Francia: las 22 reivindicaciones de la Confédération paysanne para hacer frente a la crisis climática

Idioma Español
País Europa

"Nuestra determinación de defender a lxs campesinxs y de garantizar que ninguna explotación desaparezca permanece intacta e inquebrantable. Por eso, la Confédération paysanne ya ha identificado 22 medidas esenciales que deben aplicarse lo antes posible para hacer frente a las crisis climáticas".

Las consecuencias del calentamiento global están golpeando duramente a las explotaciones agrícolas y a quienes las hacen vivir. Tienen importantes repercusiones económicas, físicas y psicológicas. Las dificultades para hacer frente a los incendios, las sequías y las olas de calor, para afrontar la pérdida de nuestros animales, así como los daños causados a nuestros cultivos y equipos de producción, son aún más graves porque se suman a una situación económica ya extremadamente tensa para muchas explotaciones y sectores.

Esta crisis también se desarrolla en un contexto de profunda preocupación por el futuro de nuestras explotaciones. Las brasas de la indignación agrícola que se ha expresado en los últimos meses no se han apagado, y sería más que legítimo que volvieran a encenderse al comenzar el nuevo año escolar, porque no se ha dado ninguna respuesta política estructural para construir un futuro positivo para lxs campesinxs.

Lxs campesinxs saben que cada crisis – sanitaria, económica o climática – provoca la desaparición de las personas más vulnerables entre nosotrxs. La historia es obstinada y se repite: con cada crisis, se acelera la concentración de tierras agrícolas, continúa su expansión y disminuye el número de campesinxs. Al cuestionar, durante el Salón Internacional de la Agricultura de París, la necesidad de mantener un tamaño razonable para las explotaciones, el Gobierno optó por continuar con esta concentración en nombre de la competitividad y el productivismo.

Este enfoque se reflejó en la ley de emergencia agrícola recientemente aprobada en Francia, que no ofrece ninguna respuesta concreta a la mayoría de lxs campesinxs. ¿Qué impacto tendrá esta ley sobre nuestros ingresos? Las pocas herramientas de protección y de mejor distribución del valor previstas en los artículos 19 y 21 han sido despojadas de su eficacia. Peor aún, al facilitar el desarrollo de equipos de producción, aumentar el tamaño de los edificios ganaderos y el uso de pesticidas sin objetivos de sostenibilidad ni de reparto, esta ley acelera un modelo productivista basado en la competencia entre campesinxs y, en última instancia, en su desaparición.

Sin embargo, la resiliencia de nuestros sectores, nuestra Soberanía Alimentaria y nuestra capacidad para hacer de la agricultura una palanca fundamental para adaptarnos al cambio climático y luchar contra él dependen, ante todo, del mantenimiento de un gran número de campesinxs en nuestros territorios. La fuerza de nuestra agricultura reside en su diversidad, complementariedad y solidaridad, como demostramos durante las crisis sanitarias o los periodos más intensos de incendios. Pero la solidaridad solo es posible en territorios vivos donde todavía hay muchxs campesinxs.

Ningún dirigente político, ya esté gobernando hoy o aspire a gobernar mañana, puede negar las realidades que ha puesto de manifiesto la alteración del clima. La tarea urgente ahora es apoyar la transición agroecológica esencial que reclaman lxs campesinxs.

Esta transición es el único camino creíble hacia un mundo habitable. Consideramos que cualquier política que no sitúe el interés público en el centro de su acción, que no tome el mantenimiento de una habitabilidad compartida como brújula, que no integre los modelos de producción en una visión de sociedad y que alimente los conflictos por el uso de los bienes comunes, como el agua, no es simplemente irresponsable: es criminal.

Nosotrxs, campesinxs, llamamos a quienes toman decisiones políticas a actuar de manera coherente y a la escala que exigen los desafíos a los que nos enfrentamos. Si esto no ocurre, desaparecerá un número significativo de nuestras tierras agrícolas, y quienes toman las decisiones políticas tendrán que asumir esa responsabilidad durante el resto de sus vidas.

A muy corto plazo, es crucial aplicar todas las medidas de emergencia necesarias para que ninguna explotación se vea debilitada de forma permanente o amenazada por la sequía, las olas de calor, el granizo o los incendios. De manera más amplia, la acción de quienes toman las decisiones debe centrarse en la anticipación y no únicamente en la gestión de las crisis, para alejarnos de un sistema agotado basado en nuestra dependencia de los productos petroquímicos y que solo beneficia a una minoría.

Preservar, prevenir, proteger y reformar las políticas públicas, así como los mecanismos de apoyo, deben convertirse en los principios rectores de la acción climática.

Nuestra determinación de defender a lxs campesinxs y de garantizar que ninguna explotación desaparezca permanece intacta e inquebrantable. Por eso, la Confédération paysanne ya ha identificado 22 medidas esenciales que deben aplicarse lo antes posible para hacer frente a las crisis climáticas.

Salvar las explotaciones a muy corto plazo: aliviar las presiones de tesorería para superar el verano

1. Liberar rápidamente una ayuda fija de 5.000 € por cada explotación y por cada trabajador/a activx, destinada a las explotaciones que hayan sufrido al menos un 30 % de pérdidas en sus cosechas o en su volumen de negocios, dando prioridad a las explotaciones que no cuentan con un seguro climático multirriesgo (más del 80 % de las explotaciones francesas). En este sentido, la Confédération paysanne pide que las ayudas de crisis actualmente destinadas a los fertilizantes nitrogenados se redirijan hacia las explotaciones realmente afectadas por fenómenos climáticos adversos.

2. Para las explotaciones afectadas por incendios, la mayoría de lxs campesinxs solo podrán contar con las ayudas de emergencia liberadas por el Estado, los Departamentos o las Regiones, dado que los daños causados por los incendios a las explotaciones no están cubiertos por los mecanismos habituales de indemnización. Es esencial que estas ayudas sean accesibles para el mayor número posible de personas y que no estén condicionadas a la contratación de un seguro.

3. Suspensión de los pagos bancarios y de las cuotas de los préstamos, así como que el Estado cubra las cotizaciones de la seguridad social agrícola de lxs campesinxs (MSA).

4. Exención para lxs agricultorxs del reembolso del impuesto sobre el valor añadido (IVA) por la venta de sus productos.

Reformar urgentemente el sistema de cobertura de las pérdidas causadas por fenómenos climáticos en la agricultura

5. Permitir que lxs agricultorxs que no cuentan con un seguro climático multirriesgo reciban la Indemnización Nacional de Solidaridad (ISN) cuando pierdan el 30 % o más de sus cultivos o de su ganado, en lugar de únicamente cuando las pérdidas alcancen el 50 %.

6. Equiparar la tasa de indemnización de lxs agricultorxs sin seguro con la de lxs agricultorxs aseguradxs (objetivo: 100 % de cobertura de las pérdidas para todxs). Es inaceptable que lxs campesinxs sin seguro (más del 80 % de las explotaciones) vean sus pérdidas compensadas por la ISN en solo un 28 % para determinados tipos de producción, mientras que las primas de seguro están cubiertas en un 70 % mediante subvenciones de la Política Agrícola Común de la Unión Europea (PAC).

7. Hacer que las pérdidas en la horticultura y la apicultura sean efectivamente elegibles para la ISN, ya que las autoridades departamentales francesas (DDT) afirman que no pueden tramitar las solicitudes de indemnización debido a la falta de un método adecuado para calcular las pérdidas.

8. Extraer rápidamente las lecciones del fracaso de los tres primeros años de aplicación de la reforma del seguro de cosechas y presentar rápidamente una reforma para establecer un fondo profesional, mutualizado y basado en la solidaridad, accesible a todas las explotaciones e implicando a todos los eslabones de la cadena agroalimentaria. Lxs campesinxs no deben ser lxs únicxs que asuman los riesgos que afectan a su producción; las grandes empresas de distribución y transformación deben contribuir financieramente a un mecanismo de mutualización de riesgos a gran escala.

En el ámbito social, proteger la salud mental de lxs campesinxs y mantener el empleo

9. Activar una unidad de crisis por «ola de calor» en cada fondo de seguridad social agrícola (MSA), que permita:

◦ La detección rápida de situaciones de angustia, mediante la movilización del personal de la MSA, de sus delegados, de la red de alerta y de las denuncias de las organizaciones profesionales agrícolas, a través de un canal específico (creación de un número de emergencia).

◦ La activación inmediata de ayudas de respiro, cuando sea necesario y sin criterios restrictivos, para permitir la intervención rápida de un Servicio de Reemplazo o la contratación directa de una persona trabajadora.

10. Financiación de jornadas de reemplazo por parte del Estado, mediante la creación de una nueva categoría de «fenómeno climático adverso» para el crédito fiscal por reemplazo (actualmente reservado a lxs ganaderxs) o mediante ayudas de respiro, con un presupuesto propio separado del fondo de salud y acción social asignado a cada fondo de la MSA.

11. Activación del régimen de desempleo parcial para las personas empleadas en las explotaciones agrícolas, incluidas las personas trabajadoras temporales y las contratadas con contratos de duración determinada.

12. Flexibilización de las normas sobre pluriactividad para lxs campesinxs en dificultades que se verían obligados a complementar su actividad trabajando fuera de la explotación.

Abordar las consecuencias directas de la sequía y las olas de calor sobre los cultivos y los animales

13. Organizar la conexión entre las personas que buscan forraje o cereales y quienes disponen de existencias para ofrecer. Estas operaciones deben estar supervisadas por las autoridades departamentales francesas (DDT), para que todxs lxs campesinxs reciban apoyo y para evitar la apropiación por parte de organizaciones sindicales que condicionen el acceso a la afiliación (algo que hemos observado sobre el terreno).

14. Inmediatamente y sin excepción, requisar el forraje destinado a la producción de biogás cuando el ganado se enfrente a una falta de alimento.

15. Permitir el pastoreo en tierras sin cultivar, recordando a los propietarios sus obligaciones para permitir que se utilicen todos los recursos alimentarios disponibles para el ganado, al tiempo que se fomenta el mantenimiento de las parcelas y se limita la invasión de matorral.

16. Reforzar la capacidad para eliminar los animales muertos durante los periodos de crisis y comenzar inmediatamente a identificar mediante mapas los lugares que podrían utilizarse para operaciones de enterramiento de emergencia, con el fin de limitar los daños ambientales causados por enterramientos de emergencia realizados sin estudios previos.

17. Adaptar los controles administrativos a las realidades climáticas, en particular suspendiendo los controles sobre las ayudas asociadas para la horticultura cuando los cultivos se hayan visto afectados por la sequía y lxs campesinxs no puedan, en ese momento, aportar pruebas de las parcelas cultivadas, algunas de las cuales han quedado calcinadas en el campo.

Hacer del reparto del agua una prioridad durante los periodos de sequía

18. Hacer cumplir las órdenes que restringen las extracciones de agua para riego. La Confédération paysanne condena firmemente la irresponsabilidad de determinados sindicatos agrícolas que llaman a sus miembros a no cumplir con las restricciones.

19. Las órdenes de restricción deben dar prioridad al abastecimiento de agua para los animales y a las producciones alimentarias de alto valor para las que el riego es una cuestión de supervivencia: horticultura, viveros, plantas medicinales y aromáticas, etc. Estas órdenes deben, por supuesto, incluir una prohibición del riego de cultivos destinados a usos energéticos.

20. Revertir urgentemente las últimas disposiciones de la ley de emergencia agrícola, que consagran importantes retrocesos en los siguientes puntos:

◦ La necesidad de determinar los volúmenes que pueden extraerse en función del estado real del recurso, y no de los usos históricos o de la demanda.

◦ Salvaguardar el papel de los planes regionales y locales de gestión del agua (SDAGE y SAGE) y de los órganos de consulta a la hora de establecer las normas y requisitos aplicables a la construcción de instalaciones de almacenamiento de agua.

Preparar la agricultura para el cambio climático mediante la financiación de la adaptación

21. Los criterios de elegibilidad de las convocatorias de proyectos lanzadas por el Ministerio, supuestamente destinadas a alcanzar este objetivo de adaptación, deben estar estrictamente orientados a financiar equipos eficientes en el uso de los recursos que no formen parte de una mala adaptación (almacenamiento de agua, sistemas de riego para cultivos energéticos o cultivos destinados a la exportación, construcción y desarrollo de edificios ganaderos industriales, etc.).

22. Deben liberarse fondos para dar prioridad a la inversión en equipos de riego a pequeña escala, protección frente a fenómenos adversos y recogida de agua de lluvia de los edificios, especialmente para el abastecimiento de agua del ganado, sin un umbral mínimo obligatorio y haciendo que los equipos de segunda mano sean elegibles. Para la horticultura, esto significa, en particular, abrir inmediatamente un presupuesto de FranceAgriMer vinculado al plan de soberanía de frutas y hortalizas, con un umbral mínimo de 500 €, para la compra de equipos de sombreado y equipos de ahorro de agua (sin condicionarlo a la contratación de un seguro climático multirriesgo).

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Fuente: La Vía Campesina

Temas: Crisis climática, Movimientos campesinos, Soberanía alimentaria

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