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Biodiversidad en América Latina y El Caribe

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Autor Campaña Mesoamericana de Justicia Climática Idioma Español Pais América Central Publicado 5 diciembre 2012 12:58

Posicionamiento del Encuentro regional de la Campaña Mesoamericana Justicia Climática: Crisis global y fracaso de Río + 20; resistiendo y construyendo alternativas

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"Animamos a todos los pueblos latinoamericanos y caribeños a profundizar sus luchas contra las transnacionales y los proyectos extractivistas, a consolidar los procesos sociales inspirados en el Buen vivir."

Delegados y delegadas de organizaciones sociales y populares campesinas, pueblos originarios y afrodescendientes, sindicatos, comunitarias, iglesias, jóvenes, feministas, ambientalistas, académicas y ONGs, provenientes de México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Costa Rica reunidos en el Cuarto Foro Mesoamericano de la Campaña Justicia Climática: Crisis global y fracaso de Río + 20, resistiendo y construyendo alternativas; desarrollado en San Salvador, El Salvador, los días 21 y 22 de Noviembre. CONSIDERANDO QUE:

1. Que a nivel planetario nos encontramos enfrentando una grave crisis civilizatoria que se manifiesta en la crisis climática, degradación del agua, deterioro de la biodiversidad, la crisis alimentaria, el aumento de los riesgos y vulnerabilidades de los territorios y ecosistemas de países empobrecidos; esta crisis global tiene a la base el sistema capitalista depredador que mantiene intacta la lógica de la ganancia sobre todo lo demás, incluso la vida.

2. Este sistema de vida es mantenido por los países ricos y por las empresas trasnacionales que en su afán de lucro ilimitado han superado la capacidad de carga de la naturaleza y se preparan para dar el siguiente paso en esta lógica de cercamiento y mercantilización de la naturaleza, para poder obtener de ella mayores ganancias, aunque esto represente su destrucción y afectación de miles de millones de personas y de especies.

3. No obstante que la lógica perversa de este modelo de acumulación de riqueza, de crecimiento económico ilimitado y consumismo desenfrenado ya golpea severamente a los pueblos de países centrales como los europeos; se sigue desarrollando el militarismo y las guerras como forma de dominación y control de bienes naturales y territorios como en el África mediterránea y Palestina.

4. Los países desarrollados al saturar la atmosfera con gases de efecto invernadero (GEI), y otras formas de explotación desmesurada de los bienes naturales como los océanos, territorios, agua, minerales y biodiversidad que han profundizado la vulnerabilidad de la mayoría de la población planetaria y de la Madre Tierra; nos han forzado a sufrir desastres socio naturales que se manifiestan en recurrentes tormentas tropicales, huracanes, sequía, epidemias, entre otras; consecuencias ya del cambio climático inducido por el hombre que apenas comienza.

5. A pesar de la propaganda y las falsas soluciones de mercado, las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando a manos de los países industrializados y sus niveles actuales alcanzan niveles peligrosos. Esta tendencia nos condena a alcanzar en el presente siglo un aumento de la temperatura superficial promedio global de unos 4 a 6 grados Celsius.

6. De espaldas a estos pronósticos científicos, actualmente las negociaciones climáticas internacionales en el seno de la ONU, se encuentran en un callejón sin salida. Los Acuerdos de Cancún y Durban ha alimentado las falsas soluciones de mercado, incluyendo los mecanismos REDD1, transgénicos, agrocombustibles, represas; y creado falsas expectativas de financiamiento de mitigación y adaptación para los países empobrecidos. Además, le ha dado paso a seguir negociando el clima, sin que hayan compromisos reales de reducción de emisiones de GEI2 de los países desarrollados, los cuales en la suma de sus promesas de reducción solo se logran compromisos de reducir un 13% al 2010 y un 17 % al 2050 lo cual es insuficiente considerando el 50% y 95% respectivamente que indica la ciencia climática que es necesaria para evitar un cambio climático catastrófico.

7. Igual o peor a las negociaciones climáticas son los escenarios de las negociaciones en materia de los temas sociales y ambientales en la ONU. En el mes de junio pasado la Cumbre de Rio+20 fracaso al constatarse grandes retrocesos en las agendas de sustentabilidad socio ambiental, falta de cumplimiento de los minimalistas Objetivos del Milenio, y no encontrar acuerdos ni compromisos consistentes para el mejoramiento de la calidad de vida y sustentabilidad de las políticas de desarrollo. Lejos de eso se trató de avalar una nueva oleada de mercantilismo total con la propagandizada Economía Verde. Esa misma suerte se repitió en Octubre en Hyderabad, India en el desarrollo de la COP 11 del Convenio de la Diversidad Biológica que también termino sin compromisos.

8. La próxima COP 18 de negociaciones climáticas , a realizarse en Doha, Qatar se desarrollara en peores condiciones que la anterior, pues se seguirá dando larga a los compromisos y discutiendo propuestas que no abonan a solucionar la crisis climática; entre estos, avanzar en las soluciones de mercado dentro de la llamada Economía Verde, obviando la discusión del cumplimiento de acuerdos sobre soluciones reales, evaluación de compromisos y la reducción de emisiones de los principales responsables. Se buscara mejorar el clima de negocios de las empresas trasnacionales, incrementar el rol de las instituciones financieras internacionales, poner el clima en manos del capital especulativo internacional, etc.

9. La región mesoamericana ya es altamente vulnerable al cambio climático y a esto se suman las políticas neoliberales y nuevas formas de extractivismo que se implementan en nuestros países como la minería metálica, las ciudades modelos, las represas hidroeléctricas, los monocultivos, explotación petrolífera y concesiones, especialmente en territorios de pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y población urbano-rural marginada.

10. Estas prácticas recurrentes profundizan las violaciones a los Derechos Humanos, que ya en nuestros territorios están día a día en aumento su violación por causas políticas, económicas, sociales y ambientales, y los derechos de la Madre Tierra, incrementa la pobreza y exclusión de gran parte de nuestras poblaciones; particularmente mujeres, niños y niñas, grupos LGTB3, grupos con capacidades especiales, Adultos mayores, Pueblos indígenas y afrodescendientes.

Por lo anterior expresado y conscientes de nuestro compromiso con nuestras comunidades, pueblos y ecosistemas, en particular con las generaciones futuras; exigimos:

1. El respeto y sacralidad de la Madre Tierra y de sus hijos e hijas, lo que requiere la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de las poblaciones originarias y campesinas, reconociendo que la Madre Tierra es fuente de vida con quien tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual. Dotarle de derechos a la Tierra significa políticamente su paso de ser objeto a sujeto. Hay que superar el reducido y falso marco en que se plantea que los desarrollados tienen que mitigar y empobrecidos tenemos que adaptarnos. Somos los seres humanos los que debemos vivir en armonía y respetar la biocapacidad de nuestro planeta, que es finito, único y frágil.

Soluciones reales y sustentables en los territorios, en las negociaciones internacionales del clima en la, COP 18 de la CMNUCC, compromisos que permitan estabilizar el incremento de la temperatura por debajo de los 1,5ºC, es decir, estabilizar las concentraciones de CO2 entre 350 y 300 ppm, lo que implica la reducciones de emisiones de los países desarrollados de un 50% al 2020 y 95% al 2050, bajo un renovado y ampliado segundo periodo de compromisos dentro del Protocolo de Kyoto, a partir de enero del 2013.

3. Reconocimiento y reparación de la deuda histórica y climática en el marco de la CMNUCC, se debe reconocer cuanto antes la Deuda Ecológica del Norte global con el Sur Global, por la apropiación ilegítima y desproporcionada de la atmósfera y de la capacidad de absorción de carbono del Planeta. Lo que implica que los gobiernos de la región deben promover en el seno de la Convención la creación de un Fondo Climático Regional, destinado a la protección, recuperación de medios de vida vitales para nuestros pueblos. Además, reclamar recursos científicos y tecnológicos para el fortalecimiento de capacidades técnicas-científicas de los países del Sur, donde se pueda ejercer una capacidad soberana de decidir cuales tecnologías, cuándo, cómo, y bajo qué prioridades.

4. Respeto del conocimiento tradicional y los saberes propios de las prácticas ancestrales, para emprender y garantizar procesos sustentables sobre la base de pertinencia cultural y equidad entre mujeres y hombres bajo el paradigma "El Buen Vivirque resume un estilo de vida en convivencia con la Madre Tierra, sus bienes naturales, las culturas humanas, los pueblos y comunidades, y los medios de vida.

5. Rechazamos la implementación en nuestros países de las falsas soluciones al cambio climático o iniciativas promocionadas como la nueva Economía Verde; en particular los mecanismos REDD como parte de la estrategia considerada en los Planes de Adaptación Nacionales (PANs), las Acciones Nacionales de Mitigación (ANMs) basadas en el mercado, los agrocombustibles, la biopiratería, y la geoingeniería; ya que consideramos que no son soluciones verdaderas a los problemas que enfrentamos en Mesoamérica.

6. En el marco de la gestión integral de bosques, expresamos nuestro interés en profundizar la discusión sobre la propuesta introducida por Bolivia en Curvan (en la COP17) sobre el Mecanismo de Adaptación y Mitigación en Bosques (MAMB), el cual es un mecanismo fuera del mercado.

7. Exigimos a los gobiernos mesoamericanos implementar programas y políticas de Justicia Climática, garantizando el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes, mujeres, jóvenes, niños y niñas y sociedad en general en torno a minimizar el impacto negativo, el saqueo y el explotación de la naturaleza a través de los megaproyectos a manos de empresas transnacionales.

8. Exigimos la creación del Tribunal internacional de Justicia Climática, para que sea garante en la aplicación de los acuerdos, articulado y avalado por Naciones Unidas en materia de reducción y mitigación de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

9. Rechazamos y denunciamos los señalamientos, persecución, asesinatos y satanización hacia las organizaciones sociales que trabajan en la defensa sus territorios y del medio ambiente por parte de los gobiernos y grupos de poder de la región, que violentan los derechos constitucionales de los pueblos a la libre expresión, organización, autodeterminación, soberanía y una vida digna y sustentable.

10. Exigimos el desarrollo de procesos de educación formal y no formal, de capacitación e información a la población mesoamericana sobre los impactos del cambio climático, alternativas sustentables y sobre todo la generación de capacidades científicas técnicas de cara a fortalecer las capacidades nacionales para hacer frente a los impactos del cambio climático.

11. Nos comprometemos a profundizar nuestras luchas por la vida digna, contra el consumismo, por la defensa de los territorios, la defensa y conservación del agua, alcanzar la soberanía energética y alimentaria; a denunciar y auditar la deuda odiosa que asfixia a nuestros países; a vetar los proyectos extractivista de las transnacionales y a profundizar la unidad mesoamericana desde nuestras comunidades y pueblos

12. Finalmente, al rechazar la violencia brutal ejercida en contra del pueblo de Palestina por el gobierno de Israel quien reiteradamente intimida, agrede y vulnera la soberanía y los derechos humanos de la población palestina; nos solidarizamos con las luchas de los pueblos europeos contra las políticas neoliberales. Animamos a todos los pueblos latinoamericanos y caribeños a profundizar sus luchas contra las transnacionales y los proyectos extractivistas, a consolidar los procesos sociales inspirados en el Buen vivir.

Campaña Mesoamericana de Justicia Climática.

San Salvador, 22 de Noviembre de 2012.

Fuente: ADITAL


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