El acaparamiento de tierras por el agronegocio también se cobra vidas en América Latina

Desde hace semanas toda la Argentina está sacudida y conmovida por una tragedia que no es nueva pero que esta vez ha ocupado, transitoriamente, las tapas de los diarios: en lo que va del año, nueve niños del pueblo wichi fallecieron por desnutrición y falta de agua potable [1]. Probablemente en algunas semanas la noticia pasará a segundo plano y otros titulares menos trascendentes ocupen su lugar. La ocasión, sin embargo, es propicia para, más allá de repudiar lo que está ocurriendo, pensar en sus causas y sobre todo en formular y ejecutar políticas para que esto no ocurra nunca más.

El lugar donde ocurre este drama está perfectamente identificado: se trata de la Colonia Santa Victoria Este en el norte de la Provincia de Salta. Pero sin duda la amenaza se extiende a todo el territorio en el que habita el pueblo wichi.

El pueblo wichi es una nación originaria que ocupa el Gran Chaco americano en América del Sur, habitando lo que hoy es el norte argentino y el sur de Bolivia —y supo vivir también en los territorios que hoy ocupa Paraguay. El pueblo wichi ha sido históricamente un pueblo nómada cazador-recolector que a partir de la colonización se transformó en sedentario.

Para identificar las causas del problema recogemos las declaraciones de la titular del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) Magdalena Odarda cuando por primera vez en la historia de la institución visitó la zona: “Los caciques (de la comunidad) pidieron muchas cosas pero fundamentalmente agua. Ellos están padeciendo la falta de agua desde hace mucho tiempo, producto de la deforestación y el desmonte indiscriminado” completó la titular del INAI al tiempo que añadió, “Hicimos el trabajo de tomar nota de cada comunidad que necesitaba agua. Aquellos que sí tienen pozos los colocan en unos bidones que fumigan y están todos contaminados con agroquímicos”. El INAI es el organismo oficial de Argentina responsable de promover y proteger los derechos de los pueblos indígenas en el país.

Un diagnóstico oficial claro: el avance del agronegocio para el monocultivo de soja y maíz transgénicos en los territorios ha terminado con los bosques que eran el sostén para la vida de estos pueblos, pero además permitían que el agua estuviera presente como parte de esos ecosistemas.

Su destrucción por el agronegocio ha llevado a que la Provincia de Salta tenga una de las mayores tasas de deforestación de la Argentina: entre 2007 y el 2017 la provincia perdió más de 750 mil hectáreas de bosques según informes oficiales, siendo junto a Santiago del Estero las dos provincias con mayor destrucción de bosque de la Argentina y con las mayores tasas de deforestación del mundo [2].

En los últimos días escuchamos, de parte del Ministro de Ambiente, Juan Cabandié, que la gestión del ministro anterior, Bergman, devolvió 38 millones de dólares de un proyecto del Banco Mundial que tenía el objetivo, justamente, de asegurar el agua a las comunidades [3].

Por su parte la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha tomado intervención a partir de la presentación realizada por la organización Naturaleza de Derechos. El Estado Argentino debe presentar en un plazo de 15 días informes sobre la situación: agua potable, salud y alimentación, y las medidas adoptadas para darle solución.

Cresud

Pero por supuesto, y más allá de las responsabilidades gubernamentales que no son menores, hay actores claves en este avance del agronegocio y en este caso hay uno que se puede ubicar en el podio de las responsabilidades. Se trata de la empresa Cresud propiedad de Eduardo Elsztain que posee el Grupo Corporativo IRSA. IRSA es la compañía de bienes raíces más grande de Argentina. Cresud, una compañía que cotiza en el Nasdaq y controla Elsztain, posee el 62% de IRSA.

Cresud presenta con orgullo que controla 800 mil ha en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, pero llamativamente expone en su mapa de establecimientos que solamente con dos de ellos ubicados justamente el la Provincia de Salta (Anta y Los Pozos) posee 370 mil hectáreas que dedica a la agricultura y la ganadería (y también como reserva en Los Pozos) [4]. Estos establecimientos están en la provincia y región donde está ocurriendo este drama. Esto lo convierte en uno de los grandes acaparadores de tierra y sin dudas en uno de los principales responsables del drama que está viviendo el pueblo wichi.

Las actividades agrícolas a las que se dedica son fundamentalmente el cultivo de maíz y soja (más de 600 mil toneladas entre ambos cultivos cosechados en el año 2018), la producción de caña de azúcar y la ganadería vacuna para producir carne y leche. En su presentación describe claramente cuál es su opción tecnológica: “Consideramos que es posible mejorar la productividad y el valor a largo plazo de tierras de bajo costo y/o subdesarrolladas mediante la inversión en nuevas tecnologías tales como semillas modificadas genéticamente y de alto rendimiento, técnicas de siembra directa, maquinaria”.

En cuanto a la ganadería, según un reporte de Greenpeace del año 2018 en el Chaco argentino la deforestación producida por la misma fue de más de 100.000 hectáreas, más del doble que la provocada por agricultura [5].

Cresud presenta, en su página web, la estrategia de negocios de la empresa y allí expone que en su búsqueda de ganancias procuran maximizar el rendimiento de sus activos y rentabilidad general mediante la adquisición de propiedades agropecuarias con perspectivas atractivas de incremento de producción agropecuaria, optimizando los rendimientos y la productividad implementando tecnología y técnicas agrícolas de vanguardia [6].

Al mismo tiempo nos informa que busca “Maximizar el valor de sus activos inmobiliarios agrícolas” a través de la aplicación de algunos “principios”: adquisición de propiedades subutilizadas y mejoramiento de su uso que incluye: transformar tierras improductivas en ganaderas, transformar tierras ganaderas en tierras adecuadas para usos agrícolas más productivos, mejorar el valor de las tierras agrícolas cambiando su uso para actividades agrícolas más rentables, y llegar a la etapa final del ciclo de desarrollo inmobiliario transformando propiedades rurales en urbanas, a medida que los límites de los desarrollos urbanos se extienden a las zonas rurales.

La forma de ejecutar estos objetivos ha sido, en Salta y en otros territorios, comprar los campos, desmontarlos, incorporarlos a los agronegocios: transgénicos, agrotóxicos y maquinarias, y riego complementario por medio de la tecnología de los pivots centrales.

La estrategia empresaria, como ellos se encargan de explicar, incluye la cotización en Bolsa y la especulación inmobiliaria.

Ya en el año 2013 desde GRAIN denunciábamos a Eduardo Elsztain como uno de los grandes acaparadores de tierras a nivel global y compartíamos parte de su historia: “En la década de 1990, George Soros apoyó financieramente a Elsztain en la compra de una propiedad subvaluada en Argentina, a través de su empresa familiar IRSA [7]. Rápidamente ganaron millones y decidieron usar parte de las ganancias para adquirir Cresud, una empresa propietaria de alrededor de 20.000 há de tierras de cultivo. Con otra inyección importante de dinero por parte de Soros y la oferta pública en la bolsa de Buenos Aires, Cresud expandió dramáticamente sus propiedades agrícolas. A fines de 1998, era dueña de 26 fincas con una superficie de 475.098 hectáreas”.

El doctor Medardo Ávila Vázquez, médico de pueblos fumigados, en un artículo en el medio Enredacción, define claramente lo que está ocurriendo. “La Argentina tiene una crisis humanitaria que esta invisibilizada, porque las víctimas no son vistas, recién fueron ‘descubiertas’ cuando destruyeron sus bosques. No tenían ni documentos. Quinientos años después de destruir América con el genocidio más grande de la historia, lo estamos repitiendo con la misma inhumanidad que en aquellas épocas. Esta crisis tiene una base estructural, se promueve incorporar a la producción agroindustrial un territorio que está poblado y cuya población se descarta” [8].

Sin embargo Eduardo Elsztain no parece preocuparse por las consecuencias de sus acciones y en recientes declaraciones a un medio argentino expresó: “Si vas desde acá (por su oficina) al centro de convenciones no hay un solo estacionamiento libre... la gente piensa que el país está pasando por su peor momento, pero acabamos de tener la mayor cosecha de granos en la historia de Argentina", agregó [9].

La cría y caza de animales, la recolección de hierbas medicinales y alimentos del bosque nativo, son la base económica de miles de familias del Gran Chaco americano hoy, como lo ha sido desde hace muchísimas generaciones. La única posibilidad para que las poblaciones campesino-indígenas puedan ejercer el derecho a la alimentación y a la salud es el acceso y control sobre sus territorios. Si el país sigue teniendo sus mejores tierras presas de los agronegocios y la especulación, la situación económica, alimentaria y sanitaria indefectiblemente se irá agravando cada vez más. La lógica de las cosechas récords a costa del ecocidio y el etnocidio debe terminar. Ése es el único camino posible para iniciar un camino en el que la vida de los pueblos esté por encima de los negocios.

Notas:

1. Perfil, “Salta: ya son nueve los menores que murieron en lo que va del 2020, 21 de febrero, 2020”,  https://www.perfil.com/noticias/sociedad/salta-ya-murieron-9-menores-2020-infeccion-respiratoria.phtml

2. Ministerio de Ambiente y Dessarrollo Sustentable, Informe Monitoreo de la Superficie de bosque nativo de la República Argentina, 2018,  https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/1.informe_monitoreo_2017_tomo_i1_3_0.pdf

3. ambito.com, “Bergman devolvió u$s38 millones destinados a proveer de agua a los wichís en Salta”, 22 de febrero, 2020,  https://www.ambito.com/politica/bergman/bergman-devolvio-us38-millones-destinados-proveer-agua-los-wichis-salta-n5083578

4. Cresud, Portfolio Agrícola Regional,  https://www.cresud.com.ar/portfolio.php

5. Greenpeace denuncia destrucción del Gran Chaco por frigoríficos locales y supermercados extranjeros, Greenpeace, 3 de agosto de 2019,  https://www.greenpeace.org/argentina/issues/bosques/2120/greenpeace-denuncia-destruccion-del-gran-chaco-por-frigorificos-locales-y-supermercados-extranjeros/

6. Cresud, Estrategia de negocio,  https://www.cresud.com.ar/compania-nuestra-estrategia-de-negocio_inst.php

7- ¿Quiénes están detrás del acaparamiento de tierras?, GRAIN, 14 de enero, 2013,  https://grain.org/es/article/4636-quienes-estan-detras-del-acaparamiento-de-tierras

8. Medardo Ávila Vázquez, “El agronegocio y el desmonte detrás del drama de las muertes por desnutrición en Salta”, 14 de febrero, 2020,  https://enredaccion.com.ar/el-agronegocio-detras-del-drama-de-las-muertes-por-desnutricion-en-salta/.

9. La Nación, “Eduardo Elsztain. El pronóstico económico de uno de los mayores empresarios del país”, 18 de febrero, 2020,  https://www.lanacion.com.ar/economia/eduardo-elsztain-la-gente-piensa-estamos-peor-nid2334858

Fuente: GRAIN

Temas: Agronegocio, Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Tierra, territorio y bienes comunes

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