Amigos de la Tierra Internacional condena el imperialismo liderado por Estados Unidos y hace un llamamiento a la paz

Idioma Español

Amigos de la Tierra Internacional condena el imperialismo liderado por Estados Unidos, incluida la agresión militar contra Irán, Venezuela y el Líbano, el bloqueo ilegal de Cuba y el genocidio devastador y continuo contra Palestina, liderado por Israel y Estados Unidos.

A medida que la violencia y el sufrimiento se intensifican en todo el mundo, los costos humanos y ambientales del imperialismo estadounidense se hacen sentir a nivel mundial. La única respuesta es poner fin al imperialismo y a todos los sistemas de opresión, y construir una  Solidaridad Internacionalista de los Pueblos por la justicia ambiental, social, de género y racial.

Amigos de la Tierra Internacional es la federación ambientalista de base más grande del mundo, con más de 70 grupos nacionales miembros y millones de integrantes y simpatizantes en todo el mundo. Nuestra visión es la de un mundo pacífico y sustentable en el que las sociedades vivan en armonía con la naturaleza, donde las personas vivan con dignidad y plenitud, se haga realidad la equidad y se respeten los derechos humanos y de los pueblos.

Los ataques ilegales y cada vez más intensos de Estados Unidos e Israel contra naciones y pueblos soberanos constituyen una violación flagrante del principio fundamental de la soberanía nacional y del derecho de los pueblos a la autodeterminación. Estos ataques violan el derecho internacional y los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, que prohíben explícitamente el uso o la amenaza de la fuerza contra la independencia política de los Estados y exigen la resolución pacífica de los conflictos. Existe una amplia y creíble documentación sobre presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos por Estados Unidos e Israel.

Esta agresión capitalista e imperialista tiene una larga historia. Desde el Imperio Británico hasta los golpes de Estado promovidos por Estados Unidos contra gobiernos elegidos democráticamente, los movimientos populares del Sur Global llevan mucho tiempo resistiéndose a la opresión. Lo que enfrentamos hoy es parte de esa misma historia. Desde Irak hasta Palestina, desde Haití hasta Venezuela, este patrón es histórico y está profundamente arraigado: represión contra gobiernos electos y movimientos populares, guerra económica mediante sanciones, aranceles y control de instituciones financieras globales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, e invasiones militares con el pretexto de “llevar la democracia”. Todo ello para mantener un orden mundial en el que una alianza imperial liderada por Estados Unidos pueda mantener el control global de los recursos y la economía mundial. Un orden mundial que mantiene la impunidad y las ganancias de los multimillonarios y las corporaciones, mientras que  los pueblos del mundo pagan el precio.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha desencadenado la peor crisis energética de la historia moderna, que ha afectado con mayor dureza a los más pobres económicamente del mundo, entre otras cosas en lo que respecta al acceso a los alimentos y a la energía. Mientras tanto, el genocidio contra el pueblo palestino, que ya dura más de dos años, ha provocado una catástrofe humanitaria que se podría haber evitado por completo. Las sanciones históricas contra Irán, Venezuela y Cuba, así como el bloqueo petrolero en curso contra Cuba, están causando un sufrimiento incalculable, al cortar el acceso a la energía para hospitales, escuelas y millones de hogares. Todo esto ha tenido un impacto devastador, particularmente en los pueblos históricamente más marginados, incluyendo a las mujeres, las comunidades negras, la comunidad LGBTQI+, los Pueblos Indígenas, los/as niños/as y los/as jóvenes.

El actual resurgimiento de la agresión imperialista constituye una amenaza existencial. Los costos humanos son incalculables, con la pérdida de miles de vidas, especialmente de niños/as. El impacto en el tejido social y ambiental —como la contaminación del suelo, la tierra, el aire, el agua y los ecosistemas— se sentirá durante generaciones. Prolongará la vida útil de los combustibles fósiles y los beneficios de las empresas de este sector, condenándonos a una crisis climática permanente. La agresión imperialista intenta asegurar el control de minerales críticos con fines militares y para la inteligencia artificial, y mantener la actual desigualdad en el consumo de energía y recursos en la futura transición verde. Desvía billones de fondos públicos hacia la guerra mientras millones de personas luchan por acceder a servicios básicos de salud, vivienda o alimentación.

Amigos de la Tierra Internacional condena el imperialismo y hace un llamamiento a la paz. Comprometemos a nuestra organización a la acción, guiados por los siguientes principios y demandas:

Acabemos con la agresión imperialista y trabajemos por la paz. Pongamos fin de una vez por todas a la guerra contra Irán, al genocidio en Palestina y busquemos una solución diplomática a todos los conflictos. La guerra no es inevitable. La gran mayoría de la gente no apoya la guerra contra Irán ni el genocidio contra el pueblo palestino, ni otros conflictos militares. Los gobiernos deben escuchar a la gente, no a Washington, optar por la diplomacia y pedir el fin de las guerras, la desmilitarización y la búsqueda de una agenda política basada en una “cultura de paz”. Exigimos que todos los recursos financieros destinados a las guerras y a la industria bélica se redirijan a la transformación y la recuperación de este mundo.

Defender el derecho internacional y el multilateralismo de los pueblos. Necesitamos un marco internacional que respete la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos. Que sitúe en el centro los derechos de los pueblos y los derechos humanos, así como la justicia ambiental, social, de género y racial. El sistema de las Naciones Unidas está gravemente socavado, y la erosión del multilateralismo supone una grave amenaza para los derechos de los pueblos en todas partes.

Amigos de la Tierra Internacional insta a todos los Estados a que pongan fin y se abstengan de cualquier conducta que pueda convertirlos en cómplices de las guerras y las graves violaciones del derecho internacional perpetradas por Estados Unidos e Israel. En particular, instamos a los gobiernos a que pongan fin a la transferencia de armas, equipamiento militar y de doble uso, apoyo logístico y de inteligencia, flujos financieros y cobertura diplomática o política que permitan o faciliten graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos fundamentales. [1]

Desmantelar el imperialismo como sistema de opresión. Como organización dedicada a la justicia ambiental y social, luchamos contra todos los sistemas de opresión. El imperialismo está profundamente vinculado al colonialismo, el racismo, el patriarcado y la injusticia ambiental, y estamos comprometidos a combatirlo y desmantelarlo.

Defender la democracia frente a la extrema derecha. Los ataques más graves contra los derechos humanos y de los pueblos son liderados por una coalición global de actores de extrema derecha que siguen llamando a la guerra. Nos comprometemos a desafiar esta agenda divisionista en las calles, los parlamentos, los corazones y las mentes de todo el mundo.

Desmantelar el poder corporativo, la impunidad y el acaparamiento de recursos. El control de los recursos y la influencia corporativa impulsan la agresión imperialista. La alianza imperialista liderada por Estados Unidos cuenta con el respaldo de poderosas corporaciones, que utilizan aranceles y acuerdos bilaterales para intimidar a los países del Sur Global. El imperialismo estadounidense en el sector del petróleo y los minerales críticos refleja una campaña implacable de coacción geopolítica que está destruyendo los ecosistemas y amenazando la vida misma.

Amigos de la Tierra Internacional insta a los países a que adopten y hagan cumplir leyes claras y normativas vinculantes para garantizar que las empresas con sede en sus territorios, o que operan en ellos, no sean cómplices de crímenes internacionales ni entren en conflicto con el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, y a que les exijan responsabilidades legales, asegurando un acceso efectivo a la justicia y a las reparaciones para los pueblos afectados.

Los más de 70 grupos nacionales miembros de Amigos de la Tierra Internacional y sus millones de integrantes y simpatizantes en todo el mundo defienden la justicia ambiental y social. Eso significa abogar por la paz y oponerse al imperialismo. Ante las crisis globales, estas asociaciones son más necesarias y urgentes que nunca. Para lograr un cambio profundo y duradero para nuestro planeta y nuestros pueblos, necesitamos cambiar el sistema, desmantelar todas las formas de opresión y explotación, y construir una solidaridad internacionalista.

[1] Artículos sobre la Responsabilidad de los Estados por Hechos Internacionalmente Ilícitos (ARSIWA, por sus siglas en inglés), aprobados por la Comisión de Derecho Internacional en 2001 y recomendados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 56/83, de 12 de diciembre de 2001. Artículo 16 de los ARSIWA: un Estado que preste ayuda o asistencia a otro Estado en la comisión de un hecho internacionalmente ilícito incurre en responsabilidad internacional cuando lo haga con conocimiento de las circunstancias de dicho hecho y cuando el hecho sería internacionalmente ilícito si lo cometiera ese mismo Estado; a la luz de la amplia y creíble documentación sobre presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, el apoyo continuado corre el riesgo de acarrear dicha responsabilidad.

Fuente: Amigos de la Tierra

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades, Geopolítica y militarismo

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