Reforma al Código Orgánico del Ambiente: más retroceso en la protección de la naturaleza y los pueblos
Acción Ecológica opina
El pasado 4 de agosto de 2026 la Asamblea Nacional votó a favor de la Ley que reforma el Código Orgánico Ambiental (COA) [i] . Esta ley busca liberalizar los mercados de carbono en el Ecuador.
Ecuador es reconocido a nivel mundial como pionero en incluir los derechos de la naturaleza a nivel constitucional y por otros avances en la defensa ambiental. Entre los derechos constitucionales que tiene la naturaleza está el artículo 74 que dice: “Los servicios ambientales no serán susceptibles de apropiación; su producción, prestación, uso y aprovechamiento serán regulados por el Estado”. Estos incluyen al mercado de carbono.
Para evitar que la naturaleza sea aún más mercantilizada, expoliada y vulnerada en sus derechos, la Constitución del Ecuador (paradigmática a nivel mundial), establece este principio fundamental: evitar que los llamados servicios ambientales caigan en manos privadas.
Los servicios ambientales fueron concebidos para que los contaminadores o quienes destruyen la naturaleza puedan seguir haciéndolo mediante el pago de tarifas económicas. Este pago suele destinarse para, supuestamente, conservar (en otro lugar) bosques, especies o ecosistemas parecidos a los destruidos, o para obtener permisos para, por ejemplo, seguir fabricando y usando plásticos o para emitir gases contaminantes como los que provocan el cambio climático. Mediante este mecanismo, quienes compran certificados de compensación están empeorando el problema. No se evita el daño, solo se paga para seguir dañando.
Desde hace mucho tiempo, los mercaderes del carbono quieren eliminar este artículo de la Constitución del Ecuador al que ven como un “candado” que les impide hacer negocios con el carbono que se encuentra en los bosques, suelos, páramos, manglares o en la vegetación existente. Lo intentaron, pero no lo lograron en la Consulta Popular de febrero de 2023 [ii] en la que las y los ecuatorianos votamos masivamente en contra de la reforma del artículo 74 de la Constitución. La reforma del COA quiere abrir estos mercados al mejor postor, lo cual conlleva varios problemas:
Uno de ellos es que, sin control, los mercaderes del carbono utilicen tierras y territorios para la emisión de los llamados “bonos de carbono”, lo que puede provocar lo que se conoce como doble o triple “contabilidad de carbono”; o sea, dos o tres permisos para contaminar, sobre un mismo espacio de bosque, lo que sin duda agravaría el cambio climático. Inclusive ahora hay quienes venden carbono digital. Es decir, ya no doble, triple o cuádruple contabilidad, sino una infinita cantidad de bonos de carbono. En poco tiempo estaremos sufriendo aún más las consecuencias de las crisis climáticas, debido al interés de lucro de unos pocos.
Otro problema para los pueblos es que las tierras y territorios bajo régimen de mercados de carbono pasarían a tener una superposición de derechos de propiedad que amenazarían los derechos colectivos sobre estos territorios. Hay varios ejemplos al respecto.
El mercado de carbono es una propuesta colonial y racista. Colonial porque para los
países industrializados del norte que son los mayores responsables del cambio climático,
les resulta más barato destinar un poco de recursos para que países y comunidades en el
Sur hipotequen sus tierras y territorios en proyectos de compensación por servicios ambientales, y obtener permisos para seguir destruyendo y contaminando. Es racista porque aun cuando la mayor cantidad de bosques y páramos ha sido cuidada y conservada por pueblos indígenas y afrodescendientes, los mercaderes del carbono convierten a estos pueblos en meros guardadores de carbono y servicios ambientales, entregándoles irrisorias cantidades de dinero. Los ricos se benefician, los pueblos empobrecidos y del sur pierden.
Un cuarto problema radica en que las compensaciones de carbono consideran a la naturaleza simplemente como capital natural, y le ponen precio a lo que ella posee. Los pueblos indígenas, afrodescendientes o campesinos pasarían a ser meros cuidadores de esta mercancía y se tergiversaría su relación con la naturaleza.
Con los mercados de carbono, la naturaleza es convertida en una mercancía que se presta a la especulación, estafa, o fraude. La propia Interpol ha creado una rama especializada en los crímenes de los mercados de carbono. Hace poco, un estudio realizado en Inglaterra demostró, por ejemplo, que el 95% de los certificados de compensación de carbono (de Verra, la principal certificadora de carbono del mundo), eran falsos, fraudulentos o simplemente no existían tales proyectos de carbono. Los llamados carbon cowboys suelen visitar a comunidades y las engañan, o convencen a autoridades ambientales en países del Sur -como el Ecuador- a modificar sus normas y flexibilizar las regulaciones para que se puedan comercializar “bonos de carbono” entre actores privados, con amplias libertades.
Uno de los argumentos de la promoción de los mercados de carbono es el calentamiento global. Sin embargo, desde hace más de 30 años, con las negociaciones internacionales sobre clima, cuyo eje central han sido las propuestas de mercado de carbono, no se ha logrado controlar el aumento de las emisiones de Gases con Efecto Invernadero en la atmósfera, por el contrario, no dejan de crecer. Todos sabemos -salvo los negacionistas del cambio climático- que el calentamiento global se produce por un exceso de CO2 en la atmósfera, principalmente por la extracción y consumo de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) asociado a los procesos industriales, al transporte, uso de maquinarias en la agricultura industrial, fabricación y uso de plásticos, entre otras causas. En lugar de enfrentar estas causas, el mercado de carbono distrae la atención al problema.
La reforma al COA es muy peligrosa porque abre la puerta a un mercado de carbono descontrolado, liberalizado, que solo piensa en el lucro y en la posibilidad de seguir sacando hidrocarburos fósiles y seguir contaminando el planeta. ¡Qué vergüenza asambleístas que votaron a favor de los mercados de carbono! Mientras se prevé que el super Fenómeno de El Niño, agravado por el cambio climático, arrase con cultivos locales debido a las inundaciones, afecte profundamente la pesca y haya millones en pérdidas para el país, ustedes de manera insensata, han abierto la puerta a los nefastos mercados de carbono. La historia les juzgará.
[i] https://www.asambleanacional.gob.ec/es/noticia/118258-asamblea-nacional-aprobo-la-ley-organica-reformatoria
[ii] https://www.wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin/los-servicios-ambientales-en-la-constitucion-del-ecuador-una-forma-de-profundizar-el-acaparamiento-de-territorios
Fuente: Acción Ecológica