La Unión Europea aprobó la creación de sus Guantánamo
El Parlamento Europeo aprobó el nuevo “Reglamento de Retornos”, una reforma que permite a los Estados miembros enviar a los migrantes indocumentados a llamados “Centros de retorno” ubicados en países fuera de la Unión Europea (externalización). En el hemiciclo de Estrasburgo con gestos de victoria y casi un minuto de aplausos y al grito de “Mándalos a casa” la derecha celebró la resolución aprobada por 418 votos a favor y 218 en contra. “Vergüenza” fue la respuesta por parte de los eurodiputados de izquierda, quienes califican la iniciativa como un grave retroceso en materia de derechos humanos. Es el giro más duro de la Unión Europea en política migratoria que permitiría a los países del bloque crear centros de expulsión fuera de la Unión, mediante acuerdos con estados no pertenecientes a la UE.
Estos centros funcionarán como instalaciones de tránsito, donde las personas esperarán a ser devueltas a su país de origen, son lugares donde los migrantes pueden permanecer durante largos periodos, potencialmente sin límite de tiempo ni garantía de retorno posterior. Solo los menores no acompañados quedarían exentos de la medida, mientras que las familias con hijos podrían ser trasladadas a estos centros.
Permite a las autoridades realizar registros en viviendas y a incautar pertenencias personales y dispositivos electrónicos para asegurar el proceso de deportación. Los migrantes estarán obligados a cooperar con las autoridades. Otras disposiciones prevén prohibiciones de entrada más estrictas y nuevas facultades policiales para localizar y detener a los migrantes irregulares. Las prohibiciones de entrada también se endurecerían de forma significativa, pasando de cinco a diez años en la mayoría de los casos, con la posibilidad de vetos de por vida para quienes se consideren un riesgo para la seguridad.
La legislación también modificaría el proceso de recurso. Con las normas actuales, las expulsiones se suspenden automáticamente mientras están pendientes los recursos legales. La nueva ley eliminaría esa salvaguarda automática y dejaría en manos de los tribunales la decisión, caso por caso, de si debe suspenderse una orden de retorno.
Junto a la violación flagrante de los derechos humanos, estos centros en terceros países, que muchos definen como el Guantánamo europeo, darán lugar a un negocio multimillonario con cifras incalculables. Si bien aun no esta claro el mecanismo, el acuerdo será entre un país de la UE y el que recibe a los inmigrantes. La UE podría colaborar económicamente pero no se hace cargo de los términos del convenio. Los países que más se mencionan como posibles anfitriones de estos centros son países de África y de los Balcanes. Entre los miembros de la UE quienes ya explicitaron su interés se encuentran Alemania, Países Bajos, Italia y Grecia. España es uno de los primeros en oponerse.
La votación confirma la consolidación de una mayoría de derecha, las resoluciones de la institución insignia de la UE que escora cada vez más hacia la derecha, donde el Partido Popular Europeo (PPE), volvió a alinearse con los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), con los ultraderechistas Patriotas (PfE) y Europa de las Naciones Soberanas (ESN) junto a eurodiputados del grupo liberal Renovar Europa que también respaldaron la ley.
La aprobación de esta nueva normativa, que consolida la realidad de una Europa fortaleza de fronteras cerradas, no hubiera sido posible si la derecha tradicional no se hubiera unido al marco narrativo de la securitización, el miedo, la xenofobia y el racismo, promovido desde la extrema derecha. Apoyada en la difusión de ese relato por parte los medios hegemónicos en todo el continente, que han hecho uso del miedo para criminalizar a las personas migrantes y a las redes de solidaridad que les ayudan. Donde el migrante se transforma en el chivo expiatorio que se utiliza para oculta las responsabilidades y consecuencias del capitalismo salvaje, el desempleo y la reducción de los servicios sociales, a favor del aumento de los presupuestos militares para sostener las guerras que promueven.
“Hoy Italia ha obtenido un gran éxito en Europa. El Parlamento Europeo ha aprobado el nuevo Reglamento de repatriaciones, una medida histórica fruto sobre todo del Gobierno italiano y que nos permitirá repatriar rápidamente a quienes no tengan derecho a estar en la UE”, celebró la Georgia Meloni mandataria ultraderechista durante su participación en la cumbre del G7.
En Estrasburgo, en la rueda de prensa que dio el martes por la tarde, el ultraderechista francés Jordan Bardella sacaba pecho de la nueva normativa y daba las gracias a la derecha tradicional por haber facilitado las cosas. Bardella, presidente del grupo The Patriots, integrado por partidos como el húngaro Fidesz, la Lega o Vox, sucederá a Marie Le Pen en Francia si esta resulta condenada por malversación en el juicio que tiene pendiente el próximo 7 de julio. Podría ser candidato a la presidencia de Francia en las próximas elecciones, programadas para 2027. El neerlandés Malik Azmani del grupo de derecha Renew, declaro: “Hoy, Europa ha cumplido sus compromisos. Los ciudadanos esperan, con razón, que las personas que no tienen derecho a permanecer regresen a su país de origen, y estoy enormemente orgulloso de que ya esté en marcha”.
Le respondió su compatriota, la neerlandesa Tineke Strik, del grupo Los Verdes/ALE, “El reglamento contempla solo obligaciones para los migrantes, obligaciones para el país de destino, y prácticamente ninguna obligación, salvo la económica, para los Estados miembros de la EU. La nueva normativa permitirá transferir inmediatamente su responsabilidad sobre las personas migrantes a cualquier otro país. Esto hace que puedan quedar atrapadas en una especie de limbo legal o en una detención indefinida. No sabemos qué pasará”.
Los eurodiputados socialistas y de izquierdas se han opuesto en su mayoría a la legislación al considerar que socava los derechos fundamentales de los migrantes. “Este reglamento normaliza prácticas jurídicamente cuestionables que habrían sido impensables en la UE hace solo unos años”, afirma en un comunicado Ana Catarina Mendes, vicepresidenta del bloque Socialista.
Estrella Galán Pérez, ex directora general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado entre 2011 y 2024, del grupo parlamentario europeo La izquierda, señaló, “Detrás de todo esto hay toda una maquinaria de seguridad con Israel al frente. Esta normativa no plantea ningún mecanismo de supervisión de los derechos humanos. Lo que se quiere hacer es alejar lo máximo posible la crueldad que se vivirá en estos centros y evitar que sepamos lo que ahí está pasando, agujeros negros de derechos”. Y considera que “nosotros [la UE] que acabaremos viendo las mismas imágenes de esos niños con una mochilita y un gorrito siendo detenidos por la policía migratoria”.
“Debemos prepararnos para ver lo mismo que hemos estado viendo en Estados Unidos por parte del ICE. Son malas noticias para Europa”. Afirmo Cecilia Strada, eurodiputada del Parlamento Europeo desde 2024 por el Partido Democrático de Italia y extrabajadora humanitaria en misiones de rescate en el mar Mediterráneo que considera que: “con la adopción del reglamento de retorno y el PEMA, (Pacto Europeo de Migración y Asilo que entro en vigencia el 12 de junio) Europa ha desmantelado de manera definitiva su sistema de asilo” y asegura que “el relato en los medios sobre la migración trata de números y no de seres humanos”.
Con este nuevo paquete legislativo, la política migratoria de la Unión Europa ya es prácticamente la misma que se aplica en Estados Unidos, donde opera el sistema de detención de inmigrantes más grande del mundo, con más de 220 instalaciones gestionadas principalmente por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). El ICE es duramente criticado por su violación de derechos humanos, la violencia de sus acciones, las detenciones arbitrarias y las condiciones de detención, las separación de familias, redadas y deportaciones, la utilización de centros de detención privada , bloquear el acceso de representación legal de los detenidos. En los últimos seis meses deportaron 278.000 personas.
Más de 250 organizaciones de defensa de los derechos humanos ya han mostrado su rechazo a esta nueva normativa: “Las instituciones de la UE y los Estados miembros han convertido cada vez más la criminalización, la vigilancia y la discriminación en las herramientas por defecto de la gobernanza migratoria, en contraposición a la protección, la seguridad, las medidas de inclusión social, la ampliación de rutas seguras y regulares y los permisos de residencia basados en derechos”, se puede leer en el comunicado conjunto remitido a la prensa. Los firmantes consideran que “este nuevo paquete de normas promueve la detención, la deportación, la externalización y el castigo, especialmente de las personas racializadas, y provocará que más personas se vean abocadas a un limbo jurídico y a condiciones peligrosas”.
Desde las organizaciones que defienden los derechos de los migrantes, reclaman que la UE deje de complacer los sentimientos racistas y xenófobos y los intereses empresariales, y revierta el giro punitivo y discriminatorio de su política migratoria, y en su lugar destine recursos a políticas basadas en la seguridad, la protección y la inclusión, que fortalezcan las comunidades, defiendan la dignidad y garanticen que todas las personas puedan vivir con seguridad, independientemente de su estatus. El derecho internacional prohíbe devolver a una persona a un lugar donde pueda sufrir persecución, tortura o tratos inhumanos. Los críticos piensan que los acuerdos pueden entrar en conflicto con este principio.
Como sostiene Giorgio Agamben esta legislación confirma que vivimos en un estado de excepción, fuera de un estado de derecho. Cuando esta situación de excepción se generaliza se convierte en regla, donde el centro de reclusión tiene como paradigma el campo de concentración cuyo modelo actualizado es Guantánamo.
Colonialismo y neocolonialismo
¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? Comunicado zapatista de enero 1994
“Ningún congolés olvidará que la independencia se ganó en lucha”, dijo. Patrice Lumumba “Estuvo llena de lágrimas, fuego y sangre (…) para poner fin a la humillante esclavitud que nos fue impuesta. Éramos sometidos a burlas, insultos y golpes porque éramos negros. ¿Quién podrá olvidar los tiroteos que mataron a tantos de nuestros hermanos, o las celdas en las que eran arrojados sin piedad aquéllos que no estaban dispuestos a someterse por más tiempo?”
La Bélgica del rey Leopoldo II durante los 75 años que duro el dominio colonial del Congo mató en su misión civilizadora entre 10 a 15 millones de congoleses. Lumumba poco tiempo después de su discurso denuncia durante el acto por la independencia de su país, fue asesinado en un operativo de la CIA con la connivencia del gobierno belga.
Desde del siglo XVI cuando se inicia el comercio de esclavos, 12 millones fueron cautivos hacia América y otros tantos murieron durante su captura y el viaje, pasando por la Conferencia de Berlín, de 1884-1885, que significo el reparto por parte de las potencias europeas de todo el continente africano, hasta avanzado el siglo XX donde la mayoría de los territorios coloniales alcanza su independencia y se en la tierra de donde surgieron los primeros humanos fueron asesinados decenas de millones por el colonialismo que trazo fronteras arbitrarias acomodadas a sus intereses, que ha sido históricamente el origen de múltiples guerras civiles y conflictos sociopolíticos, multiplicó la explotación económica, saqueó los recursos naturales y utilizó el trabajo forzado mientras destruía la agricultura de subsistencia empujaron a millones de personas a desplazarse como refugiados. En sus prácticas coloniales expropiaron a las poblaciones colonizadas entre sus descubrimientos culturales- aquellos que resultaban más aptos para el desarrollo del capitalismo y en beneficio del centro europeo. Reprimieron la de producción de conocimiento de los colonizados, sus patrones de producción de sentidos, su universo simbólico y sus formas de expresión y de la construcción de su subjetividad.
El colonialismo imperial como es conocido, con variables propias de cada sociedad existente, se aplicó con sus mismos resultados de atrocidades y millones de víctimas en Asia, por Inglaterra, principalmente en India y por Francia en Indochina, y en toda América, por parte de Inglaterra, Francia, España y Portugal.
Tras las guerras de independencia, en África el modelo continuó en su versión neocolonial bajo el dominio de las grandes corporaciones trasnacionales donde el efecto expulsión continúa vigente: sequías, desertificación, hambrunas y la expoliación de recursos naturales impiden el desarrollo local y obligan a la población a buscar desesperadamente mejores condiciones de vida. Según los informes de la organización Minando Fronteras, 1320 personas murieron en el mar en los primeros 6 meses de 2026 en el intento de llegar a España, entre ellos 140 mujeres y 120 niños. Hechos similares se repiten frente a las costas de Italia. Todos anónimos, solo un número.
Además de la ruta migratoria que viene de las naciones africanas, la otra gran corriente proviene de Oriente Medio, que según el ACNUR tiene como sus principales países de origen a Siria, Afganistán e Iraq. No casualmente son países devastados por las guerras de EE. UU. y sus aliados europeos. La guerra también generó migración de Ucrania y otros países del Este, a los que suman latinoamericanos y de otras regiones.
La inmigración latinoamericana, fundamentalmente de Sudamérica hacia Europa alcanza las 300.000 personas por año. Crece cada año, a pesar de las políticas anti migratorias, que con las nuevas resoluciones se volverán más restrictivas. ¿Cuántos son los desplazados por el genocidio israelí en Gaza y la invasión al Líbano?
Los debates, incluso de sectores que desde la izquierda se oponen a la criminalización de los migrantes, mantienen una lógica eurocéntrica que niega su responsabilidad en las causas originarias y presentes que generan la dramática inmigración de cientos de miles. Los sujetos autodefinidos como europeos pura sangre y sus Estados se presentan como víctimas de las nuevas invasiones bárbaras que amenazan la seguridad, la cultura, el modo y calidad de vida de su sociedad. El hecho de que los europeos occidentales imaginaran ser la culminación de una trayectoria civilizatoria desde un estado de naturaleza, les llevó y aun los lleva en el modelo neocolonial, a pensarse como lo más avanzado de la especie.
Desde diamantes y oro hasta petróleo, todo tipo de mercancía puede circular libremente, todo menos las personas. La emigración forzada es la experiencia que define este tiempo del capital globalizado, donde las guerras, la violencia clasista y racista, la negación del cambio climático, la destrucción de economías locales, confirman el desprecio por la condición humana.
Fuente: Huella del Sur
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