Sin jefes ni Estado: esta enorme obra civil prehispánica solo requirió organización comunal y colectiva
Una antigua red de canales y camellones cubrió hasta 400,000 hectáreas de Colombia, casi tres veces el tamaño de Londres. Investigadores calcularon cuánto trabajo tomó construirla, sin necesidad de cacicazgos jerárquicos.
Durante siglos, un gigantesco sistema hidráulico de canales y camellones transformó las llanuras inundables de Colombia. La escala de la obra parecía apuntar a una lógica similar a la de una pirámide: una construcción dirigida desde arriba por una autoridad capaz de organizar y movilizar a enormes grupos de trabajadores. Pero un nuevo análisis publicado en Communications Sustainability plantea otra posibilidad: quizás fueron las comunidades agrícolas locales las que pudieron construirla por medio del trabajo colectivo, sin necesidad de una organización política centralizada.
Para imaginar la escala de la red hace falta mirarla desde el cielo. El Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) calcula que el sistema se extiende entre 350,000 y 400,000 hectáreas de La Mojana y el Bajo San Jorge, donde todavía se distinguen las huellas de canales, camellones y plataformas artificiales. Las sociedades prehispánicas comenzaron a transformar este paisaje del norte de Colombia hace aproximadamente 3,000 años y distintas partes de la red permanecieron en uso hasta alrededor de los siglos X y XI de nuestra era.
Visión aérea de una parte de las huellas del sistema hidráulico construído en Colombia. Universidad de Cambridge
"El jardín del millón de espejos de agua"
La red hidráulica prehispánica permitía redistribuir el agua y los sedimentos de la planicie, mantener superficies cultivables durante las inundaciones y acercar peces desde las ciénagas hacia las zonas habitadas. En lugar de intentar contener el agua, como hacen los diques modernos, el sistema aprovechaba sus ciclos estacionales: los canales facilitaban su circulación mientras los camellones mantenían los cultivos por encima del nivel de inundación. Este manejo del territorio coincidió con algunas de las mayores densidades de población conocidas en la Colombia prehispánica.
Pero durante décadas, esa escala condicionó la interpretación de los arqueólogos. Una infraestructura tan extensa y regular parecía difícil de explicar sin algún tipo de autoridad capaz de planificar las obras, coordinar el trabajo y movilizar recursos a gran escala.
“Estos sistemas de campos son tan impresionantes que se ha asumido que fueron creados por cacicazgos jerárquicos. Nuestros datos cuentan una historia muy diferente”, afirmó la autora principal del estudio, la doctora Jasmine Vieri, del Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge.
Trabajar menos, lograr más
El nuevo estudio abordó el problema desde otra perspectiva. En lugar de asumir que una obra tan grande necesitaba una autoridad que organizara su construcción, los investigadores calcularon cuánto trabajo habría requerido realmente. Para ello analizaron con imágenes de alta resolución unas 500 hectáreas de la antigua red e identificaron 1,601 camellones. Después midieron sus dimensiones para estimar cuánta tierra tuvieron que mover sus constructores.
Sus cálculos arrojaron un volumen estimado de unos 353,000 metros cúbicos de tierra. Parece una cantidad enorme, pero los investigadores estiman que una comunidad de unas 1,600 personas, con 800 de ellas participando en la construcción, habría podido levantar todo el sistema analizado, extendido sobre unas 500 hectáreas, en apenas 22 a 44 días. Incluso bajo sus estimaciones más conservadoras, todo el trabajo cabía dentro de una sola temporada seca de tres a cuatro meses.
“Nuestros hallazgos indican que las comunidades locales fueron capaces de construir estos sistemas en períodos de tiempo muy cortos y de organizarse por sí mismas en lugar de depender de una poderosa fuerza externa", dijo Vieri, en un comunicado de la universidad.
El estudio también contó con participación colombiana. Fernando Montejo Gaitán, investigador del ICANH y especialista en la arqueología de la región, figura entre sus autores. El equipo incluye además investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y de la Universidad de Santiago de Compostela, en España. El trabajo forma parte de REVERSEACTION, un proyecto financiado por la Unión Europea que estudia cómo la acción colectiva permitió desarrollar y mantener tecnologías en sociedades sin Estado.
“El estudio es el primero en demostrar que estas soluciones sostenibles pueden organizarse a nivel local y colectivo. La población local puede necesitar recursos del Estado, pero no necesariamente su intervención”, dijo el doctor Montejo Gaitán del ICANH.
Fuente: Wired
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