Colombia: Comunidades reaccionan ante el cambio climático

Idioma Español
País Colombia

"La comunidad reacciona ante los retos del cambio climático y aunque no lo nombran con esos términos lo experimentan debido a los efectos en sus cultivos y cosechas, la disminución de los recursos y las crecientes de los ríos".

Sequías, inundaciones, calentamiento de los océanos, temperaturas extremas, disminución de los caudales de los ríos, cambios del uso del suelo, alteraciones en las épocas de siembra, deforestación, pérdida de la biodiversidad, destrucción de ecosistemas e incendios, entre otros, fueron los efectos expuestos por el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) en su informe del año 2014 (AR5).

El reporte analiza las consecuencias específicas para América Latina e insiste en dos conceptos claves: mitigación [i] y adaptación [ii] como mecanismos para responder a los impactos del cambio climático [iii] , entendido este como el cambio en el clima atribuido, directa o indirectamente, a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

¿Qué ha pasado en Colombia desde la publicación de este informe? ¿Se han incorporado o no estos conceptos para responder a los desafíos del cambio climático? Las fuentes consultadas expresan que no siempre se utiliza el concepto de cambio climático como tal entre los pobladores rurales, pero sí experimentan las consecuencias de éste en sus comunidades.

El cambio climático ha afectado diversas zonas del país, el Tolima es una de ellas. Este departamento ubicado en el Valle del Magdalena, entre las cordilleras central y oriental es muy vulnerable al cambio climático.

En el Tolima hay tres grandes amenazas: el proyecto minero, de oro, La Colosa [iv] , que afectaría un área importante de la Reserva forestal central, una de las últimas zonas de bosque andino que existen en Colombia y de cuyas fuentes hídricas dependen cuatro departamentos del centro del país; 19 proyectos de hidroeléctricas a filo de agua [v] , que pretenden establecer en la sub-cuenca de Saldaña, y la explotación petrolera, en el Bosque de Galilea.

Ante estos hechos, los tolimenses no se han quedado de brazos cruzados. “Las comunidades han desarrollado múltiples acciones, especialmente de adaptación. La población campesina ha visto afectados sus cultivos lo que los ha llevado a hacer cambios de prácticas, en cultivos, y siembra en laderas, reforestación, reservorios de agua”, explica Carmen Luisa Castro, activista de derechos colectivos y ambientales del Tolima.

Entre tanto, en las ciudades se han promovido campañas de ahorro de agua y de luz. “Pero lo urgente son las respuestas que las comunidades han exigido a través de la movilización para que los megaproyectos, que afectan los ecosistemas, realicen acciones efectivas de mitigación y, por otra parte, que el Estado proteja los ecosistemas estratégicos impidiendo que se desarrollen los proyectos minero-energéticos”, insiste Carmen.

Entre las consecuencias del cambio climático citadas por el IPCC están la sequía, la deforestación, el cambio en el uso del suelo, la expansión de la frontera agrícola, y la disminución de las fuentes hídricas.

En el Tolima muchas se han presentado. “Un signo alarmante de esto es el crecimiento del desierto de la Tatacoa por lo cual hace dos años se declaró que la zona de nacimiento del río Anchique, que suministra el agua al acueducto de Natagaima, Tolima, está siendo devorado por el proceso de desertificación.

“Esta es la región en la que además está sin terminar el distrito de riego del Triángulo del Tolima con el cual las comunidades indígenas luchan por revertir los efectos del cambio climático”, añade.

Mientras esto ocurre en el Tolima a cientos de kilómetros de allí, en el pacífico colombiano los manglares, las montañas, las faldas de Loma, y las vegas de los ríos son afectados.

La piangua, el cangrejo, el camarón muchilla, el piacuil, el chango, la jaiba, la tortuga; especies maderables como el nato, el tangare, el algarrobo, el machare, el costillo; especies frutales como el mil peso, el naidi y el palomito, y la tatabra, el tatabro, la guagua, el venao, y la ardilla son también vulnerables.

Acciones de adaptación:

En el pacífico colombiano, líderes como José Absalón Suárez, del equipo territorio y medio ambiente del Proceso de Comunidades Negras (PCN) adelantan acciones para responder a estas afectaciones.

La minería a gran escala “minería criminal y violatoria del derecho fundamental a la consulta previa y consentimiento previo e informado”, como la denomina José, la tala indiscriminada de los recursos forestales de la selva; los monocultivos de hoja de coca, para usos ilícitos; los monocultivos agroindustriales, como la palma de aceite, y los megaproyectos de infraestructura, dobles calzadas, proyectos portuarios y proyectos sísmicos [vi] amenazan directamente a estas comunidades.

En esta zona del país, poblada mayoritariamente por afrodescendientes, los impactos más preocupantes los experimentan en la salud, las actividades productivas, la cultura y el territorio.

Los habitantes observan un detrimento en su autonomía alimentaria, la disminución y pérdida de la biodiversidad, la contaminación de los ríos, fuentes hídricas y ecosistemas, la bioacumulación de mercurio en personas, peces, plantas y moluscos, infecciones vaginales y, además, enfermedades respiratorias debido a los cambios de temperatura.

José Absalón es crítico de las actuaciones del Estado. Cuestiona la inoperancia de los organismos de control ambiental, el modelo económico extractivista, los patrones inequitativos de tenencia de la tierra y la debilidad de las autoridades ambientales en la zona.

Pero más allá de las críticas José y su comunidad reaccionan ante los retos del cambio climático y aunque no lo nombran con esos términos -cambio climático- lo experimentan debido a los efectos en sus cultivos y cosechas, la disminución de los recursos, las crecientes de los ríos y los periodos de lluvias y veranos más prolongados.

“Desde la práctica cultural se han venido desarrollando acciones de adaptación como las siguientes: cambios en los periodos de siembra y cosecha, cambios en las faenas de pesca, cambios en caza de animales, vedas comunitarias, en recursos específicos (la piangua, la jaiba, el cangrejo), formulación de planes de uso y manejo cultural de los territorios, y elaboración de reglamentos internos para el control social y ambiental”, afirma Suárez.

Los habitantes y diversas organizaciones civiles llevan a cabo también acciones de mitigación en el ámbito político –según explica José- exigiendo el respeto al derecho a la consulta previa y a través de actividades sociales, culturales, políticas y judiciales en contra de la minería a gran escala, la tala de bosques, los monocultivos y los megaproyectos que atentan contra el medio ambiente y su cultura.

De igual manera, los campesinos del páramo de Sumapaz, el más grande del mundo, abordan la mitigación desde lo político. “Entre las acciones de defensa tenemos: la lucha contra las políticas minero-energéticas y el rechazo de los megaproyectos extractivistas; la resistencia frente a la introducción del ecoturismo en el territorio; la reconversión del modelo de revolución verde hacia el modelo de economía campesina con base en la agricultura orgánica tradicional, con el cuidado y preservación del agroecosistema y del recurso hídrico”, afirma Filiberto Baquero, miembro de la junta directiva del Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Sumapaz.

Y al norte de Sumapaz en los departamentos de Santander y Norte de Santander. Julia Bedoya y Melva Salazar, investigadoras del Centro de Investigaciones en Medio Ambiente y Desarrollo (Cimad) analizaron la respuesta de sus habitantes al cambio climático.

“El 70,4% y el 80,6% para Santander y Norte de Santander manifiesta que el clima ha modificado las costumbres de la comunidad de su localidad en los últimos años, lo cual se evidencia en la modificación de las prendas de vestir, que buscan mayor confort. Por otro lado, han iniciado mecanismos para proteger las fuentes de agua, mediante la cultura del reciclaje, evitando arrojar residuos a las fuentes” [vii] .

Entre tanto, las investigadoras encontraron en su estudio que frente a las sequías, inundaciones, y deterioro de los bosques por incendios las ONG han respondido con acciones de adaptación al cambio climático a través de la promoción de la agricultura orgánica, protección de cuencas, organización social, y rescate de la economía campesina.

Nuevos usos del suelo:

Otro de los temas del informe del IPCC, que se evidencia en el territorio colombiano, son los nuevos usos del suelo. “En el plan del Tolima una zona impactada históricamente por la agroindustria se presentan problemas con los cultivos de arroz, algodón y cereales, que además son afectados por los tratados de libre comercio, hoy se habla acerca de utilizar este territorio para la siembra de palma.

“Hacia el suroriente del departamento, zona que ha sido paradójicamente conservada porque fue uno del los escenarios del conflicto armado con los grupos insurgentes, hoy en medio del proceso de paz hay incertidumbre por lo que ocurra con la paz porque se puede expandir la frontera agrícola. Además, se proyecta atravesar por allí varias autopistas, de interconexión vial, que afectarían las zonas de páramos, entre otros problemas. Tolima es centro de la disputa histórica por la paz y, al mismo tiempo, por la afectación del cambio climático, centro de las acciones por la conservación de sus bienes ambientales”, explica Carmen Luisa Castro.

En este mismo sentido se expresa Darío Fajardo, economista y profesor de la Universidad Externado de Colombia, quien dice que prácticamente todas las regiones de Colombia -Costa Caribe, regiones andinas y calles interandinos, Orinoquia e incluso Amazonia- están afectadas por los cambios en el uso del suelo.

“El incremento de la ganadería afecta al 80% de las tierras con potencial agrícola.

Ha habido una deforestación extendida en cada una de las regiones del país, incluyendo la costa pacífica; prácticamente se han destruido los ecosistemas de bosque seco tropical (Guajira, porciones de la costa caribe) los páramos están ampliamente afectados por minería, agricultura y ganadería”, señala.

“Por otra parte el modelo tecnológico de la agricultura, monocultivos, con el uso intensivo de agroquímicos, mecanizaciones inadecuadas, sobre-utilización del riego, han producido compactación de los suelos, erosión, salinización. Todavía tenemos una disponibilidad de suelos con potencial, pero están afectados en proporciones importantes y variadas según las regiones”, añade Fajardo.

Esto ocurre también en Sumapaz. El modelo económico ha obligado al campesinado a refugiarse en las laderas y a sobrevivir en territorios frágiles y poco fértiles mientras que las tierras más productivas, están en manos de unos pocos latifundistas.

“El hecho de que se esté poblando el territorio, ha hecho que impactemos negativamente este ecosistema, con la apertura de vías para permitir la conectividad con la capital y municipios aledaños; además la presión del mercado y la revolución verde obliga a los campesinos a la producción de monocultivos y, en consecuencia, pérdida de biodiversidad, utilización de tractores y agro-tóxicos, que ocasionan la degradación del ecosistema”, indica Filiberto Baquero.

Los desafíos:

El informe del IPCC (AR5) plantea la adaptación y mitigación como respuestas al cambio climático de manera urgente. En opinión de Darío Fajardo, hay prácticas adecuadas para mitigar los impactos de las variaciones climáticas pero problemas de fondo para su adopción.

“Se han desarrollado asentamientos humanos en áreas inadecuadas (laderas, cuchillas, etc.) y las presiones generadas por la concentración de la propiedad llevan a agudizar los problemas de los asentamientos localizados en zonas frágiles que resultan muy vulnerables a las variaciones climáticas, las cuales producen lavados, desbordamientos de las corrientes de agua”, sostiene Fajardo.

Además, la falta de mantenimiento de los sistemas de manejo de aguas ha tenido consecuencias graves y, por eso, una ola invernal arrasó con miles de hectáreas de cultivos transitorios y permanentes en el año 2010.

Si bien el Ministerio del Medio Ambiente de Colombia diseñó el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) [viii] 2010-2014, que incluye concientización sobre el problema, información, planificar el uso del territorio, implementar medidas de adaptación y fortalecer la capacidad de reacción ante la vulnerabilidad del país frente al cambio climático, esto no ha dado los resultados esperados.

“Obviamente Colombia no está respondiendo a los impactos de las variaciones y regiones como La Mojana sucreña, que son muy vulnerables, en donde se habían logrado establecer manejos sostenibles, comunidades indígenas Zenú han sido deterioradas por la ganadería y los modelos agrícolas mecanizados”, reitera Fajardo.

Esta preocupación por las acciones frente al cambi clim´ático es compartida por Manuel Guzmán Hennessey, director de la Red latinoamericana sobre cambio climático Klimaforum Latinoamerica Network (KLN) quien considera que este gobierno, y los gobiernos en general -exceptuando los países nórdicos, el Reino Unido y Alemania- no han dado muestras de entender la magnitud de la amenaza climática y su responsabilidad para orientar a la sociedad hacia el cambio de las economías intensivas en carbono.

“Yo creo que el mayor desafío que tienen los ciudadanos frente a la crisis climática es entender bien la índole sistémica, la magnitud y consecuencias globales del problema para organizar una respuesta colectiva entre los años 2020 y 2050. Esta respuesta necesariamente tiene que ser global, local, sistémica, de corto, mediano y largo plazo, al mismo tiempo”, enfatiza Guzmán.

Notas:

[i] La mitigación es una intervención humana encaminada a reducir las fuentes o potenciar los sumideros de gases de efecto invernadero. Cambio Climático, mitigación del cambio climático. Resumen para responsables de políticas. Grupo Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC). 2014. Página. 4.

[ii] Adaptación: proceso de ajuste al clima real o proyectado y sus efectos. En los sistemas humanos, la adaptación trata de moderar o evitar los daños o aprovechar las oportunidades beneficiosas. En algunos sistemas naturales, la intervención humana puede facilitar el ajuste al clima proyectado y a sus efectos. Cambio climático, impactos, adaptación y vulnerabilidad. Resumen para responsables de políticas. Grupo Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC). 2014. Página. 9.

[iii] La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en su artículo 1, define el cambio climático como “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”. La CMNUCC diferencia, pues, entre el cambio climático atribuible a las actividades humanas que alteran la composición atmosférica y la variabilidad climática atribuible a causas naturales. Ibidem.

[iv] “El proyecto minero La Colosa podría afectar a varios municipios más del departamento del Tolima, que no necesariamente tienen yacimientos de oro, sino que pudiesen tener condiciones para albergar el tratamiento y el almacenamiento de cantidades gigantescas de material provenientes del tajo en Cajamarca (Tolima). La Colosa: una muerte anunciada. Informe Alternativo acerca del proyecto de minería de oro de Anglogld Ashanti en Cajamarca, Tolima, Colombia. Editorial Universidad del Tolima. 2014. Página 74.

[v] Generalmente, “a filo de agua” se refiere a un proyecto de energía hidroeléctrica ya sea con un embalse pequeño o sin embalse. Estos difieren de las represas con embalse tradicionales, que almacenan grandes cantidades de agua durante la temporada de lluvias para permitir la liberación de agua año redondo para generar energía. El engaño a los ríos: energía hidroeléctrica de filo de agua ( ver aquí)

[vi] (Estas amenazas ya están documentadas en documentos oficiales como el Documento de Preparación para REDD+ (R-PP) y los avances de la Estrategia Nacional REDD+ (ENREDD+) dice José Absalón Suárez. La estrategia nacional REDD+ hace parte de las acciones sobre Cambio Climático previstas en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, por el Gobierno Nacional en cabeza del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y para su preparación se adelantan acciones a través del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF), el Programa de las Naciones Unidas REDD+, cooperación internacional, algunas ONG (Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, Fondo Patrimonio Natural, WWF, ONF Andina,) y presupuesto nacional ( ver aquí)

[vii] Julia Bedoya-Mashuth & Melva Salazar de Cardona. Cambio climático y adaptación para la región de los Santanderes: percepciones y consideraciones desde el marco legal. DIXI. Junio 2014. Pág. 71.

[viii] Ver aquí

- Fotos cortesía de: Carmen y Filiberto.

Fuente: Rebelión

Temas: Crisis climática

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