1ro de Mayo de 2026 – Por la paz, la democracia y la justicia social: la clase trabajadora de las Américas en defensa de la vida, los cuidados y la soberania

En este 1ro de mayo, la Confederación Sindical de trabajadores y trabajadoras de las Américas (CSA), convoca a la clase trabajadora a reafirmar su compromiso histórico con la paz, la democracia, la justicia social y la integración solidaria de nuestros pueblos. En un escenario internacional marcado por la creciente inestabilidad, la escalada de conflictos armados, las guerras de ocupación y las disputas geopolíticas, advertimos con preocupación los profundos impactos que esta coyuntura tiene sobre la vida de los trabajadores y trabajadoras.

En nuestro 5to Congreso Pepe Mujica, en mayo 2025, alertamos sobre el avance de discursos autoritarios y de extrema derecha que, alimentados por este clima de incertidumbre y desesperación, buscan socavar la democracia, restringir derechos y fragmentar nuestras sociedades. La historia demuestra que estos proyectos políticos se sostienen en el odio, la exclusión y la violencia, afectando directamente a la clase trabajadora y a los sectores más vulnerables, en particular a las mujeres, diversidades y juventudes.

Igualmente identificábamos que los escenarios de guerra se cernían aceleradamente sobre la región y el mundo. La agresión militar y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, en Venezuela; el brutal cerco energético impuesto a Cuba; las amenazas a los gobiernos de Colombia, México y Brasil hacen parte de un contexto de enfrentamientos geopolíticos y amenazas a la paz y la soberanía regional, que sumado a la inestabilidad global por de las agresiones de EE.UU. e Israel a Irán y otros conflictos en diferentes regiones del mundo, nos colocan en uno de los momentos históricos más peligrosos para la humanidad en los últimos 80 años.

La guerra nunca es una solución para los pueblos. Por el contrario, sus consecuencias recaen de manera desproporcionada sobre la clase trabajadora: pérdida de vidas humanas, destrucción de infraestructura civil, migraciones y refugiados, encarecimiento del costo de vida, crisis energética, aumento de los precios de los alimentos, deterioro de los salarios y debilitamiento de los sistemas de protección social, que afectan de manera diferenciada a las mujeres, que siguen sosteniendo de forma desproporcionada el trabajo de cuidados, muchas veces no remunerado o precarizado.

La guerra en todas sus formas también representa el mayor dominio y control de los oligopolios financieros, tecnológicos, energéticos y militares de las potencias globales, que continúan ganando con el sufrimiento de la gente y la destrucción del planeta. Frente a ello, desde la CSA reafirmamos nuestro firme compromiso con la paz, la autodeterminación de los pueblos y la resolución pacífica de los conflictos, condenando toda forma de agresión, ocupación y violación del derecho internacional.

En un año clave por procesos electorales en nuestra región, hacemos un llamado a los pueblos de las Américas a defender las instituciones democráticas, la soberanía popular y el respeto a la voluntad de las mayorías, como pilares fundamentales para construir sociedades más justas e inclusivas. En este contexto, resulta imprescindible para la sociedad y los estados, reconocer, redistribuir y garantizar el derecho al cuidado como un pilar central de la sostenibilidad de la vida, promoviendo sistemas integrales de cuidados con responsabilidad pública, social y de género.

Reafirmamos nuestro compromiso con un modelo de desarrollo basado en la justicia social, la igualdad, la sostenibilidad ambiental y el respeto a los derechos humanos. En este sentido, la transición justa, la regulación de las nuevas tecnologías, la centralidad de los cuidados y la defensa del trabajo decente siguen siendo ejes estratégicos de nuestra acción sindical. En un mundo atravesado por la acelerada digitalización, también afirmamos la necesidad de avanzar hacia la soberanía tecnológica y digital, que permita a nuestros países y a la clase trabajadora tener control sobre los datos, las infraestructuras y los desarrollos tecnológicos.

Desde la CSA reivindicamos la soberanía de nuestros pueblos y la integración regional como caminos indispensables para enfrentar los desafíos globales. La solidaridad internacionalista es hoy más necesaria que nunca: con los pueblos que resisten bloqueos y agresiones, con los trabajadores y trabajadoras que luchan por sus derechos en todos los rincones del mundo, y con quienes defienden la democracia frente a intentos de desestabilización.

La solidaridad con Cuba y su derecho soberano a existir y la demanda del fin definitivo al bloqueo a la isla así como la solidaridad con Haití y los derechos soberanos de su pueblo y la defensa de América Latina e Caribe como territorio de paz son banderas del sindicalismo de las Américas.
En este 1ro de mayo, convocamos a fortalecer la organización sindical, la unidad de la clase trabajadora y la movilización social como herramientas fundamentales para transformar la realidad.

Por paz, Democracia, justicia social, con más y mejores empleos
Por la soberanía de nuestros pueblos
Viva la unidad de la clase trabajadora internacional
Viva el 1ero de mayo

Fuente:  csa-csi.org

Temas: Crisis capitalista / Alternativas de los pueblos

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