TLC Chile-Brasil: otro tratado en secreto para favorecer a las transnacionales

En total secretismo, los gobiernos de Chile y Brasil han avanzado durante este año en una negociación para la firma de un tratado de libre comercio. Asombra la rapidez con que avanzaron las conversaciones y la total ausencia de las dirigencias políticas, de la ciudadanía organizada y de la opinión pública de nuestros países en la discusión.

La situación actual de ambos países es muy distinta, pero probablemente empezará a converger. Mientras Brasil ha tenido una política sostenida de fortalecimiento de la industria interna y un rol fuerte del Estado en la sociedad, Chile es uno de los países más abiertos del mundo a la inversión extranjera, sobre la base de un Estado subsidiario. La firma de este tratado y las declaraciones del entorno del presidente electo, Jair Bolsonaro, hacen prever que se quiere transitar al extremo del modelo neoliberal chileno.

Aunque nadie conoce el texto, salvo los equipos negociadores que no responden a ninguna tutela política, podemos señalar de antemano que este tratado será calcado al TLC entre Chile y Argentina, el que a su vez es muy parecido al TLC entre Chile y Uruguay. Estos tres pasos sucesivos forman parte de la llamada eufemísticamente “convergencia entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico”, pero que en realidad es la desaparición del primer bloque y la incorporación de sus países a la lógica desregulatoria y protectora de la inversión del segundo bloque.
Esto supone, en primer lugar, que se presenta a los tratados como “modernizaciones” de las políticas públicas, pero solo para aumentar garantías al inversor.

En segundo lugar, se incorporan capítulos de género, pymes, desarrollo y laboral, pero estos cuatro capítulos no tienen ningún contenido vinculante, por lo que podemos adelantar que serán cáscaras vacías.

En tercer lugar y en cambio, estos tratados sí contienen los nuevos temas regulatorios que atacan la capacidad de los Estados para regular, a través del mecanismo de “buenas prácticas regulatorias”. Esto es impulsado por la OCDE e implica una intervención en el propio proceso de toma de decisiones de los Estados, ya que avala la participación de las empresas y de otros Estados en futuras decisiones sobre derechos (humanos, medioambientales, laborales), ya que podrían ser identificadas como atentatorias contra el inversor.

Los tratados de libre comercio tienen como principal consecuencia la reducción de la soberanía política de los pueblos y mejores condiciones para el capital trasnacional. No queremos que ésa sea la forma de la supuesta unión entre Brasil y Chile, puesto que de esta forma solo perderán los pueblos. Nos oponemos tajantemente.

Plataforma Chile Mejor sin TLC – Chile
Red Brasileña para la Integración de los Pueblos, REBRIP – Brasil

Fuente: Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA)

Temas: TLC y Tratados de inversión

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