Declaración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora 2026

Idioma Español
Marcha del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Montevideo, Uruguay, el 8 de marzo de 2019. Crédito: Edgardo Mattioli, ATI.

En este Día Internacional de la Mujer, reafirmamos que la justicia de género no puede separarse de la lucha más amplia por la justicia en nuestro mundo.

Defendemos la vida, la tierra y la dignidad, y a través de nuestras luchas, otro mundo es posible

En todas las regiones, las mujeres y las diversidades resisten a los sistemas que explotan la tierra, los cuerpos y las comunidades. Estos sistemas no son accidentales, sino que tienen sus raíces en el patriarcado, el militarismo, el racismo y el legado colonial, el poder corporativo y el imperialismo. Determinan quién controla los recursos, quién soporta la carga de las crisis y qué vidas se consideran prescindibles.

Hoy, mientras la comunidad internacional celebra el Día Internacional de la Mujer bajo el lema de los derechos, la justicia y la acción para todas las mujeres y niñas, reconocemos que una justicia significativa requiere enfrentarse a las fuerzas estructurales que reproducen las opresiones.

En todo el mundo, estamos asistiendo al surgimiento de nuevas formas de imperialismo y colonialismo que afectan a diversos pueblos en diferentes regiones con el silencio cómplice de la comunidad internacional. La destrucción del derecho internacional afecta a las poblaciones más vulnerables, en las que las mujeres, las mujeres afrodescendientes, las personas transgénero y las diversidades de género pagan el precio más alto.

Los derechos conquistados con tanto esfuerzo se están viendo erosionados por las fuerzas de extrema derecha, la reducción del espacio cívico y las agendas regresivas que buscan controlar los cuerpos de las mujeres, silenciar las voces feministas y debilitar la organización colectiva.

Las mujeres no solo se encuentran entre las más afectadas por la destrucción del ambiente, los conflictos, los desplazamientos y la injusticia económica, sino que también están al frente de las resistencias. Desde la defensa de la tierra y el agua, pasando por el sostenimiento de las comunidades en tiempos de crisis, hasta la lucha contra la violencia en todas sus formas, las defensoras del ambiente y las activistas de base siguen construyendo caminos hacia la dignidad, la seguridad, la supervivencia y el cambio de sistema.

La devastación ambiental agrava la injusticia de género. Cuando se destruyen los ecosistemas, a menudo son las mujeres las que deben recorrer mayores distancias para obtener agua, luchar por conseguir alimentos y absorber los impactos del desplazamiento y la pobreza. Cuando los territorios se militarizan o explotan, los cuerpos y los medios de vida de las mujeres se ven amenazados. Cuando las economías se basan en la extracción y la desigualdad, el trabajo de cuidados se expande mientras que los derechos se reducen.

Un futuro justo requiere desmantelar estos sistemas de opresión interconectados. Las luchas feministas por la seguridad y la igualdad son inseparables de los movimientos por la justicia climática, los derechos sobre la tierra, la autodeterminación y la justicia económica. No puede haber justicia ambiental sin justicia de género, ni justicia de género sin enfrentarse a las estructuras globales que sostienen la explotación y la violencia.

En este día, nos solidarizamos con las mujeres, las diversidades de género y las comunidades que resisten la opresión en todas sus formas. Honramos el coraje de quienes defienden la vida, el territorio y los derechos colectivos, a menudo con gran riesgo. Su liderazgo nos recuerda que la justicia no se concede desde arriba, sino que se construye a través de la lucha colectiva.

Hacemos un llamado a los gobiernos y la comunidad internacional para que adopten medidas concretas para:

  • Proteger a las mujeres, diversidades de género y a defensoras del ambiente y los derechos humanos.
  • Poner fin a las políticas que alimentan la militarización, el despojo y el genocidio.
  • Garantizar el acceso a la tierra, los recursos y las políticas públicas que aborden las desigualdades y la violencia sistémica en todas sus formas.
  • Invertir en sistemas de cuidados y servicios públicos universales.
  • Garantizar la rendición de cuentas y la justicia ante la violencia contra las mujeres y las comunidades marginadas. 

En este Día Internacional de la Mujer, renovamos nuestro compromiso de construir un mundo basado en la solidaridad y la justicia social, económica, de género y ambiental. 

La lucha por la justicia de género es inseparable de la lucha por la vida misma, y es una lucha que continuaremos juntas.

ATI utiliza el nombre original de esta fecha, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para recuperar el componente de trabajo digno que enmarca esta lucha, el lugar que ocupan las mujeres en el mundo del trabajo y reconocer que la mayor parte del peso del trabajo de cuidados y de otros trabajos que hacen posible la vida sigue recayendo en su enorme mayoría en mujeres, mujeres indígenas, mujeres afrodescendientes y diversidades de género, quienes desarrollan estas tareas de manera no remunerada, sin derechos y con una creciente precarización.

Fuente: Amigos de la Tierra

Temas: Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades, Feminismo y luchas de las Mujeres

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