Balance Ambiental 2025: ambientalmente fuera de servicio
Fundación Terram presenta su Balance Ambiental 2025, titulado “Ambientalmente fuera de servicio”, un informe clave para entender los principales acontecimientos, aciertos y fallos de la agenda ambiental del país durante el último año.
Estamos llegando al fin de este periodo de Gobierno (marzo 2022 – marzo 2026), y Chile está ambientalmente fuera de servicio, por eso es importante hacer un recuento de lo que ha ocurrido durante estos cuatro años, con especial énfasis en los hechos acontecidos durante el año 2025.
Al inicio del mandato del presidente Gabriel Boric, los temas ambientales eran relevantes y formaban parte del programa de gobierno; por parte de las organizaciones locales y ambientales había expectativas y se esperaba lograr algunos avances significativos en la materia, como, por ejemplo, terminar con las Zonas de Sacrificio. Sin embargo, el escenario fue cambiando y poco a poco los temas ambientales se fueron postergando y dejando de lado. Las promesas no se cumplieron, generando frustración y desencanto por parte de quienes provenían del mundo ambiental y apoyaron a Boric en su llegada a La Moneda.
Si bien hay que reconocer que en los primeros meses de gobierno hubo acciones relevantes como fue la ratificación del Acuerdo de Escazú; el cierre de la fundición Ventanas en la Bahía Quintero, o el rechazo por parte del Comité de Ministros al proyecto Dominga, es evidente que, tras el fracaso del primer proceso constituyente, las cosas cambiaron drásticamente y otros temas se incorporaron en la agenda nacional, dejando fuera los ambientales. Quizás, dentro de las pocas cosas que podemos destacar como positivas se debe consignar la aprobación de la Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), así como la Ley que crea el Servicio Nacional Forestal (SERNAFOR), ambas iniciativas comenzaron su tramitación en el parlamento en el segundo gobierno de Bachelet.
En suma, la situación fue en franca regresión, marcando a este año 2025, como el periodo en que se consolidó la regresión ambiental. Basta revisar la prensa y el accionar de diversos personeros de gobierno para constatar que, los temas ambientales perdieron fuerza, e importancia quedando circunscritos a ser presentados como un problema para el desarrollo del país, mientras que la agenda pro inversión irrumpía en los medios de comunicación nacional y en el accionar del gobierno.
El debate sobre “permisología”, penetró y se instaló en la discusión pública con el beneplácito del gobierno. La irrupción de este concepto, fue parte de una estrategia muy bien pensada, con el propósito de flexibilizar las regulaciones ambientales para facilitar la inversión. Por ello, la discusión no solo abordaba las dificultades o lentitud para la obtención de permisos sectoriales, también se refería a “destrabar” proyectos en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), temas en los cuales el gobierno del presidente Boric se comprometió, dejando en el olvido sus compromisos ambientales.
La ofensiva comunicacional que instaló la permisología en la discusión pública, no tuvo contrapeso por parte del Ejecutivo, el que no fue capaz de establecer una línea divisoria entre la supuesta necesidad de reducir la burocracia, por una parte, y el riesgoso relajamiento de los procesos de evaluación ambiental. Las autoridades se sumaron a estas voces generando una confusión que se transformó en ideas de programa de gobierno para todas las candidaturas…
Se hizo “cool” reducir la permisología, sin considerar los riesgos de una relajación a destajo.
- Para descargar el informe en PDF, haga clic en el siguiente enlace:
Fuente: Fundación Terram
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