa para proteger la salud y el ambiente del vertido de mercurio.

Contaminación política:

El Perú lo firmó el 10 de octubre del 2013 y lo ratificó el 25 de noviembre del 2015. Tiene que entrar en vigor entre nosotros, entonces. Castro cree que, para eso, hay que promover la formalización y avanzar “en un cambio de prácticas migrando tecnológicamente hacia otros métodos que permitan disminuir o eliminar el uso de mercurio”. Se puede hacer, siempre y cuando haya voluntad política, nacional y regional.

Rodolfo Mancilla, abogado de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), sostiene que, en las próximas elecciones regionales y municipales de octubre, “el que se presente como conservacionista en Madre de Dios pierde”. Del mercurio, como precisa el doctor Manrique, ni se habla, por el explicable motivo de que el candidato que lo hace corre el riesgo de ponerse en contra a un bolsón de votación muy importante.

No hay una estimación rigurosa de cuántas personas se dedican en Madre de Dios a la minería aurífera artesanal, pero de acuerdo al informe de Artisanal Gold Council solo en La Pampa, la inmensa zona de minería ilegal, que es la mayoritaria en el departamento, serían 24 000. Si se suma a este lugar sin ley la cantidad de mineros que trabajan en zonas autorizadas, aunque en la informalidad, el número fácilmente llega a 40 000.

La población electoral de Madre de Dios, en las elecciones del 2014, fue de 90 542 electores. Aun cuando no todos los mineros voten en este departamento, se trata de un bolsón importante para los actuales 18 candidatos a la región, siete de los cuales según una nota del diario El Comercio están vinculados a la minería. Pero incluso los que no lo están tan directamente no hablan, casi para nada, de mercurio.

El doctor Manrique lo sabe, como que en una reunión realizada en mayo entre la Dirección Regional de Salud y estos candidatos solo uno preguntó por el número de posibles afectados por el mercurio. El resto no, pues se trata de un tema tabú, dado que los políticos regionales tienen temor de ser asociados con los “enemigos del desarrollo del departamento”, como apunta Mancilla. No hay por donde tomar el hilo del debate.

De hecho, los dos candidatos regionales que van adelante en las encuestas, Julio Luis Luna Pérez, de Avanza País, y Mayra Elizabeth Hermoza Sovrino, de Perú Libertario, no mencionan el tema en sus planes de gobierno, según la página Voto Informado del Jurado Nacional de Elecciones. Ambos hablan de combatir la desnutrición infantil, la inseguridad ciudadana, la falta de agua potable y saneamiento básico. De formalización incluso. Pero no del problema de las 180 toneladas de mercurio que degradan la vida.

Luna ha sido alcalde del distrito de Laberinto, un distrito minero (él mismo estuvo vinculado a la actividad), hasta antes de renunciar para su candidatura regional. En noviembre del año pasado, en su calidad de burgomaestre, viajó invitado por la embajada de Estados Unidos para conocer la experiencia del ‘Súper Fondo’, un proyecto para recuperar tierras dañadas ambientalmente por la minería. Podría abrir un ojo hacia el problema, pero el pronóstico político sigue siendo reservado en estas tierras.

La lucha (contra el mercurio) continúa:

Cazar el metal líquido y analizarlo, con la máquina del CINCIA u otros dispositivos que el Estado debería proveer, es una lucha larga pero posible, aun cuando la propia naturaleza, en su sabiduría y quizás en su desesperación, ha proveído soluciones para hacer retroceder al metal. El doctor Manrique me lo ha recordado casi a última hora, cuando salía de la entrevista con él, al grito casi de “¡la castaña, la castaña!”.

La semilla de la Castanea sativa, efectivamente, tiene propiedades ‘quelantes’, lo que significa que atrapa a otro compuesto, en este caso el mercurio. Comerse dos al día contribuye, por eso, a reducir su presencia en el cuerpo. La semilla mágica se vende por montones en los mercados de Madre de Dios. No es tan rentable como el oro; pero es mil veces preferible que comerse un bagre, o aspirar el mortal humo del ‘refogueo’.

- Fotos por Luis Fernández, Agencia Andina y CINCIA.

Fuente: Mongabay

Temas: Minería, Salud

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