Colombia: comunicado urgente de apoyo a levantamiento indígena

Idioma Español
País Colombia

Hoy volvemos a llamar Abya Yala a todo el territorio de América, como lo hicieron nuestros ancestros. Aquí nos manifestamos el 12 de octubre los pueblos indígenas y todos los movimientos sociales, reclamando nuestros derechos y señalando que estamos construyendo el Buen Vivir. Mostramos también que estamos luchando contra quienes nos engañan con el espejito del desarrollo queriendo embaucarnos como lo hicieron los invasores europeos con los espejitos, la espada y la cruz. Entonces nos dijeron que venían a salvar nuestras almas, como ahora dicen que vienen a librarnos de la pobreza. Pero el espiritu de nuestros antepasados estaba a salvo y no precisaba de sus plegarias engañosas, igual que hoy nosotros no necesitamos de sus promesas de desarrollo, ni de lo que llaman “inversiones” pues estas sólo ahondan la dependencia económica, la deuda ecológica, el saqueo y el intercambio económico y ecológico desigual.

LOS AMBIENTALISTAS EN APOYO A LA “GRAN MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA DEL SUROCCIDENTE COLOMBIANO”

El movimiento indígena colombiano también se ha manifestado. No es un hecho nuevo. En su largo trasegar histórico de organización, movilización, lucha y resistencia, en la defensa integral de nuestro territorio y del patrimonio ambiental asociado, ha preservado con su cosmovisión y su cultura milenaria un sentido del Buen Vivir y ha enfrentado las violencias de todos los siglos. Hoy la nueva ofensiva colonialista del capital internacional y sus socios mafiosos nacionales –porque no hay manera de llamarles empresarios-- se cierne sobre sus teritorios y culturas.

En Colombia, particularmente en los territorios ancestrales de los pueblos originarios, el gobierno y las instituciones estatales permiten, favorecen y auspician las incursiones de grandes trasnacionales que acaparan en el mundo los minerales, las aguas, la infraestructura, las tierras agrícolas. Se trata de instituciones controladas, en buena parte, por los calanchines de esas empresas o por sus socios nacionales. Para estos codiciosos capitalistas, para la oligarquía y para los burgueses mafiosos, la sabiduria de los pueblos indígenas y los propios espacios que habitan comunidades afrodescendientes y campesinos son un bocado apetitoso. Por eso, para usurparlos no se detendrán en sus ardides juridicos (léase, por ejemplo, Estatuto de Desarrollo Rural, Código de Minas, Ley de Reforestación, Plan Departamental de Aguas), económicos y comerciales (tratados de libre comercio, acuerdos de asociación, normas fitosanitarias impuestas por la Organización Mundial del Comercio), en sus engaños y en el uso de la violencia oficial o paramilitar.

Este modelo de despojo y saqueo se afianza con el asesinato selectivo y las masacres de indígenas, afrodescendientes y campesinos, así como con el destierro masivo de más de cuatro millones de personas, derivado de esas prácticas. Es un modelo que convierte este país en el segundo de todo el mundo con mayor cantidad de desplazados internos después de Sudán (Human Rigths Watch, 2007). Asesinar, desplazar, desarraigar son la constante en los territorios de interés para las multinacionales, que articulan sus operaciones comerciales con estructuras armadas legales e ilegales.

Ante esta permanente e innegable agresión, los indigenas, campesinos y afrodescendientes del suroccidente de Colombia organizaron la GRAN MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA DEL SUROCCIDENTE COLOMBIANO, reclamando el respeto, la protección y la defensa de su derecho a la tierra y a la cultura y sostenidos en la unidad de los pueblos.

El ambientalismo colombiano no es ajeno a esta situación. Las luchas por el territorio, por la cultura, por al justicia ambiental y social son sus luchas, también nuestras luchas. Estaremos movilizados con los hermanos del Cauca.

A la solidaridad con la Minga, debemos agregar el apoyo con recursos económicos para la atención de las decenas de heridos y de las familias de los indigenas asesinados durante las movilizaciones. Su aporte puede hacerlo a la cuenta corriente 496-05979-1 del Banco de Bogotá, a oficina de Popayán, a nombre del CRIC (Consejo Regional Indigena del Cauca). El código para consignaciones internacionales es SWIFT BBOGCOBB

Ya son 516 años de resistencia al modelo civilizatorio y depredador. Basta ya. Otro mundo es posible y lo estamos haciendo.

FIRMAS;

Amigos de la Tierra Colombia
Iniciativa Ambiental
RED JUAN Red Amabiental Juevenil
Teatro Esquina Latina
Hernán Dario Correa
Surviviendo
Juan José Castillo
Germán Ochoa
Fundación Mata de Monte. Enrique Galán.
Escuela Agroecológica de Santander.
FIDHAP. Alfredo Ordoñez
ECOFONDO. Rafael Colmenares

Siguen firmas
Pueden enviar sus adhesiones a: gro.tasnec@adued

Comentarios