Europa: Lxs campesinxs y ganaderxs sufren el impacto de los incendios forestales, las sequías y las olas de calor, y abogan por la agroecología como respuesta ante la crisis climática
Lxs campesinxs y ganaderxs se enfrentan a incendios forestales cada vez más intensos en las zonas rurales de Francia, España, Portugal, Italia y Grecia. La Coordinadora Europea Vía Campesina advierte de las graves consecuencias que entraña esta emergencia climática para lxs campesinxs y sus comunidades y pide ayuda urgente. Muchxs trabajadorxs agropecuarixs han perdido cultivos, ganado, huertos, pastos e infraestructuras agrícolas y además se enfrentan a cortes de electricidad, sistemas de riego deteriorados y otras consecuencias derivadas de esta emergencia climática.
Los incendios han arrasado el sur de Europa y se han visto agravados por la situación de sequía prolongada y calor extremo que atraviesa todo el continente. Como expresó Jean Thévenot, miembro de la articulación de jóvenes de ECVC: «Los incendios forestales han devastado el suroeste de Francia. Nuestros campos están resecos, el agua escasea e incluso la fauna silvestre tiene dificultades para encontrar alimento suficiente. A pesar de estas dificultades, las políticas gubernamentales siguen favoreciendo a la agroindustria y el uso de pesticidas, lo que agrava la situación de lxs pequeñxs campesinxs como yo y mi comunidad».
De hecho, lxs pequeños campesinxs y la población de las zonas rurales están haciendo frente de manera desproporcionada a las consecuencias de las crisis climáticas y se enfrentan a muchas más dificultades que los actores industriales a la hora de recuperarse de las pérdidas catastróficas que generan las crisis a pesar de que el modelo agrícola industrial desvincula a la agricultura de las comunidades locales y aumenta la vulnerabilidad de los paisajes ante incendios, sequías y otros fenómenos extremos.
Dichos actores cuentan con el apoyo y la complicidad de unas políticas públicas que fomentan la industrialización de la ganadería, los monocultivos forestales, la especulación con las tierras y el abandono de las mismas. El impacto desproporcionado que la situación ha tenido para lxs pequeñxs y medianxs campesinxs se debe a políticas públicas proyectadas a largo plazo, todo agravado por la falta de ayudas de emergencia adecuadas para aquellxs que más las necesitan.
La injusticia y la desigualdad en el acceso al agua que se observa en toda Europa ha contribuido de manera significativa, por ejemplo, a la intensificación de los incendios. Esto se debe a la imposibilidad de lxs campesinxs para regar sus cultivos, mientras que a las grandes empresas se les permite seguir acaparando grandes volúmenes de agua para la explotación agrícola industrial o para otros fines. Las políticas públicas, como la PAC, también han favorecido la industrialización y la intensificación del sector durante años, eliminando de los paisajes agrarios árboles y setos que ofrecen protección natural frente a las sequías y los incendios de rápida propagación.
Las consecuencias de esta situación también están haciendo mella en países que aún no han sido afectados por los incendios. La sequía, las olas de calor, la pérdida de cultivos, la dificultad para el acceso al agua y los daños a nivel de la infraestructura están afectando a lxs campesinxs de climas tradicionalmente húmedos, lo que hará que cada vez sea más difícil sobrevivir el verano.
La situación actual supone un grave riesgo para existencia misma de los pequeñxs y medianxs campesinxs y ganaderxs europexs y exige la puesta en marcha urgente de políticas públicas que apoyen a la agricultura y la ganadería a pequeña y mediana escala y fomenten la transición hacia la agroecología con el fin de proteger y reforzar la resiliencia de nuestros campos, bosques y sistemas agroalimentarios ante la crisis climática.
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