#17Abril – Unidxs contra el imperialismo, el neocolonialismo, la criminalización de nuestras luchas y el despojo de nuestros territorios

Idioma Español

Este 17 de abril de 2026, Día Internacional de las Luchas Campesinas, nos movilizamos para conmemorar los 30 años de la Masacre de Eldorado do Carajás, cuando en 1996, 21 campesinxs sin tierra fueron asesinadxs por la Policía Militar en Brasil mientras ocupaban tierras como acción legítima dentro de la lucha por la reforma agraria.

A partir de este hecho nació el Día Internacional de las Luchas Campesinas, y durante 30 años hemos mantenido este día de acción frente a la violencia que persiste en nuestros territorios. Reafirmamos que la Reforma Agraria es indispensable para sociedades justas, promoviendo la democratización de la tierra, la Soberanía Alimentaria y enfrentando la extrema concentración de la propiedad de la tierra en el mundo. El legado de quienes nos precedieron es la base de una lucha que no puede detenerse, ante la violencia, el neocolonialismo y el agronegocio continúan avanzando, militarizando las comunidades rurales y Pueblos Indígenas, restringiendo el acceso a la tierra y atacando nuestros modos de vida y organización colectiva.

La actual administración estadounidense ha intensificado su ofensiva imperialista y promovido el avance del neofascismo en todas las regiones del mundo, amenazando la paz y la autodeterminación de nuestros pueblos. Junto con su aliado Israel, libran una campaña neocolonial que mantiene en vilo a Irán y a otros países de la región árabe.

Nos enfrentamos a un sistema en decadencia que, a través de sus gobiernos y en su afán por mantener su poder económico transnacional, se vuelve cada vez más violento y brutal. Tres décadas después, la impunidad de la masacre de Eldorado do Carajás es una herida abierta, sin que se haya hecho justicia. En la recién concluida  II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR +20) en Cartagena, Colombia, recordamos a los mártires de Eldorado dos Carajás y de todo el mundo que han sido y siguen siendo perseguidxs, criminalizados «como terroristas» y asesinadxs por defender la Tierra, el Agua y los Territorios.

Asimismo, marcamos 30 años desde que nuestro movimiento campesino global internacionalizó las luchas por la Soberanía Alimentaria. Uno de nuestros grandes logros ha sido integrar el derecho a la Soberanía Alimentaria en las discusiones y marcos políticos internacionales como la  Declaración sobre Derechos Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP) y la Declaración sobre los Pueblos Indígenas (UNDRIP).

Este año, también celebramos el Año Internacional de las Mujeres Agricultoras, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un momento histórico para reconocer el papel vital de las mujeres en la producción de alimentos y la defensa de sus territorios. Es una oportunidad para visibilizar su trabajo, denunciar la violencia que enfrentan y luchar por políticas públicas que las apoyen de manera real.

También a lo largo de estos años, hemos organizado  tres Foros Globales Nyéléni (2007, 2015, y 2025), que han unido movimientos sociales para enfrentar las crisis múltiples que nos afectan, presentando un frente unido. Aunque hemos logrado avances conjuntos con movimientos sociales, el sistema capitalista y colonial que reprime y despoja a nuestros pueblos continúa sin freno, permitiendo el despojo de tierras, protegiendo a las élites y criminalizando a quienes luchan por la tierra mediante leyes y judicialización selectiva y otras formas de persecución en Palestina, Congo, Perú, Líbano, Myanmar, Sudán, Honduras, Ecuador y otros territorios.

No vienen a salvarnos ni a “restaurar la democracia”. Vienen a robar la tierra que cultivamos, usando el mito colonial de “tierra no usada” para entregar nuestros bienes comunes al agronegocio, envenenarnos con agrotóxicos, desplazar la agricultura campesina que produce alimentos saludables y agroecológicos, y transformar nuestros ecosistemas en activos especulativos para bancos y fondos de pensión.

Advertimos que la ofensiva capitalista y neocolonial no se limita a la violencia directa: las políticas comerciales neoliberales también son mortales para la vida rural. Los Tratados de Libre Comercio (TLC), como el de Mercosur con la Unión Europea y otros, son instrumentos de sometimiento que desmantelan la soberanía nacional para favorecer a las transnacionales. Rechazamos que los alimentos sean tratados como mercancía y el comercio como un arma; exigimos que los aranceles sean herramientas legítimas para proteger a lxs pequeños productores del dumping y no palancas de coacción geopolítica manejadas por el poder imperial.

Por esta razón,  nos movilizaremos en Camerún durante la 14ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se celebrará del 24 al 30 de marzo de 2026, para exigir la salida definitiva de la agricultura de la OMC.

Denunciamos la reactivación feroz de la Doctrina Monroe. Los Estados Unidos pretenden convertir a varios territorios en su área de influencia exclusiva, imponiendo un control militar, político económico e ideológico absoluto.

¡Alerta en el Caribe y las Américas! Denunciamos la presencia de barcos de guerra estadounidenses en las costas de Haití, posicionados estratégicamente frente a Cuba. En ausencia de un gobierno soberano capaz de defender los intereses y la soberanía del pueblo haitiano, este territorio se utiliza para facilitar una invasión contra el pueblo cubano a través de contratos con mercenarios transnacionales. Exigimos el fin del bloqueo y de las presiones económicas y militares que asfixian al pueblo cubano que es ejemplo de dignidad y solidaridad. Rechazamos toda acción que busque socavar la soberanía y la autodeterminación del pueblo venezolano y exigimos el respeto pleno de su derecho a decidir libremente su futuro.

Advertimos que esta arremetida imperial no se limita a algunas regiones. En África, la soberanía está bajo asedio por la disputa de «minerales raros» [ 2], el uso de sanciones comerciales contra Sudáfrica y la intervención militar bajo la excusa del antiterrorismo en Nigeria y el Congo.

En la región árabe, además del genocidio en Palestina, lxs campesinxs enfrentan violencia sistemática que impide acceder a sus tierras y cultivos. En el sur del Líbano, los bombardeos devastan también tierras agrícolas, desplazan a miles y agravan la inseguridad alimentaria. En Irán, las ofensivas y sanciones generan desplazamientos masivos y graves impactos socioeconómicos sobre comunidades rurales. En Siria, la guerra y la sequía extrema reducen la producción agrícola y obliga al campesinado a abandonar sus tierras.

¡Palestina Libre! El imperialismo y el sionismo son dos caras de la misma moneda. Denunciamos el genocidio continuado, los ataques sistemáticos contra civiles tras el alto al fuego y el robo de tierras por parte de colonos protegidos por el gobierno de ocupación Israelí y el apoyo de EE.UU.

En Asia, en la frontera entre Camboya y Tailandia, el conflicto territorial afecta directamente a lxs campesinxs de ambos países, que no pueden continuar con sus actividades agrícolas y muchos se ven forzados a desplazarse como refugiadxs. Asimismo, en Myanmar, más de 3,5 millones de personas han sido desplazadas y 16,7 millones sufren hambre debido a los ataques deliberados de la dictadura militar contra la producción local de alimentos, con los campesinos en primera línea de la resistencia. En Indonesia y otros países, cientos de conflictos agrarios persisten relacionados con tierras, bosques y plantaciones, afectando la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales.

En Europa, la dependencia tecnológica y militar de EE.UU. y los acuerdos comerciales desiguales socavan la autonomía de los pueblos.

En Oceanía, el control de corporaciones transnacionales sobre los bienes comunes, las políticas comerciales desiguales y la presión ambiental limitan la soberanía de los pueblos, afectan la producción local y debilitan los medios de vida rurales.

¡No hay paz sin justicia, y no hay justicia sin resistencia!

Como movimiento campesino internacional, convocamos a la movilización permanente:

  1. Sumarse a las acciones de solidaridad y a  campañas regionales de solidaridad que están impulsando nuestras organizaciones miembro para extender la solidaridad con los pueblos cuya soberanía y derecho a la autodeterminación está siendo amenazada. Agrega tu iniciativa en nuestro  muro de acciones globales.
  2. Participar en flotillas, convoyes y brigadas por Palestina, Cuba, Haití y otros países que enfrentan opresión y presiones imperialistas, para poner tu compromiso contra la injusticia en acción y llevar un mensaje de esperanza y solidaridad.
  3. Movilizarse masivamente este #17Abril en los territorios, utilizando nuestras redes y nuestro  KIT DE COMUNICACIÓN para visibilizar nuestras luchas y denunciar juntxs la criminalización que enfrentamos. Organiza marchas, acciones directas, foros, mercados campesinos, donación de alimentos, intercambios de semillas, proyección de películas, eventos en escuelas y universidades.
  4. Reforzar la unidad de las organizaciones populares frente a los gobiernos serviles y las multinacionales del capital que acaparan nuestros bienes comunes para enriquecer a sus élites.
  5. La  CIRADR+20 ha vuelto a poner la agenda de Reforma Agraria Popular en el centro de las políticas internacionales. Presiona a tus gobiernos para que estos temas se discutan en las próximas reuniones de la FAO y el CFS y se genere presión política para la implementación de las Directrices sobre la Tenencia de la Tierra, UNDROP y UNDRIP ; mediante políticas nacionales concretas.
¡Contra el acaparamiento de tierras y la criminalización de nuestras luchas por la Soberanía Alimentaria!
¡Por la autodeterminación y la dignidad de nuestros pueblos : Resistir, cultivar, transformar!
¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

Notas:

[ 1] La Constitución de Brasil de 1988 establece que la propiedad de la tierra debe cumplir una “función social”. En este marco, la ocupación de tierras improductivas por parte de trabajadores rurales ha sido utilizada históricamente como una forma de presión política legítima para exigir la implementación de la reforma agraria. No obstante, dichas ocupaciones no son automáticamente legales, sino que su reconocimiento depende de procesos judiciales y decisiones del Estado.

[ 2] Los minerales raros son metales especiales clave para tecnología moderna como baterías, imanes y pantallas. Son difíciles de extraer y estratégicos, a diferencia de minerales comunes como hierro u oro. En África, su explotación a menudo alimenta conflictos, explotación laboral y desplazamiento de comunidades.

Fuente: La Vía Campesina

Temas: Agricultura campesina y prácticas tradicionales, Crisis capitalista / Alternativas de los pueblos, Movimientos campesinos

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