2006, el año de la lucha política contra el librecambismo neoliberal

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Los tratados de libre comercio (TLC) promovidos por Estados Unidos en todo el mundo se caracterizan por someter políticamente a las naciones menos desarrolladas y por configurar el más perverso proyecto colonial. Por tanto, la lucha contra esos acuerdos debe librarse en el plano político y evitando posiciones gremialistas que defienden intereses sectoriales sin abordar el problema desde una perspectiva más amplia, coinciden activistas y abogados de América y Asia

(Redacción Bolpress –19/01/06) Los tratados de libre comercio se proponen formalizar el modelo económico que impera a nivel planetario desde hace dos décadas, extendiendo su lógica hasta el ámbito constitucional. No hay que olvidar que los TLCs, ALCA, NAFTA y otros acuerdos en negociación no solamente reglamentan los intercambios comerciales sino que también regulan potestades estatales como la atribución soberana de expropiar industrias o monopolizar la política educativa y de salud, por ejemplo. El jurista guatemalteco Alfonso Bauer Páiz considera que las primeras consecuencias negativas del TLC con Centroamérica serán el incremento del desempleo y la pérdida de la soberanía de los países.

“El TLC es una de las últimas pruebas de lo que significa el neo imperialismo, que no es otra cosa que la reaplicación de una política económica que ellos (Estados Unidos) dicen moderna, cuando es del siglo XVII”. Bauer forma parte de un equipo de expertos creado para estudiar las irregularidades contenidas en la ley del TLC, aprobada ya por el Congreso de Guatemala. Con el aval de organizaciones populares, campesinas y comunitarias, el grupo de especialistas estudiará el texto del acuerdo y dictaminará cuáles son las violaciones a las leyes nacionales allí contenidas. Los resultados del análisis permitirán presentar ante la Corte de Constitucionalidad un recurso para detener la vigencia del pacto comercial, ya aprobado por el Congreso. El recurso contra el TLC será un modelo que podrán adoptar las organizaciones populares y las fuerzas sociales de América Central. Por otro lado, el analista económico colombiano Aurelio Suárez asegura que con el TLC Colombia pierde su soberanía, la autodeterminación, la política económica y los cimientos sobre los cuales se erige la grandeza de un país. Por ello, el gran esfuerzo de los colombianos en 2006 debe centrarse en abortar la pretensión gubernamental de aprobar el TLC con el fin de evitar que las futuras generaciones tengan un porvenir de esclavitud. En los comicios parlamentarios (marzo) y generales (mayo), los colombianos deben desestimar a los candidatos al Congreso y a la Presidencia que oculten su posición frente al TLC. “Hay que politizar la discusión sobre el TLC; al fin y al cabo, es en el Ejecutivo y en el Legislativo donde se tomarán las soluciones determinantes”, subraya Suárez.

Una vez que el TLC esté firmado con Estados Unidos, la Constitución de Tailandia no significará nada, presagia el vicerrector de la universidad Silpakorn, Jaroen Khamphirapap. Las leyes internacionales tendrán más peso que las internas, y los derechos de los inversionistas globales serán protegidos mientras que la soberanía de Tailandia quedará destruida. La parlamentaria Kalaya Sophonpanich considera que los tailandeses serán esclavos y víctimas del pacto. En el Senado, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores, Kraisak Choonhavan, dijo que va a recurrir al Tribunal Constitucional pues estima que el planeado TLC con Washington contraviene la Carta Magna. Se retrasa la agenda del libre comercio

Es un hecho que a medida que el movimiento popular toma consciencia de los riesgos políticos y económicos, los planes de liberalización comercial impulsados por las potencias capitalistas se topan con cada vez más escollos en su camino. Al menos eso es lo que demuestra el errático avance de los TLCs en el mundo. El gobierno de Martín Torrijos pospuso la firma del TLC entre Panamá y Estados Unidos, prevista para el viernes pasado en Washington durante la novena ronda de negociaciones, por las diferencias sobre el capítulo sanitario y fitosanitario, aunque Estados Unidos es el principal socio comercial de Panamá. Las presiones internas obligaron a actuar con cautela a la delegación gubernamental, que días antes se debilitó con la renuncia del ministro de Desarrollo Agropecuario (Mida), Laurentino Cortizo, clave en la negociación del TLC. Cortizo dijo que las inspecciones estadounidenses de productos agrícolas son inadecuadas y que permitirles entrar a Panamá expondría al país a “plagas catastróficas”. “Cualquier resolución del tema fito y zoosanitario deberá basarse en criterios científicos y, ante todo, asegurar la protección del patrimonio animal y vegetal del país y la salud de la población”, dijo el ministro de Comercio e Industria de Panamá, Alejandro Ferrer.

El presidente Torrijos afirmó que el TLC con EEUU no se firmará si contiene medidas que afecten la salud de los panameños. “Enfrentamos el problema y al final decidimos que no podíamos cerrar el tratado hasta cuando consideráramos que estaban garantizados los mejores intereses del país, con normas específicas”, resaltó el mandatario. Los avicultores, productores de arroz y la Bolsa Agropecuaria creen que Torrijos actuó con sabiduría, “porque es necesario hacerle entender a Washington que un TLC debe funcionar por igual en los dos sentidos”.

Los productos "sensibles" en esta negociación son el aceite, arroz, café, cebollas, papas, carne de cerdo y de pollo. A ellos se agregan otros capítulos relacionados a las compras gubernamentales y administración de cuotas. Un frente común de varias organizaciones que rechazan el TLC y los ganaderos y lecheros que se retiraron de la delegación panameña que negociaba el TLC en la capital estadounidense, convocaron para el próximo miércoles a una marcha de protesta en la provincia de Veraguas, en la que participarán el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato), la Central Nacional de Trabajadores de Panamá (CNTP), el Frente Nacional en Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso), la Organización Nacional Agropecuaria (Onagro) y la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan).

Pese al gran interés norteamericano, el acuerdo comercial con los países centroamericanos (Cafta) no pudo ser puesto en vigencia el 1 de enero de 2006 porque, según EEUU, los gobiernos de la región no cumplieron con todas las modificaciones legales necesarias. Esto demuestra que para las naciones coloniales no basta firmar el tratado, sino que además es necesario hacer profundos cambios a las normas legales. Claro que EEUU no está obligado a efectuar ningún cambio en su legislación interna, que prima sobre el tratado. En el caso de El Salvador, a mediados de diciembre la asamblea legislativa aprobó por mayoría diversos cambios en las leyes de adquisiciones y contrataciones de la administración pública, de dirección de aduanas y de organización y funcionamiento del tribunal de apelaciones de los impuestos internos.

Sin embargo el TLC no entró a regir en espera de nuevas medidas que adecuen la estructura salvadoreña a las exigencias neoliberales de EEUU. Por su parte, Guatemala debe adoptar estrictas leyes en materia de propiedad intelectual, que incluyen la posibilidad del patentamiento de plantas. De esta forma se observa que la negociación del TLC, su aprobación y su puesta en vigor son una gran operación de chantaje por medio de la cual EEUU moldea a su capricho las economías de los países que lo suscriben. En caso de que algún texto haya quedado redactado en forma ambigua, permitiendo diferentes interpretaciones, EEUU vela porque la interpretación válida sea la suya e incluso obliga a los países a hacer cambios legislativos. El insuficiente avance de las negociaciones en la OMC también es un indicador del rezago del libre comercial a escala planetaria.

El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, declaró al Parlamento Europeo que es incierto alcanzar un pacto global sobre el comercio. Si bien sigue siendo posible un acuerdo ambicioso, la ruta por delante será dura, reconoce. La Unión Europea (UE) enfrenta duras críticas de Estados Unidos, Brasil y Australia, que consideran insuficiente su oferta para reducir los aranceles a las importaciones agrícolas en el marco de la Ronda de Doha lanzada en el 2001. Pero Bruselas atribuye el poco avance en las negociaciones a la reticencia de Brasil a abrir sus mercados a los bienes industriales y a los servicios. El jefe comercial de la UE expresa el deseo de hacer lo posible para lograr resultados ambiciosos en el libre comercio, pero sin sacrificar los intereses de esa comunidad o de los países en desarrollo.

A redoblar la resistencia popular

A pesar de que el libre comercio neoliberal avanza a paso errático, no se han atenuado los graves riesgos. Al contrario, éstos han aumentado y la situación exige redoblar la resistencia civil y perfeccionar las formas de oposición. Los países del Mercosur y Venezuela opinan que “no están dadas las condiciones” para avanzar en las negociaciones de liberalización comercial, pero la recientemente elegida presidente de Chile, la socialista Michelle Bachelet, es partidaria de establecer un “ALCA básico” y seguir avanzando en la medida en que se pueda. El presidente electo de Bolivia Evo Morales adelanta que su gobierno “analizará” si es el TLC, el Mercosur o la CAN lo que conviene a Bolivia, “y no solamente a algunos sectores sino a los micro y pequeños empresarios, a las cooperativas, a las empresas comunitarias”. Es motivo de preocupación general la temeridad con la que funcionarios como el ministro de Comercio de Colombia, Jorge Humberto Botero, desestiman decisiones jurídicas legítimas como el fallo del Tribunal Andino de Justicia. Ese Tribunal declaró inexequible la extensión por cinco años más de la vigencia de las patentes para medicamentos. El funcionario y el propio presidente Alvaro Uribe también obvian la expedición de una medida cautelar del Tribunal Administrativo de Cundinamarca sobre la posible violación de derechos fundamentales de los colombianos con el TLC. Además, hacen caso omiso de la admonición de la Corte Suprema de Justicia al prevenir que las negociaciones con Estados Unidos no deben atentar contra los derechos adquiridos por los trabajadores colombianos. Esta semana se cumplen 20 meses de negociación para un TLC de los países andinos con EEUU y la "trillada" frase "necesitamos un acceso real para nuestros productos agropecuarios" suena con más ímpetu.

Los presidentes de Colombia y Ecuador acordaron coordinar permanentemente en la negociación, aunque reanudarán de manera separada las negociaciones, Colombia el próximo lunes, y Ecuador en los primeros días de febrero. “La circunstancia de que tengamos un cronograma diferente no nos va a llevar a estar descoordinados. Cronograma diferente pero coordinación permanente, coordinación en los temas sensibles que quedan”, declaró Alvaro Uribe. Durante la ronda colombiana que comienza el 23 de este mes, en la mesa de propiedad intelectual habrá presencia de Ecuador. La delegación ecuatoriana de propiedad intelectual viajará a Bogotá el jueves para trabajar todo el fin de semana con los colombianos. En la mesa agrícola, prometió hacer los mayores esfuerzos de coordinación en la negociación de puntos en común. En la reunión con Palacios se avanzó muchísimo en los rubros azúcar, arroz, cuartos traseros de pollo, maíz y asuntos fitosanitarios. Palacio señaló que se logró un acuerdo de contenidos, pensando siempre en el beneficio del pueblo colombiano y del pueblo ecuatoriano. Ambos jefes de Estado expresaron su disposición de viajar juntos, si es necesario, a Estados Unidos “para concretar el acuerdo comercial”. El jefe negociador de Colombia apuesta a que la semana del 23 será la del cierre. Según Gómez, una vez se surta el trámite en el Congreso, la firma del tratado sería en abril. El embajador de Perú en Washington, Eduardo Ferrero Costa, señaló que TLC entre Perú y EEUU puede ser suscrito el próximo 6 de abril. Los funcionarios de Ecuador comentan que hay opciones de terminar la negociación entre el 6 y 13 de febrero.

El falso libre comercio

En este etapa de la lucha popular contra el libre comercio neoliberal urge denunciar por todos los medios la falsedad del supuesto libre comercio contenido en los acuerdos de Washington e identificar al reducido sector empresarial que se beneficia de ellos. Ya no queda duda de que sólo unos cuantos sectores de la burguesía de las economías periféricas son realmente capaces de favorecerse, y a costa de convertirse en intermediarios de las grandes transnacionales. Por ejemplo, el informe del Coordinador del TLC con Estados Unidos, Julio Alvarado, sobre la participación boliviana en calidad de observador en las negociaciones del TLC se remite a transmitir la preocupación de reducidos sectores manufactureros del país sobre la necesidad de preservar fuentes de empleos creadas gracias a la ley de preferencias Andinas y Erradicación de Drogas (Atpdea) cuya vigencia culmina a fines de este año.

El equipo técnico recomienda al próximo gobierno lograr un TLC con Estados Unidos sólo para preservar los 70 mil empleos del sector manufacturero, sin mencionar siquiera los riesgos políticos que entraña el acuerdo. El informe de Alvarado tampoco advierte, ni siquiera de pasada, los altísimos subsidios aplicados por Washington a su industria, comercio y agricultura, pese a que en esas condiciones las pequeñas y medianas empresas de la región no tienen ninguna posibilidad de competir. El activismo contra el TLC tampoco no debe perder la oportunidad de recordar los resultados concretos del librecambismo de Washington. Sectores empresariales de República Dominicana (RD) y de los países miembros del Caricom trabajan en varias iniciativas conjuntas, tendentes a revertir los resultados "insatisfactorios" que hasta el momento arroja el TLC suscrito hace seis años. Moss Solomon, presidente de la Asociación de Industria y Comercio del Caribe (CAIC, en inglés), y el director de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo (CCPSD) Fernando González coinciden en que el TLC entre RD y el Caricom no ha llenado las expectativas de aumentar las exportaciones y la inversión en ambas vías, ya que el intercambio comercial ha crecido muy poco desde su firma en 2000.

El movimiento latinoamericano contra el TLC debe amplificar la voz de la Confederación Nacional Campesina de México (CNC), que reclama al gobierno medidas de ayuda frente a los graves daños sufridos por el TLCAN. El ministro de Economía de México Sergio Alejandro García de Alba admitió la existencia de "ganadores y perdedores" con el tratado comercial. La realidad que usted ve es de color rosa, pero nosotros la estamos pasando negra, le dijo un representante del estado de Sinaloa, Pablo Moreno Cota. En México, las ramas de producción están en crisis, la siembra de arroz está a punto de desaparecer, las organizaciones campesinas se están achicando. A los productores de aguacate, hortalizas y tequila les ha ido bien, pero el rezago tecnológico es muy amplio para el resto. Abraham Montes, de la Unión de Productores de Frijol, afirmó que este año se perdió más de 70% de la cosecha. Se siguen reduciendo los empleos en las zonas rurales y continúa la migración, porque el acuerdo no ha dejado beneficios a muchos productores del sector agropecuario, acepta el Ministro.

La experiencia mexicana demuestra que con los pactos comerciales Estados Unidos se garantiza la libre circulación de sus mercancías y sus ciudadanos hacia Mesoamérica, mientras que levanta un muro en su frontera para contener a los pobladores centroamericanos.

Con datos de EFE, Prensa Latina, ABI, La República (Colombia), El Comercio (Ecuador) y Gestión (Perú), La Jornada (México) y The Wall Street Journal (EEUU).

Fuente: ra.moc.oohay@hslawaicnega – Tel. 1561724021.

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