¿A quién beneficia el acuerdo Mercosur-UE?

Idioma Español

En entrevista con Telesur, Luciana Ghiotto comenta la decisión del Parlamento Europeo de solicitar al Tribunal de Justicia del bloque, que evalúe si está en conformidad con los tratados regionales de la UE. Asimismo, analiza quiénes se benefician y quiénes se perjudican a un lado y otro del Atlántico.

Transcribimos entrevista realizada por  Telesur

Jorge Gestoso: En el programa de hoy, ¿a quién beneficia el Acuerdo Mercosur-Unión Europea con otra notable invitada? Luciana Ghiotto, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del CONICET directamente desde Buenos Aires. Luciana Ghiotto, una cálida bienvenida al programa.

Luciana Ghiotto: Hola, ¿cómo estás Jorge?

Un gusto de tenerte nuevamente como invitada Luciana, el Parlamento Europeo hace pocas horas ha decidido suspender la ratificación del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea. ¿Tu reacción?

- Bueno, es una noticia que no nos esperábamos tan rápido que sucediera, sin embargo, se activaron todos los mecanismos dentro de la Unión Europea porque estamos frente a un acuerdo, hay que decirlo con pocas palabras, es un acuerdo quizás de los acuerdos comerciales más políticos que hemos visto en los últimos años y se activaron justamente los grupos dentro de la Unión Europea.

Si nos fijamos los votos del Parlamento vamos a encontrar que la izquierda votó junto con la extrema derecha en una entente muy poco común dentro del Parlamento Europeo para justamente bloquear, no es un bloqueo real esto que hemos visto sino que más bien es un patear para adelante un acuerdo que ahora tiene que pasar a la Corte Europea que va a revisar si el acuerdo que se firmó el día sábado está de acuerdo a los mecanismos internos y a las reglamentaciones internas de la Unión Europea, pero un elemento a tener en cuenta, es que la Comisión Europea de todos modos, podría decidir provisoriamente, aplicar el acuerdo de la parte comercial, por lo cual ahora se armó como una especie de partido de fútbol al interior de la Unión Europea, para ver si la Comisión Europea se va a animar a pasar por encima de lo que tiene que decidir la Corte Europea con respecto a la aplicación de este acuerdo, así que realmente es una incertidumbre que tiene que ver con la política.

Y lo que hemos escuchado hasta el momento es como tú decís, patear la pelota para adelante en el buen fútbol, en el buen fútbol patearla para adelante y recuperarla, entonces podría llevar hasta dos años, ¿es exagerado eso?

- Dicen que puede llevar entre un año y medio y dos años que la Corte revise todo el acuerdo, tiene que pasarlo por el tamiz de ver todas las reglamentaciones europeas, efectivamente no se va a esperar de acá a seis meses una respuesta, sino que ya están diciendo que puede pasar al 2028. De todos modos, de vuelta, esto es un mecanismo, o sea, no hemos visto una novela en torno a un acuerdo comercial más larga que este, ¿no? O sea, recordemos que son 26 años de negociación de este acuerdo, es un acuerdo que empezó a negociarse en 1999, es un acuerdo muy viejo en ese sentido, que no tiene capítulos nuevos como, por ejemplo, otros tratados comerciales tienen comercio electrónico, o incluso incorporan otras temáticas más novedosas como el tema de género más fuertemente dentro del pilar comercial.

Acá no, es un acuerdo viejo, pero está tan manoseado en los últimos seis años desde que se cerró, en el 2019, que realmente hay mucha incertidumbre con respecto a cómo incluso va a ser la aplicación de este acuerdo. No es un acuerdo claro, no es un acuerdo que se sepa de antemano cómo va a funcionar. La Unión Europea, recordemos, incorporó muchas salvaguardas, especialmente para su sector agrícola.

Hay varios mecanismos que se les conoce como red button, como el botón rojo, ¿no? Como uno se piensa las series de Maxwell Smart en los años 80, que podían apretar un botón y cambiar o frenar el desarrollo del acuerdo. En este caso, efectivamente, lo que vemos es que ese botón rojo podría generar más rispideces políticas que intercambio comercial, ¿no?

Entonces ahí tenemos un elemento que no se sabe cómo va a ser aplicar este acuerdo. Por eso, patear la pelota para adelante, en este caso, es ganar tiempo para el sector que realiza la crítica al acuerdo, pero como decíamos, es tanto desde la extrema derecha como los sectores de izquierda que históricamente vienen protestando frente al acuerdo. Pero no es tan claro durante este año qué es lo que va a pasar, si la Comisión Europea se va a enfrentar a los mecanismos internos de la Unión Europea. Realmente estamos frente a un escenario que no se conoce hasta este momento cómo va a pasar.

Dentro de los presidentes que se han opuesto claramente, ha sido el presidente francés Emmanuel Macron, y que lamentablemente tiene un nivel de aprobación a este momento de sólo el 18% de acuerdo a las últimas encuestas. El año próximo hay elecciones presidenciales en Francia. ¿Está jugando todas esas cartas al tomar esa posición, entre comillas, que defiende a los agricultores?

- Es interesante el caso de Francia de Emmanuel Macron. Nadie podría decir que es un presidente que esté en el espectro de la izquierda, ni siquiera de la centro izquierda. Sin embargo, tiene un problema grave, que es que su sector de pequeños agricultores es uno de los que más se ha opuesto a este acuerdo.

¿Por qué se opone ese sector de pequeños agricultores en Francia, que es un sector clave, un sector aparte que es el sector que vota por Emmanuel Macron, por eso no es un dato menor? Es un sector que está muy preocupado con la competencia del sector agrícola desde el Mercosur, especialmente el sector agrícola, la gran industria agrícola brasileña, que no estamos hablando de pequeños productores contra pequeños productores, estamos hablando que los pequeños productores europeos  se van a enfrentar del lado brasileño a la gran industria, a los grandes frigoríficos que manejan absolutamente toda la cadena de producción, desde la producción de la vaca hasta los mataderos, hasta los frigoríficos y el proceso de exportación, es decir, estamos hablando de un emporio gigantesco del lado brasileño y los pequeños productores entienden que esto es un problema para la competencia, porque ellos tienen un sector altamente regulado en la Unión Europea, en el sector agrícola, donde tienen que respetar desde medidas sanitarias y fitosanitarias hasta medidas climáticas y, por ejemplo, no pueden usar una gran cantidad de hormonas o de antibióticos que son utilizados en Brasil, como por ejemplo la ractopamina, que es una hormona que permite que el cerdo tenga más carne, por ejemplo, y esté menos estresado cuando está encerrado. Esto está prohibido en la Unión Europea, entonces ahí empieza el tira y afloje que es para este sector agrícola, entienden que la competencia con el Mercosur va a ser una competencia que no es leal, es una competencia desleal.

Esto hace que esas disputas económicas han llegado al gabinete de Macron y al gabinete de otros países también, no solo Macron, recordemos Austria fue uno de los que se opuso, Polonia, Irlanda, Italia mismo, el voto de Italia hace poco tiempo fue comprado, podemos decirlo así, o sea, la aprobación del acuerdo en Europa fue comprada con un paquete de ayuda de 45 mil millones de euros, es un número gigantesco al sector del agro italiano para que Giorgia Meloni diera el ok en el Consejo Europeo.

Vemos que esos tiras y aflojes son muy fuertes y que bueno, el caso de Francia está llevando la posición al máximo, son los agricultores franceses los que han tenido también un rol muy fuerte de ponerse al acuerdo en las calles de Bruselas y en las calles de París.

Y dentro de la Unión Europea o el Parlamento Europeo, la posición de Úrsula Von Der Leyen, ¿es unánime su apoyo o es un personaje que genera polémica?

- Es interesante esa pregunta porque el rol de Úrsula von der Leyen es un rol que tiene que ver con impulsar en este contexto totalmente frenado del comercio global, hay que ubicar también ahí el rol de ella tratando de enfrentarse a los dos grandotes hoy, China y Estados Unidos, y por otra parte tiene la presión de la industria alemana que ha tenido un rol siempre positivo y de empuje de este acuerdo, ¿por qué? Porque la industria alemana es la que va a salir ganando, las grandes corporaciones alemanas son las que van a salir ganando, entonces el rol que toma la Unión Europea en vez de tomar un rol crítico de este acuerdo es más bien impulsar más libre comercio.

Porque lo que intentan es tratar de competir con Estados Unidos y China en un contexto donde hemos visto la Unión Europea y la industria alemana en particular han quedado muy en tercer lugar y están tratando de recuperar un poco de espacio en la competencia por la transición energética, en la competencia por la inteligencia artificial, por el sector cibernético, entonces lo que estamos viendo ahora es la Unión Europea tratando de agarrar lo que puede y lo que pudo es el acuerdo Mercosur-Unión Europea en un contexto global de vuelta que empujó el cierre del acuerdo.

- Cuando estamos viendo la nueva política, la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos anunciada a fines del 2025, estamos viendo de que lo que es la doctrina Monroe, ahora rebautizada Dunrow, quiere claramente que China y Rusia desaparezcan del área de influencia de nuestra América Latina y que siga siendo un patio trasero aséptico a otros grandes intereses. El hecho de que la Unión Europea o Europa a través de este acuerdo quisiera de alguna forma participar de lo que es la vida económica y financiera de nuestra región significa que el no participar le deja completamente el terreno libre a los otros grandes jugadores, ¿es una forma de este acuerdo de estar presente en América Latina?

- Sí, eso es interesante porque desgraciadamente hemos encontrado que este contexto global ha empujado a países como Brasil, metámonos un poquito dentro de Brasil un segundo para entender eso, Lula da Silva recordemos hace 20 años era uno de los que frenó la negociación del ALCA junto con en su momento Hugo Chávez, junto a Néstor Kirchner y ese contexto de progresismo que subían. Hoy estamos viendo Lula da Silva que le ha dicho a Macron el año pasado, abre tu corazón a la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Nos encontramos Lula da Silva empujando el rol de Brasil, tratando de tener un rol preponderante, multilateral, un rol de arbitraje incluso en la política internacional, pero eso implica a nivel local la ruptura del Mercosur, o sea podríamos decir goodbye Mercosur porque este acuerdo lo que hace es romper los encadenamientos productivos al interior del Mercosur, que es lo que ha caracterizado el bloque especialmente en su sector automotriz en los últimos 30 años.

Entonces la jugada de Brasil es muy peligrosa, en un contexto por tratar de seguir siendo el hegemón dentro de la región, pero en un contexto donde también Brasil no es una potencia militar, no tiene armas nucleares, no es una potencia que pueda jugar en otra mesa más fuerte, más que con su diplomacia, con la fuerza de Itamaraty, esa diplomacia histórica de la política exterior brasileña que juega por el multilateralismo. En ese contexto lo que estamos viendo es eso, es una disputa muy triste de la región para ver quién se queda con América Latina.

Veamos que solamente esta semana, por ejemplo, Javier Milei en Argentina, sacó un decreto que restringe el acceso de las empresas chinas a las compras públicas y a las licitaciones estatales en Argentina, lo cual es también ir marcando, de vuelta con las metáforas futboleras, la cancha para tratar de sacar a China, cuando China por otra parte tiene el puerto de Chancay, que es gigantesco y está generando inversiones en logística, infraestructura gigantesca.

Es muy difícil intentar sacar a China de América Latina, porque sigue siendo uno de los principales comerciantes con los países de la región. Entonces en estas tensiones que estamos generando del año 2025, estamos entrando este año y la apuesta de Lula da Silva por un acuerdo comercial que todo el mundo sabe, incluso dentro de su gobierno, hemos visto gente del Partido de los Trabajadores defender ahora abiertamente el acuerdo, cuando hace uno o dos años hubiesen dicho de ninguna manera este gobierno va a firmar este acuerdo. Entonces estamos en un momento realmente de aguas revueltas, donde está bien difícil ver cómo se va a desarrollar este año la disputa por América Latina y qué tan lejos va a llegar Donald Trump en esa disputa.

Dentro de los cuatro países miembros del MERCOSUR, o fundadores del MERCOSUR, ¿Cuántas diferencias, fisuras, rupturas, como tú quieras llamarles, se pueden apreciar, especialmente entre Lula y Milei?

- Sí, esto es un tema muy escabroso porque realmente cuando asumió Milei de presidente y vimos que estaba entrando dentro de compartir periodos junto con Lula da Silva, nos imaginamos que iba a ser un momento muy complejo para avanzar en cualquier agenda de profundizar el MERCOSUR, por ejemplo. Se veía que eso iba a ser muy difícil y estamos viendo en los últimos dos años, cómo toda la región ha ido cambiando hacia la derecha o extrema derecha, lo cual también complica mucho más cualquier otro mecanismo de cooperación entre los estados y más bien se abre como la competencia. Entonces lo que estamos viendo ahora es ese forcejeo entre Brasil y Argentina, que tiene que ver con esta lectura justamente de un Brasil que intenta ser un jugador global autónomo, un jugador global con una política propia, en una apuesta por multilateralismo, por el libre comercio en este contexto de proteccionismo.

Bueno, se para ahí Brasil, se para ahí Lula da Silva y el caso de Milei es completamente lo opuesto. Es un presidente que más bien hemos visto la cantidad de veces que viajó a Estados Unidos a recibir extraños premios o a encontrarse con Donald Trump o a por lo menos ser parte de ese círculo de confianza de los políticos que son hoy amigos de Donald Trump y eso está teniendo un impacto también en la relación dentro del MERCOSUR. Desgraciadamente, yo creo que estamos viendo un momento ya de cierre del MERCOSUR en ese sentido.

Fíjense un elemento, Brasil está hoy recibiendo una enorme cantidad de inversiones de automotrices chinas, pero las automotrices chinas en Brasil, por ejemplo la BID que se están instalando en el norte de Brasil, en el estado de Salvador, van a realizar todo el proceso del auto en Brasil. Quiere decir que el encadenamiento productivo asociado a la industria automotriz la va a aprovechar el propio Brasil. La pregunta que queda es si ese encadenamiento productivo va a también ser parte de Argentina, si Argentina va a poder usufructuar de parte de ese proceso que también genera encadenamiento y genera crecimiento de pequeñas y medianas empresas asociadas con esas automotrices que llegan.

Argentina parece que queda fuera de ese juego y justamente lo que está haciendo Milei, hoy poco proclive, a que las automotrices chinas vengan a producir autos a un país como Argentina. Más bien la noticia de los últimos días en Argentina fue que recibió un barco gigante con entre 5.000 y 7.000 vehículos de empresas chinas que vienen listos. Entonces van a ser vendidos, son una importación de la Argentina, vendidos con un arancel que se le está poniendo en torno al MERCOSUR, o sea que sigue siendo el arancel externo común, que es un arancel alto, pero si eso se empieza a desarmar lo que nos vamos a encontrar es que Argentina va a importar autos chinos y Brasil va a producir autos chinos, entonces ese es uno de los elementos que tenemos para tener en cuenta estos requebrajamientos internos del MERCOSUR, que es la ruptura de esos acuerdos de los años 90, desgraciadamente se está llegando a eso.

- Y tú dirías que son cuatro socios, estamos hablando de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, cuatro socios simétricos o que hay grandes asimetrías. Porque tiempo atrás, la reputación que existía dentro del MERCOSUR, era que Brasil lideraba, pero por lejos, todos los demás países y los demás eran furgón de cola y en el caso de Paraguay y en el caso de Uruguay dentro del furgón de cola eran los dos más de cola, ¿es cierto?

- Sí, eso es una realidad que no puede ser ocultada, tanto Uruguay como Paraguay lo tienen muy en claro, son economías mucho más pequeñas, Brasil es el gigante del barrio, es el gigante del continente, pero además tiene una política, recordemos para la gente que quizás no ha seguido mucho en la historia, los años 90 incluso que eran los años del neoliberalismo en la región donde teníamos, nosotros en Argentina a un presidente como Carlos Menem y la apertura total, la adopción del consenso de Washington a rajatabla y como venía, en Brasil incluso los presidentes neoliberales eran un neoliberalismo más nacionalista, Brasil siempre mantuvo la prerrogativa, la capacidad del estado de decidir sobre sus políticas de desarrollo interno y eso lo hemos visto por ejemplo ahora para traerlo del MERCOSUR a la Unión Europea, hemos visto que Brasil por ejemplo cuando asumió Lula da Silva dijo yo quiero renegociar el capítulo de compras públicas dentro del acuerdo.

Nosotros veníamos siguiendo el tema y justamente escribimos varias veces en distintos reportes y libros que ese era un tema clave para Brasil y fue interesante ver que teníamos razón en ese sentido, que es un elemento donde Brasil se sostiene, se mantiene dentro de utilizar la política de estado como política de desarrollo, es decir que las compras públicas que hace el estado puedan ser a pequeñas y medianas empresas interiores dentro de Brasil, a empresas nacionales y no estar obligado por un tratado de libre comercio al darle al mejor postor que pueda ser empresas europeas como las Siemens, BAS, Danone, las grandes empresas europeas que obviamente compitiendo con consorcios de pequeñas y medianas empresas brasileñas tienen todas las de ganar, eso es lo que nos encontramos.

Nos encontramos una región donde Brasil ha tenido ese rol mucho más fuerte en términos de desarrollo y Paraguay, Uruguay en ese sentido han quedado como los pequeños que igualmente tienen salvaguarda pero no han podido sacar el jugo, el beneficio que países como Argentina y Brasil le han sacado al MERCOSUR, por lo cual es entendible que incluso tanto en Uruguay por ejemplo tanto el Frente Amplio como los gobiernos de derecha como Lacalle Pou, estuvieran insistiendo todo el tiempo en romper el MERCOSUR y poder jugar a nivel global, porque realmente ya no queda mucho beneficio de este acuerdo para ellos, así que si es una realidad que hay que enfrentar esa crisis del MERCOSUR con o sin acuerdo al MERCOSUR de la Unión Europea.

- El presidente Milei también dejó claro en varias oportunidades que a él le interesaba lanzarse solo en cuanto a negociar tratados de libre comercio con diferentes países porque entendía que el tema del MERCOSUR era complicar, era alargar, no era beneficioso, ¿dónde estamos con esa filosofía?

- Yo creo que el pragmatismo ha aparecido en el gobierno de Milei, veíamos cuando él asumió una sobreideologización de ese gobierno con un discurso muy fuerte anti China y pro Estados Unidos, como que diciendo: bueno la Argentina de Milei sabe de qué lado está, de esta división del mundo, China-Estados Unidos, nosotros estamos con Estados Unidos bajo todo concepto. Sin embargo, lo interesante es que la realidad del mercado global se impone, empezó a haber cierto acercamiento a la idea de decir hay que negociar con China, porque recordemos que igual que Bolsonaro, Milei decía nosotros no negociamos con comunistas, pero el problema es que China sigue siendo uno de los principales compradores de los productos, tanto de la soja brasileña, de la soja argentina, y cada vez que Argentina ha intentado poner alguna restricción, o sea tampoco es una relación simétrica con China, no es una relación de amigos nomás, China tiene muy en claro sus intereses y cada vez que Argentina quiere poner alguna, algún pequeño condicionante, se encuentra con la fuerza de ese poder de compra que tiene China, y si China no te compra la soja, ¿quién te compra la soja? Entonces ahí está el problema que tiene Milei, que es bueno, mientras no haga un plan B, donde Estados Unidos aparezca como un inversor neto, donde Estados Unidos aparezca como un comprador de los productos argentinos, China está hoy garantizando gran parte de los ingresos de dólares a la Argentina, por lo cual ahí el pragmatismo le ha ganado obviamente a ese discurso ideologizado que la extrema derecha quiere tener, pero en la práctica no puede sostener.

Entonces, por último Luciana, ¿quién gana en este acuerdo de Mercosur con la Unión Europea o quién gana más? ¿Gana la Unión Europea? ¿Gana Mercosur? ¿No gana nadie? ¿Cuál es el resultado final de tu análisis?

- Yo te diría que los que ganan son las corporaciones, las grandes empresas, tanto del lado europeo como del lado del Mercosur, eso lo tienen bien claro, ellos quieren el acuerdo, sea el sector de la gran industria en Alemania, las automotrices europeas en general, o sea el sector del agronegocio en Brasil, que saben que van a ganar muchísimo teniendo acceso con mayor cuota y menores aranceles al mercado europeo. Se están relamiendo los labios las grandes empresas frigoríficas en Brasil que pueden llenar el mercado europeo de carne de cerdo, de carne de aviar, carne de pollo, de carne vacuna y esos son los que van a ganar, entonces están presionando para que el acuerdo ya salga, ya fue firmado y ahora este traspié del Parlamento Europeo los debe poner muy nerviosos.

Y hay que saber que los que pierden con este acuerdo no son países enteros, pero son los pueblos originarios, son los bosques, es la Amazonía, es el bosque chaqueño, es todos los sectores que van a ver justamente rotas sus fronteras porque va a avanzar la frontera vacuna, va a avanzar la frontera sojera, porque eso es desgraciadamente lo que va a beneficiar dentro del Mercosur, pierden los bosques, pierden la naturaleza, pierden los pueblos originarios y obviamente pierden a los trabajadores que son los que van a ver sus empleos disminuidos con la llegada masiva de productos europeos manufacturados como autos, aceite de oliva, quesos, sector lácteo, esto va a ser una catástrofe importante para la clase trabajadora del lado del Mercosur.

Luciana Ghiotto, muchísimas gracias de estar con nosotros.

- Gracias a ustedes.

Fuente: América Latina y el Caribe Mejor sin TLC

Temas: TLC y Tratados de inversión

Notas relacionadas:

Nos prometieron desarrollo y nos dejaron veneno: Renacer acusa a los tratados de libre comercio

Nos prometieron desarrollo y nos dejaron veneno: Renacer acusa a los tratados de libre comercio

El campo español vuelve a las calles del 26 al 30 de enero contra los recortes de la PAC y Mercosur

El campo español vuelve a las calles del 26 al 30 de enero contra los recortes de la PAC y Mercosur

Emiratos Árabes Unidos: despliegue de proyectos de carbono, energía nuclear y centros de datos

Emiratos Árabes Unidos: despliegue de proyectos de carbono, energía nuclear y centros de datos

Comentarios