Cuba se activa en superar crisis energética con paneles solares
La isla presenta un déficit estructural del 50% al 60% de la energía necesaria para garantizar la operatividad en los sectores fundamentales. China ha aportado tecnología y asesoría en energía fotovoltaica
La crisis energética en Cuba ha llegado a un punto álgido en este 2026. Un tránsito forzoso que ha obligado a buscar y acelerar las alternativas renovables para atenuarla. El propósito de un replanteamiento en sus políticas es superar con urgencia esta adversa situación y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Esta dramática contingencia que mantiene en vilo al país caribeño consiste en un colapso crónico del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), caracterizado por apagones masivos y prolongados que afectan a toda la isla. Las razones son muchas y complejas. El bloqueo petrolero iniciado en enero por EE UU, la consecuente escasez de combustible y, la antigüedad de las termoeléctricas, falta de mantenimiento, y la limitada capacidad de generación engrosan el problema.
Circunstancias que derivan en un déficit estructural del 50% al 60% de la energía necesaria para garantizar la operatividad en sectores fundamentales como salud, educación, industrias, comercios y la vida cotidiana de sus habitantes. Cuba depende en más del 90% de combustibles fósiles para generar electricidad, y la importación de petróleo ha disminuido sustancialmente debido a dificultades económicas y la reducción de envíos desde aliados como Venezuela.
Además, su infraestructura es obsoleta. Las centrales termoeléctricas tienen décadas de explotación sin la modernización necesaria, lo que provoca constantes salidas inesperadas o averías en las calderas.
La crisis energética más fuerte de Cuba
Estas centrales funcionan principalmente quemando combustibles fósiles —gas natural, carbón, fuelóleo (petróleo) o diésel— para generar calor. Es común que, ante carencia de combustible, la brecha entre oferta y demanda se amplíe peligrosamente.
Para evitar sobresaltos en el fluido eléctrico, las autoridades aplican racionamientos programados de más de 12 o 15 horas diarias en muchas provincias, afectando no solo las operaciones rutinarias de los hogares sino también la producción de alimentos y los servicios básicos. Cuando se interrumpe la corriente, cerca de la mitad de las antenas de telecomunicaciones de todo el país se quedan también sin servicio. Es el apagón de las comunicaciones que cada vez con mayor frecuencia deja durante horas a los más de nueve millones de cubanos sin teléfono fijo ni celular y sin conexión a internet en sus casas.
Las energías renovables surgen como una salvación a la crisis energética acrecentada y profunda en Cuba en meses recientes. No solo porque no requieren combustibles fósiles sino porque garantizan un medio ambiente más sano, limpio, libre de contaminación.
Ante la imposibilidad de sostener las termoeléctricas, el gobierno ha volcado sus esfuerzos en la energía fotovoltaica, aprovechando el alto índice de radiación solar de la isla. Cuba ha iniciado un ambicioso programa para instalar 2000 MW de potencia solar en un período corto.
Se están construyendo parques solares en diversas provincias, como Ciego de Ávila y Holguín, con apoyo de China que ha proporcionado no solo el equipamiento, paneles e inversores. También asistencia técnica y maquinaria especializada. Solo en el primer trimestre de 2026, se preveía la entrada de más de 100 MW nuevos al sistema.
La alianza con China permite a Cuba eludir algunas de las restricciones financieras internacionales para adquirir tecnología de punta.
Paneles solares chinos y petróleo ruso
Especialistas chinos han capacitado a operarios locales en el uso de máquinas automáticas que colocan las estructuras de soporte en tiempo récord. Se están utilizando equipos de última generación que permiten una mejor gestión del flujo eléctrico, adaptándose a las redes cubanas que a veces son inestables.
Asimismo, se ha incentivado aunque con limitaciones por costos, la importación libre de impuestos de estos paneles para personas naturales y el sector privado, permitiendo que viviendas y talleres funcionen de forma independiente a la red, desahogando la presión en el sistema.
Mientras se agilizan estas fuentes renovables para atenuar la crisis energética, Cuba reportó el mayor corte eléctrico programado este lunes 30, en el momento de máxima demanda. Se dejó sin servicio a un 60 % de la isla, según datos de la estatal Unión Eléctrica elaborados por EFE. Este terrible momento se explica por el sistema energético profundamente obsoleto y el bloqueo petrolero iniciado en enero por EE UU. Sin embargo, en las últimas horas arribó a Cuba el petrolero ruso con 740.000 barriles, equivalente a 100.000 toneladas de crudo.
“En estos momentos el barco Anatoli Kolodkin espera su descarga en el puerto de Matanzas”, a unos 100 kilómetros de La Habana, señaló un vocero del Kremlin después de que el presidente de EE UU, Donald Trump, afirmara la víspera que “no le importa que Cuba reciba ese crudo”, el primer cargamento en llegar a la isla en los últimos tres meses.
“¡Tienen que sobrevivir! (…) No tengo ningún problema. Y no me molesta (…) Tienen un mal régimen, tienen un liderazgo malo y corrupto, y no importa si les llega o no un barco de petróleo!”, dijo a reporteros a bordo del avión presidencial.
Inversiones extranjeras y energía limpia
Un volumen considerable que podría dar un breve respiro a un país que atraviesa una escasez crónica de combustible. El experto en energía Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas en Austin, destaca la alta calidad de este crudo. “Es quizás el petróleo de mejor calidad que tienen los rusos”, comenta a la BBC News Mundo.
Precisa que luego de arribar el cargamento debe ir a las refinerías, por lo que en unos 15 o 20 días ese petróleo podrá utilizarse. Piñón comenta que el impacto de este envío por sí solo será limitado y solo aportará un efímero parche a la crisis energética de la isla. Advierte que una parte importante del combustible podría no llegar al consumo civil y quedarse como reserva del régimen para el caso de una contingencia extrema.
Entretanto, el régimen cubano ha declarado la inversión en energía como la máxima prioridad para el uso de las escasas divisas disponibles, por encima de otros sectores como el turismo, reconociendo que sin energía el resto de la economía no puede funcionar.
Se ha trabajado en marcos legales que obligan a las nuevas inversiones extranjeras en otros sectores a incluir un componente de energía renovable. El objetivo final es transformar radicalmente la matriz energética para dejar de ser rehenes de la importación de petróleo.
La Habana ratificó su meta de alcanzar un 24% de participación de fuentes renovables en la generación eléctrica para el año 2030, aunque las autoridades han expresado el deseo de elevar esta cifra si el despliegue fotovoltaico actual tiene éxito.
También existe una visión a largo plazo para que la isla sea 100% dependiente de fuentes propias (solar, eólica y biomasa cañera), eliminando la dependencia de buques tanque extranjeros.
Ciego de Ávila, epicentro de la construcción acelerada
La provincia de Ciego de Ávila se ha convertido en un ‘laboratorio’ de montaje rápido gracias a la tecnología china de hincado de pilotos.
Parque «Ciego Norte» (Grego). Es uno de los proyectos más avanzados. Utiliza tecnología china para el atornillado de más de 18.800 pilotos directamente al suelo, un método que acelera significativamente la obra civil. Tiene una potencia prevista de 21,87 MW.
Parque «Baraguá». Ubicado en un importante polo agrícola, este parque superó el 80% de su ejecución a mediados de 2025. Su objetivo es alimentar directamente el riego y los procesos industriales de la zona, aliviando la carga al Sistema Eléctrico Nacional.
Proyecto Majagua. Uno de los más recientes (primer trimestre de 2026), diseñado como un parque de 5 MW que incluye 1 MW de acumulación en baterías, permitiendo entregar energía incluso cuando no hay sol.
Además, se han finalizado líneas de subtransmisión de 110 kV para asegurar que la energía generada por estos parques pueda ser distribuida eficientemente a otras provincias.
Y Holguín, al ser un polo industrial y turístico de gran consumo, se ha priorizado para la instalación de sistemas híbridos.
Con estos proyectos, Cuba busca que la energía solar aporte cerca del 10% de la generación total para mediados de 2026, un salto enorme comparado con el 3% que se tenía hace apenas un par de años.
Fuente: www.cambio16.com
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