EEUU crea ofensiva abierta contra anarquistas y antifascistas en diversos países

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Foto de portada por Andrew Lichtenstein / Corbis

El gobierno de Donald Trump da un giro estratégico redefiniendo su doctrina de Seguridad Nacional y su política exterior al catalogar a diversas expresiones políticas bajo el concepto de “terrorismo político de extrema izquierda”, una ruta que guía su agenda en materia de seguridad con los países que considera sus aliados. El objetivo es investigar, desarticular y perseguir a ciertos movimientos sociales.

Bajo el liderazgo del secretario de Estado Marco Rubio, el pasado 16 de julio, se llevó a cabo la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, a través de la cual logró reunir en el Salón de Conferencias Loy Henderson - el espacio de reuniones más grande del Departamento de Estado-, delegaciones de 66 países, bajo la narrativa de combatir a "terroristas de extrema izquierda". Entre los países participantes figuran España, Argentina, Canadá, Alemania, Italia, Chile, Uruguay e Israel.

Este foro no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia más amplia diseñada y ejecutada desde la Casa Blanca, equiparando "actos de terrorismo doméstico”, como “asuntos prioritarios para las fuerzas del orden federal" de Estados Unidos, así lo estipula el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional N.º 7 (NSPM-7).

El NSPM-7 es el sostén del evento presidido por Marco Rubio, pero, sobre todo, de los compromisos asumidos en esta ofensiva conjunta contra el denominado “terrorismo de izquierda”. El Memorándum ya había sido firmado por el presidente Trump desde septiembre del 2025, en el cual instruye a todas las agencias de inteligencia y organismos de seguridad para los EEUU, así como a los encargados de impartir justicia, a desmantelar, desfinanciar y procesar a las redes calificadas como "terroristas de extrema izquierda".

Según el NSPM-7, el objetivo es “investigar, procesar y desarticular entidades e individuos involucrados en actos de violencia política”.

Según Trump, el móvil de la determinación tomada en términos de catalogar a ciertos grupos de “extrema izquierda” fue el asesinado de Charlie Kirk -influyente comentarista conservador que fue abatido por un disparo en ese mismo mes de septiembre-, clasificada por el mandatario como “horripilante”. 

Este ha sido también el catalizador principal por el cual se convocó el encuentro Ministerial, donde Marco Rubio arremetió contra lo que calificó como "punto ciego" histórico en la doctrina antiterrorista occidental, justificando que “la violencia de extrema izquierda ha sido catalogada erróneamente por la academia y los medios como un ‘exceso trágico de idealismo’".

Bajo la mira

Bajo la misma línea y, siguiendo la ruta de la nueva doctrina de seguridad de los EEUU, Stephen Miller, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, no dudó en denostar al movimiento antifascista (antifa) y grupos afines, señalándolos como una "infección" que busca el derrocamiento de los sistemas de gobierno occidentales, instando a los aliados a no ceder ante las apelaciones de "libertades civiles" de estos actores.

El departamento de Estado de EEUU cataloga como “terroristas de izquierda” a diversos grupos anarquistas y antifascistas, quienes se han sumado a las protestas en contra del genocidio de Israel frente a Palestina. Los mismos que han salido a las calles en favor de los derechos de los migrantes. Son quienes se han manifestado por el asesinato de George Floyd, a manos de un oficial de policía, en 2020 en Minneapolis, Minnesota. Son los mismos quienes salieron a las calles tras el asesinato del migrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo, en este mes de julio del 2026, luego de que falleciera, tras recibir disparos por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

En la izquierda al oficial que provocó la muerte George Floyd. A la derecha el migrante mexicano, Lorenzo Salgado Araujo, asesinado por diversos disparos del ICE en julio del 2026.

 

El Departamento de Estado ha clasificado directamente a diversos grupos bajo los términos de “extrema izquierda” como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT). Entre los grupos señalados destacan: 

Antifa Ost, (también conocido en inglés como Antifa East) es denominado por las autoridades alemanas y agencias de inteligencia como el "Grupo Lina E". Un grupo militante con sede en Alemania.

Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (Informal Anarchist Federation/International Revolutionary Front). Un grupo anarquista militante que opera principalmente en Italia, con afiliados autoproclamados en Europa, América del Sur y Asia.

Justicia Proletaria Armada (Armed Proletarian Justice). Un grupo anarquista y "anticapitalista" de origen griego.

Autodefensa de Clase Revolucionaria (Revolutionary Class Self-Defense). Un grupo anarquista y "anticapitalista" también de origen griego.

Convergencia

Al gobierno de Trump le preocupa, sobre todo, la convergencia entre estos movimientos, por lo que, desde mayo pasado,ejecutó con los grupos de seguridad de este país y otros países invitados el Taller Inaugural de Aplicación de la Ley contra el Terrorismo, un foro diseñado para que profesionales de la seguridad de EEUU y del extranjero compartan evaluaciones de amenazas y mejores prácticas operativas. 

Entre los objetivos trazados en estos encuentros con los países aliados está el intercambio de información de inteligencia, el fortalecimiento de mecanismos de extradición y persecución policial selectiva, bajo la narrativa de unificar esfuerzos.

De modo que la estrategia derivada del NSPM-7 no se limita a una declaración política, sino que responde a un plan de acción que implica la participación de múltiples agencias federales. Entre ellos el Grupo de Trabajo Conjunto contra el Terrorismo (JTTF) del FBI, quien coordinará una "estrategia nacional integral" para investigar y desarticular estas redes en EEUU. 

Esta iniciativa ha despertado las alarmas de distintos sectores, principalmente, de organizaciones sin fines de lucro. El bufete de abogados WilmerHale advirtió que la medida podría "impulsar una serie de acciones, incluyendo revisiones del estatus de exención fiscal de organizaciones y, potencialmente, investigaciones criminales" contra "fundaciones, donantes individuales y otras organizaciones sin fines de lucro”.

Agentes de ICE deteniendo migrantes.

Los resultados de la cumbre

La estrategia de los Estados Unidos ha sido encarrilar a las delegaciones extranjeras para homologar sus políticas de seguridad con directrices e intereses de EEUU. El embajador Gregory LoGerfo, coordinador de la Oficina de Contraterrorismo, detalló al menos tres resultados concretos de la reunión ministerial, los cuales involucra a sus aliados.

Durante la reunión ministerial, se presionó a los socios internacionales para que "alineen sus propios marcos legales" para impedir que estos grupos operen o se trasladen a través de sus fronteras de forma libre. Para ello, se bloquearán las visas para quienes sean considerados pertenecientes a estos grupos. El veto de ingreso sería a los EEUU, pero también a sus países aliados.

Destaca también que, mediante el Taller de Aplicación de la Ley de Contraterrorismo, cuya próxima sede será Alemania, se busca integrar las bases de datos de inteligencia de las policías locales para "mapear" las actividades disidentes globales, enfocándose en la protección de redes de transporte y energía. Por tanto, se trazarán las rutas de intercambio de capacidades y de coordinación operativa de las agencias policiales y de inteligencia de los países aliados.

Además, “en diciembre [2025], anunciamos el programa ‘Recompensas por la Justicia’, que ofrece hasta 10 millones de dólares a cambio de información que permita desarticular la financiación de estos grupos”, dijo Marco Rubio en el evento ministerial.

El Caso de América Latina 

En lo que comprende a la región Latinoamérica, Marco Rubio rememoró que “el terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad moderna de los últimos tiempos”, y mencionó a grupos que hoy son partidos políticos abiertos, como los Tupamaros, los Montoneros, las FARC. Pero, también a grupos armados que aún son vigentes, como el Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN) y el Sendero Luminoso del Perú, vinculándolos con supuestas redes de inteligencia del régimen cubano y redes de apoyo iraníes. 

“No es una ficción inventada por políticos conservadores. De hecho, durante la mayor parte de la era moderna, fue la forma dominante de violencia política. Todos nuestros amigos aquí presentes en el evento Ministerial-, procedentes de las naciones del hemisferio occidental, recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones”, señaló el secretario de Estado de EEUU.

México

A pesar de la presión para unificar el discurso antiterrorista en la región, el gobierno mexicano declinó la invitación a asistir a la ministerial. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, argumentó que el enfoque de la reunión era "más político que realmente relacionado con el combate a grupos criminales". 

Ante esto, la respuesta del embajador Gregory D. LoGerfo fue mantener la "invitación abierta", evidenciando la insistencia de Washington por sumar a su vecino del sur a su esquema de seguridad.

Andamiaje legal transnacional

Desde la perspectiva de la doctrina de seguridad estadounidense, la reunión ministerial de 2026 representa un éxito diplomático que "cierra las brechas" ajustando las agendas de seguridad. “Podemos identificar y mapear esta amenaza y reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla. Tal como lo hemos hecho juntos antes, ahora debemos volver a hacerlo juntos”, afirma tajante el secretario Marco Rubio.

No obstante, analistas críticos advierten que, al definir de manera tan amplia el "terrorismo de extrema izquierda" —incluyendo conceptos como el "sabotaje económico" y la "incitación"—, Estados Unidos está construyendo un andamiaje legal transnacional que le permitirá perseguir la disidencia política y presionar a gobiernos soberanos para que adopten su agenda de seguridad interna. 

La cumbre de Washington deja claro que Estados Unidos busca exportar su política para que el resto de los países la hagan suya. “Es fácil destruir grandes cosas; es mucho más difícil crearlas. Los enemigos de la civilización solo son capaces de lo primero. Solo son capaces de destruir grandes cosas. Lo único que conocen es la destrucción. Pero nosotros hemos construido grandes cosas juntos. Lo hemos hecho una y otra vez. Sabemos lo que debemos hacer”, concluye Marco Rubio.

Fuente: Avispa

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Geopolítica y militarismo

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