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Biodiversidad en América Latina y El Caribe

Autor |  Silvia Ribeiro y Red para el Tercer Mundo  | Idioma | Español | Pais | Internacional | Publicado | 15 septiembre 2005 18:12

Impacto de las Nuevas Tecnologías en la Salud. Boletín N° 151 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos

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En este boletín seguimos con el tema de la salud. Queremos compartir con ustedes, otras aportes hechos durante la Asamblea de la Salud de los Pueblos, que tuvo lugar en Cuenca Ecuador en julio del 2005, en el taller sobre “Nuevas Tecnologías”

RED POR UNA AMERICA LATINA LIBRE DE TRANSGENICOS BOLETIN 151

CONTENIDO

- Impactos de la Nanotecnología en la salud - Riesgos de las Vacunas Genéticamente Modificadas - Evaluación del Estudio Alimenticio de Monsanto sobre el maíz Mon863

Impactos de la nanotecnología en la salud Silvia Ribeiro *

¿Sabe usted lo que son los fulerenos? La mayor parte de la humanidad tampoco. Son pequeñísimas partículas de carbono. Según un estudio reciente sobre su toxicidad -presentado por la investigadora Eva Oberdorster en la reunión de la Sociedad Estadunidense de Química, en marzo pasado-, su presencia en medios acuáticos daña el cerebro de los peces y produce mortandad de otros organismos acuáticos. Es el estudio más alarmante, hasta ahora, sobre los potenciales efectos ambientales de las nanopartículas.

Aunque no seamos conscientes de ello, hay nanopartículas de diferentes elementos presentes en muchos artículos de consumo humano, producto de una nueva y poderosa tecnología apenas conocida para el público: la nanotecnología. Con este nombre se agrupa un conjunto de tecnologías que trabajan a la escala de los nanómetros -la mil millónesima parte de un metro-. La nanotecnología manipula la materia a escala atómica y molecular. A esa escala las propiedades físicas y químicas de la materia son distintas a las que conocemos, pueden cambiar su color, resistencia, conductividad eléctrica o reacciones químicas.

Uno de los primeros hallazgos de la nanotecnología fue una nueva forma del carbono: moléculas de 60 átomos de carbono en forma de esfera geodésica llamadas buckyballs o fulerenos (en honor a R. Buckminster Fuller, que señaló el domo geodésico como la estructura arquitectónica ideal). Ahora se pueden producir sintéticamente, como fulerenos o como nanotubos, que tienen la misma estructura, pero son tubos alargados. Los nanotubos de carbono son 100 veces más resistentes que el acero y seis veces más livianos. Los fulerenos están considerados una de las grandes promesas de la industria, y se prevén aplicaciones en administración de medicamentos, cosméticos, paneles solares y otras. Aún no han sido incoporados a productos comerciales, fundamentalmente debido al alto costo de producción que tenían. Un gramo de buckyballs costaba hasta hace poco varios cientos de dólares. Actualmente se pueden producir por 20 dólares el gramo, y el precio sigue bajando, al crecer la capacidad de producción, lo que las acerca cada vez más al mercado. La industria de producción de nanopartículas de otros elementos se ha desarrollado en forma vertiginosa. Actualmente se producen nanopartículas de más de 60 elementos de la Tabla Periódica, presentes en cosméticos, bloqueadores solares, pinturas, barnices, y productos de la industria farmacéutica, entre otros. Empresas como Dupont, L'Oreal, Hewlett-Packard, Mishubishi, BASF, Kraft, Toyota e IBM invierten grandes sumas en investigación nanotecnológica, y en muchos casos ya la aplican en los productos que están en el mercado. Según la Nano Business Alliance, el mercado global de productos nanotecnológicos supera los 45 mil millones dólares anuales.

Según el estudio de Oberdorster, se expusieron nueve róbalos a aguas con una concentración de fulerenos en una proporción de 500 partes por mil millones (similar a la concentración de contaminantes en un puerto). Sólo 48 horas después, se encontraron "daños severos" en el tejido cerebral de los peces, con procesos tendientes a la destrucción de membranas celulares, una condición que en los humanos ha sido vinculada a enfermedades como el Alzheimer. También encontraron inflamación de hígado, que indicaría una respuesta fuerte a la exposición a los fulerenos. En otro experimento con concentraciones similares de fulerenos en agua, murieron en dos días la mitad de la población de pulgas de agua. Oberdorster expresó su preocupación de que mediante estos crustáceos milimétricos u otros presentes en el medio acuático, las nanopartículas se pudieran acumular a lo largo de la cadena alimentaria.

Según el seguimiento que está haciendo el Grupo ETC (www.etcgroup.org), esta es la décima alarma de fuentes científicas sobre los posibles efectos tóxicos de las nanopartículas que se ha emitido desde 1997. Entre otros casos anteriores, se encontró que las nanopartículas de óxido de titanio y óxido de zinc presentes en los bloqueadores solares y cosméticos causan radicales libres en la piel de ratones; que las nanopartículas se acumulan en órganos animales y son absorbidas por las células, que se mueven fácilmente desde las vías nasales al cerebro; que nanopartículas de oro pueden pasar de la madre al feto a través de la placenta. Estos estudios son escasísimos en relación con el ritmo de expansión de la tecnología y el alcance que puede tener, ya que tiene aplicaciones en prácticamente todos los rubros industriales. En ningún país del mundo existen regulaciones sobre esta tecnología, y ni siquiera protocolos de manipulación en laboratorio.

Pero lo más grave es, sin duda, que el debate público es prácticamente inexistente. La sociedad civil y los movimientos sociales necesitan urgentemente incorporar este tema en las discusiones, por los potenciales impactos ambientales, de salud, económicos, sociales y políticos, no sólo de la nanotecnología, sino de la convergencia de ésta con otras nuevas tecnologías y, además, porque es imprescindible recuperar la capacidad de la sociedad para decidir la orientación de la ciencia.

* Investigadora del Grupo ETC - www.etcgroup.org

RIESGOS DE LAS VACUNAS GENETICAMENTE MODIFICADAS Lim Li Ching, Third World Network

El uso de vacunas genéticamente modificadas (vacunas GM) han incrementado tanto en el campo de la medicina humana como veterinaria, así como en acuacultura. Sin embargo, algunos tipos de vacunas GM que se están desarrollando al momento poseen potenciales impactos ecológicos y ambientales.

La ingeniería genética crea efectos impredecibles ya que no es posible controlar que el vector transgénico se coloque en un sitio específico del genoma del organismos huésped. Esto significa que si se lleva a cabo una modificación genética con idéntico procedimiento, usando los mismos organismos y bajo las mismas condiciones experimentales, el resultado puede dar dos organismos genéticamente modificados (OGM) muy diferentes, dependiendo de dónde se insertaron los transgenes. Tampoco se puede controlar los patrones de la expresión génica de los genes insertados en el OGM, ni si los transgenes insertados o sus partes se mueven dentro del genoma huésped. No es posible saber tampoco si la secuencia del ADN transferido, terminan de alguna manera incorporándose al medio ambiente.

Los riesgos y los peligros relacionaron con las vacunas GM están dentro del campo de las posibilidades. En la práctica sin embargo, se consideran que los riesgos son inexistente, ya que ellos no han sido sostenidos a investigaciones experimentales ni epidemiológicas. Sin embargo, irónicamente, tales investigaciones hasta ahora, no han sido realizadas. Además, la concepción actual sobre “seguridad” es muy estrecho en el campo de las vacunas. “Investigación de seguridad” se han enfocado solamente sobre los efectos colaterales involuntarios y no deseados con respecto a las vacunas mismas, o a los impactos en individuos no-objetivos dentro de la misma especie. El pensamiento holístico y ecológico con respecto a riesgos de vacuna GM está totalmente ausente.

En particular, virus GM y vacunas de virus-vector GM (donde un fragmento ( o fragmentos) de ADN que codifica un antígeno que va a estar destinado para la vacunación, es introducido en el genoma de un virus considerado como “no-peligroso”. Este virus actúa como un vector). Este tipo de vacunas, usan virus “vivos” e infectan a los individuos vacunados. Estas vacunas entrañan varios peligros potenciales impredecibles y un sin número de peligros potenciales inherentes.

Por ejemplo, se ha demostrado que hay cambios genéticos secundarios menores entre los virus usados, así como diferencias entre ellos. Esto puede dar como resultado, cambios dramáticos en el espectro del organismos huésped y hasta se podrían causar enfermedades. Preguntas importantes con respecto a los efectos que podrían haber en “especie no objetivo” hasta ahora no se han contestado. La posibilidades para que una vacuna viral GM de involucrase en recombinaciones genéticas con parientes presentes en el ambiente de manera natural, es otra opción imprevisible. Los virus híbridos nuevos resultantes, pueden tener características totalmente imprevisibles con respecto a las preferencias del huésped y su potencial de causar enfermedades.

Dos estudios recientemente publicados destacan algunos de los riesgos asociados con el uso del poxvirus como vectores de vacuna GM. El primer estudio fue publicado en la revista Vaccine 23: 499-506 (2004). La hipótesis de los científicos era: si un virus de vacuna GM y un virus emparentado infectan al mismo individuo, puede resultar en un híbrido recombinante con características totalmente imprevisibles.

Los investigadores demostraron, en un sistema de la cultivo de la célula, que la hipótesis puede ser correcta. Los científicos realizaron infecciones in vitro dobles con la cepa de vacuna viral Ankara (Vacuna modificada Ankara, MVA) con un vector de la vacuna de la influenza y un virus cowpox, aislado de Noruega. La vacuna viral tiene un número desconocido de los parientes que circulan en ecosistemas diferentes por todo el mundo. Estos parientes naturales pueden constituirse en un pool con los que pueden recombinarse la vacuna viral cuando hay una liberación deliberadamente (por ejemplo en campañas de vacunación de humanos o animales con un vector vivo de virus) o un poxviruses GM escapado.

Uno de los híbridos resultantes era genéticamente inestable, y durante la adaptación a las células nuevas del huésped, se perdió de manera significativa, el gen MVA. Esto es significativo en un contexto de la evaluación del riesgo, ya que el transgene sería la única etiqueta lógica para controlar los efectos no deseados de una vacuna viral. La supresión de los transgenes significa que el monitoreo sería imposible, y los efectos de un híbrido viral como este que tiene el potencial de matar células, quedarían sin ser detectado.

Además, se ha dicho que el gen MVA es "seguro" porque transcribe y replica su ADN en células mamíferas, pero no completa un ciclo contagioso. Se demostró que este dogma, sin embargo, es equivocado, ya que los mismos científicos demostraron que el gen MVA lleva a cabo una infección eficiente en las células epiteliales intestinales de rata.

Otra investigación publicada en Virus Research 109: 39–49 (2005) desafían la evaluación previa de otros científicos sobre la seguridad del uso de avipoxvirus como vectores de vacuna GM. Aunque muchas preguntas no han sido contestadas sobre el uso de avipoxviruses como vectores de vacuna GM, la opinión predominante y los argumentos en los que se basa la supuesta bioseguridad en el uso de avipoxviruses como vectores de vacuna GM, es que los avipoxviruses no puede multiplicarse en células del origen mamífero.

Esta investigación muestra claramente que el dogma no tiene sustento. Los auotres de la investigación demuestran que ese avipoxviruses puede multiplicarse en una línea cellular de mamíferos, sin que haya una interrupción en la morfogénesis de virus (es decir, en el desarrollo de la forma y estructura como resultado del crecimiento y diferenciación de las células). Los investigadores observaron todas las etapas del desarrollo viral que llevan a la producción de un virus contagioso.

Cuándo partículas de virus GM son degradadas en el ambiente, sus ácidos nucleicos se liberarán, representando los mismos riesgos potenciales e imprevisibles que los que presenta el ADN desnudo y las vacunas de RNA. Estos riesgos incluyen la persistencia en el ambiente, la transferencia horizontal de gene con efectos imprevisible largo, la recombinación y efecto biológicos y ecológicos a corto plazo.

Las plantas GM que producen “vacunas comestibles” también tienen riesgos. Se conoce poco sobre las consecuencias de su libración en el ambiente, pero ya hay evidencias de que los cultivos GM tienen impactos negativos.

Además, algunos contaminantes ambientales (xenobiotics, como son los PBC, las dioxinas, metales pesados) puede interactuar con vacunas GM, incrementando su impredictibilidad y la incapacidad para realizar evaluaciones significativas de riesgos. Debe aplicarse el Principio de Precaución a vacunas GM y sew debe buscar maneras alternativas de prevenir las enfermedades contagiosas en humanos y animales.

EVALUACIÓN DEL ESTUDIO ALIMENTICIO DE MONSANTO SOBRE EL MAIZ MON863

A continuación se presenta la evaluación realizada por el Dr. Arpad Pusztai sobre el estudio de Monsanto en ratas alimentadas con el maíz transgénico MON863. Su trabajo fue solicitado por el gobierno alemán.

MON863 produce una toxina Bt nueva (Cry3Bb1) para protegerlo contra el gusano de la raíz del maíz. A pesar de los numerosos errores en el diseño experimental y ejecución del estudio de Mosanto, varios efectos significativos e inexplicables sobresalen en las ratas alimentadas con MON863.

Las diferencias y sus implicaciones potenciales son: mayor cantidad de basófilos, lo que indica una reacción alérgica; aumento en el número de linfocitos y células blancas, los cuales usualmente aumentan ante la presencia de infecciones, cáncer, varias toxinas y enfermedades; menor número de reticulocitos, lo que es un indicio de anemia; disminución en el peso de los riñones, relacionado con problemas de presión arterial; y una elevación de los niveles de azúcar en la sangre, lo que no puede ser catalogado como biológicamente insignificante, dada la epidemia de diabetes.

También se encontró niveles elevados de inflamación de riñones, necrosis de hígado y otros cambios observados. El Dr. Pusztai sostiene que “Es casi imposible imaginar que las lesiones mayores en órganos importantes (riñones, hígado, etc.) encontradas en las ratas alimentadas con maíz transgénico, son incidentales o se deben a una simple variabilidad biológica”.

Monsanto también envió un “estudio de seguimiento” en respuesta a las preocupaciones frente a MON863 por el cuerpo de expertos franceses que evalúa organismos genéticamente modificados, la Comisión de Genética Biomolecular (CGB). El Dr. Pusztai señala a este estudio como inadmisible.

Esto se debe a que Monsanto defendió los cambios en los pesos de los riñones comparando los resultados de los animales muestreados con ratas utilizadas en un estudio completamente diferente, conducido en un laboratorio diferente, utilizando híbridos MON863 con otras muestras de maíz transgénico. En el “estudio de seguimiento” se mencionan los resultados del estudio original realizado para MON863, pero no fueron re-elaborados, para establecer comparaciones. El Dr. Pusztai asegura que esta comparación inter-experimental es completamente inapropiada para una evaluación nutricional y debe ser desechada.

Dadas las inquietudes científicas frente al maíz MON863, es crucial que se realicen más investigaciones sobre el maíz transgénico, antes de que se apruebe para su comercialización o importación. La evaluación del Dr. Pusztai también destaca la necesidad de reguladores que evalúen críticamente los estudios enviados por aplicantes que intentan obtener la aprobación de sus OGMs, ya que dichos estudios no poseerán los estándares más altos y las diferencias significativas pueden ser enmascaradas.

Nota de la Red del Tercer Mundo


Comentarios

respuesta a la toxicidad de fulerenos, por anonimo (27/12/2005)

Dudo de la toxicidad de los fulerenos, puesto que son macromoleculas (aunque nanometricas) constituidas a base de carbono exclusivamente, y son completamente inertes. Es más, esos fulerenos ya existian en la tierra, mucho antes de descubrirlos. Se estan estudiando para tratar enfermedades tales como el cancer, o enfermedades cronicas como la diabetes; si se estan estudiando para aliviar las enfermedades del ser humano, no creo que sean tan toxicas como ustedes dicen. No den mala prensa a algo, que con años de estudio, servirá para el bien de la humanidad.ah, con los nanotubos pasa exactamente lo mismo; ademas, son simplemente fulerenos alargados.


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