A 15 años del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo: sequía, contaminación y falsas promesas

Idioma Español
País Chile

En los últimos 15 años, Alto Maipo ha sido un tema recurrente en la pauta medioambiental del país. Sin embargo, a pesar del interés mediático, poco se sabe en qué se encuentra el proyecto actualmente. Aquí veremos cómo empezó todo y el rechazo que aún provoca en la comunidad.

¿Cómo funciona Alto Maipo?

El Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo funciona desviando los principales ríos que desembocan en el Río Maipo para que pasen por un sistema de túneles perforados en las montañas, con una extensión de unos 70 kilómetros, llegando hasta dos centrales con turbinas y generadores eléctricos.

Este megaproyecto hidroeléctrico que ya se encuentra funcionando de manera parcial, se desarrolla en la cuenca alta del Río Maipo, afluente que constituye el 80% del agua para abastece a toda la Región Metropolitana. 

Breve historia de Alto Maipo

La empresa estadounidense AES Andes (antes AES Gener) y la constructora austriaca Strabag llevan desde el 2007 tratando de establecer la hidroeléctrica que consta de 2 centrales: Las Lajas y El Alfalfal II. 

Desde el año 2010 hasta aproximadamente el 2020 hubo protestas y organizaciones en contra, principalmente del movimiento social No Alto Maipo. 

Marcela Mella, activista por la recuperación del agua, que lleva años en acción contra Alto Maipo y exdelegada presidencial de la provincia Cordillera, nos cuenta cómo se reunieron vecinos y vecinas del Cajón del Maipo para analizar el estudio ambiental de más de 10.000 páginas presentado por el proyecto:

“Pudimos encontrar algunos errores, o más que errores, algunas cuestiones que se omitieron, cálculos respecto a la disponibilidad de agua que era en promedio de 80 años, y no era la realidad actual de la cuenca en ese momento (…) Pusimos en contexto y en valor el territorio para poder enumerar cuáles eran los servicios ambientales que estaban bajo, o que eventualmente iban a ser afectados por el proyecto Alto Maipo, sólo por su construcción, ni siquiera por su operación. Y fue ahí que nos constituimos como coordinadora ciudadana No Alto Maipo. Nos constituimos legalmente para poder actuar en los tribunales de manera colectiva y no de manera individual, y empezamos una larga campaña ciudadana que terminó posterior a la pandemia”.

Casi entrando a la época de la pandemia, el proyecto estaba casi listo, así que no había muchas más acciones de organización social que se pudieran realizar al respecto. 

A finales del año 2022 ocurrieron una serie de desprendimientos en sus instalaciones, por lo que tuvieron que paralizar su actividad y desconectarse del Sistema Eléctrico Nacional. 

Este momento que podría haber sido un llamado a no seguir destruyendo el territorio con un diseño estructural inadecuado, no lo fue. El 24 de marzo de este año, el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, específicamente la central Las Lajas volvió a operar parcialmente después de estar casi 3 años sin funcionar por los derrumbes.

Además, Juan Andrés Cáceres, presidente del Comité Ambiental Comunal de San José de Maipo y de Humedales Cajón del Maipo, denuncia que Alto Maipo ha pasado autorizaciones sin mayor investigación.

“Este proyecto está pidiendo salvavidas hace mucho tiempo. Hace un par de años presentó una consulta de pertinencia para, mientras preparaban Las Lajas, echar a andar El Alfalfal II y devolver esas aguas al Río Colorado. Lo cual, el SEA (Servicio de Evaluación Ambiental) lo autorizó sin la mayor evaluación ambiental. Las reparaciones que se están haciendo o los Bypass tampoco hay evaluación ambiental”.

Impacto ambiental y social

Según información entregada por Fundación Glaciares, el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo vulnera la seguridad de las reservas de agua potable, amenazando la continuidad de los caudales para el riego de más de 120 mil hectáreas del Valle del Maipo. 

Además, el túnel pasa por las napas subterráneas de la zona, secando las vertientes, restándole agua al valle del río Maipo por más de 100 kilómetros y provocando a largo plazo la desertificación de la zona, adelantando el derretimiento de los glaciares. Todos los ríos que desembocan en el Río Maipo, además del mismo río Maipo, disminuirán su cauce, afectando también a la flora y fauna.

Que un proyecto así venga a instalarse a una zona más bien residencial y turística, también afecta en la experiencia de los residentes, dividiendo las opiniones de los vecinos y generando conflictos. Muchos pensaban que este proyecto traería más empleo a la zona, ofreciendo trabajo a los residentes sin siquiera tener que salir del Cajón del Maipo, pero por lo que nos contó Marcela Mella esto es falso, ya que la mayoría de los trabajadores venían de fuera de la comuna o extranjeros de los países de origen de las empresas. “Sólo el 16% de nuestros vecinos y vecinas trabajaron en el proyecto”.

Pero también están quienes, por ejemplo, en el gremio del turismo o en restaurantes, no quisieron trabajar con Alto Maipo y hasta pegaban carteles en sus locales diciendo que no serían atendidos. No solo por estar en contra de la realización del proyecto en sí, sino también por la actitud que tenían los trabajadores de la hidroeléctrica, descrita como déspota y neocolonialista.

Marcela Mella también nos explicó cómo el aumento de población que llegó a trabajar en el proyecto afectó también por ejemplo en el aumento de casos de abuso sexual en trabajadoras de los servicios de hospedaje o de comida. Y cómo finalmente este proyecto afecta en todos los ámbitos de la vida, mencionando también el atropello de animales como perros de pastoreo, caballos que quedaban heridos por las grietas en los suelos, y más.

¿En qué se encuentra actualmente?

El Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo se encuentra operando de manera parcial tras todos los problemas estructurales, pero todavía no puede escapar del problema económico. En 2021, AES Andes (Antes AES Gener) ya registraba pérdidas económicas de hasta 900 mil millones de pesos, momento en que solicitó acogerse al capítulo 11 de Ley de Quiebras de Estados Unidos, presentado un acuerdo de reestructuración.

Mella nos cuenta que actualmente “Ellos deben más de 30 mil millones de dólares a sus inversionistas. Y la deuda está comprometida para pagarse a través de la operación del proyecto. Y si el proyecto no opera, no hay retorno económico, y no pueden pagar”.

Fuente: Radio JGM

Temas: Extractivismo

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