El impacto de la guerra contra Irán en la producción de alimentos avanza sobre América Latina

Por GRAIN
Idioma Español

"Se anticipa que el actual incremento galopante del precio de los combustibles, resultado de la guerra contra Irán, tenga efectos devastadores sobre el sector alimentario de América Latina".

La agricultura campesina depende del combustible para sostener sus labores cotidianas, desde el uso de maquinaria hasta el traslado de cosechas a los mercados locales. Movimientos sociales, como La Vía Campesina, advierten que, cuando los precios se disparan, el campesinado enfrenta serias dificultades para trabajar la tierra, con efectos inmediatos sobre sus medios de vida. Se anticipa que el actual incremento galopante del precio de los combustibles, resultado de la guerra contra Irán, tenga efectos devastadores sobre el sector alimentario de América Latina. Si es que no los está teniendo ya. A continuación, ofrecemos un breve resumen de la situación en algunos países de la región.

La reciente eliminación de subsidios a los combustibles en Ecuador, emparejado con su alza en el mercado petrolero internacional, está afectando tanto a quienes consumen como al campesinado que enfrenta mayores costos de transporte de sus productos. Ecuador es un productor importante de petróleo en la región pero con una capacidad limitada para refinar, lo que significa que tiene que importar para satisfacer su demanda interna.

Por otro lado, las políticas agroexportadoras del país, enfocadas en el cacao, banano y camarones, han provocado que el país dependa del mercado internacional para asegurar una parte de la alimentación de su población, importando en la actualidad la mayor parte del trigo y las lentejas que consume. Esto intensifica su exposición al aumento global de los precios de alimentos.

Brasil ha experimentado un aumento en los precios de los alimentos de 1,5% de febrero a marzo. Este país es el principal importador mundial de urea, con más del 40% proviniendo del Golfo Pérsico, por lo cual se espera que para la próxima cosecha en agosto) la alza del precio de la canasta alimentaria se disparé. Por otro lado, la gasolina subió un 4,5% mientras que el diésel fue de un 13,9% con respecto a febrero.

El gobierno del presidente Lula da Silva ha implementado una serie de medidas para amortiguar el impacto sobre el sector agropecuario y a los hogares brasileños, especialmente a los de menos ingresos. Pero las acciones han tenido un efecto limitado, en parte porque Brasil importa cerca del 30% de su consumo de diesel, exponiéndolo más a las variaciones del mercado global.

Los países del Caribe tienen también una fuerte dependencia de las importaciones de alimentos y fertilizantes. El aumento en los costos de combustibles golpea especialmente a países como Haití, exponiendo aún más a su población a no poder cubrir sus necesidades nutricionales.

Otros países latinoamericanos como México, Colombia y Perú han optado por subvencionar los precios nacionales de los combustibles para de alguna manera mitigar los efectos sobre la población. Esta medida, que es criticada por el FMI, representa un alivio temporal para las familias de las ciudades y campesinado, permitiéndoles enfrentar de alguna manera el aumento de precios de alimentos.

La guerra actual da nuevamente mucho que pensar sobre la dependencia de los mercados extranjeros para el abastecimiento y producción de alimentos en América Latina. La región podría aprovechar este momento para generar alternativas que fortalezcan la producción local, reduzcan la vulnerabilidad ante fluctuaciones internacionales y promuevan sistemas agroalimentarios basados en la soberanía alimentaria y la agroecología.

Fuente: GRAIN

Temas: Corporaciones, Geopolítica y militarismo

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