El acuerdo comercial con Estados Unidos es sometimiento
El acuerdo con Estados Unidos que el mileísmo quiere imponer es más que uno comercial. Por supuesto que también incluye saqueo y entrega, pero es mucho más que eso. Milei cede soberanía política y económica de Argentina a agencias de Estados Unidos.
Lo quieren vender como un «acuerdo comercial» con la principal potencia económica del mundo. Eso, de por sí, ya es lo suficientemente grave porque la «libertad de comercio» entre dos países es libertad para uno cuando este tiene un poder económico abrumadoramente mayor. Pero es más que eso. Milei le quiere entregar al trumpismo poder soberano de decisión comercial, tecnológica y de inversión de Argentina.
Es mucho más que una decisión comercial. Es un pacto de alineamiento incondicional de la Argentina con Estados Unidos, un acuerdo de sometimiento semicolonial digno de ser mal recordado como el Pacto Roca-Runciman de la Década Infame. Milei quiere hacer del país un súbdito del imperialismo yanqui, con él como virrey.
El «acuerdo» incluye 133 obligaciones para Argentina, 8 deberes mutuos y 2 obligaciones para Estados Unidos. Ni más ni menos. No hay ninguna reciprocidad, Milei pone a la Argentina de rodillas frente a Trump.
La doctrina Donroe en forma de «acuerdo» con Estados Unidos
Cuando se habla de «Doctrina Donroe» se hace referencia a Donald Trump y la consigna imperialista yanqui de Monroe a principios del siglo XIX: «América para los americanos». En esa consigna, los «americanos» eran solamente los estadounidenses, pero «América» era el continente completo. Donald Trump, con su agresiva política de control territorial sobre su patio trasero, revive esa política con la ayuda de perros falderos como Milei.
Veamos algunos detalles del acuerdo.
Estados Unidos pasa a controlar exclusivamente qué importan hacia la Argentina. Si las agencias de control yanquis le dan el visto bueno a lo que se está vendiendo al país, los organismos de control argentinos no pueden hacer nada al respecto. Por supuesto que no hay ninguna cláusula inversa: Estados Unidos en ningún momento cede a los organismos argentinos el control sobre lo que Argentina exporta a Estados Unidos.
Cupos para Argentina, ningún cupo para Estados Unidos. El acuerdo establece cupos de productos que podrán ingresar desde Estados Unidos sin aranceles: 80.000 toneladas de carne, 1000 toneladas de queso, 870 toneladas de almendras, 80 toneladas de pistachos, 1100 toneladas de papas, 80.000 litros de vino, 10.000 autos. También productos industriales y maquinarias, como tractores, podrán entrar a la Argentina libres de aranceles pero sin ningún tipo de cupo, de manera completamente ilimitada. Pablo Quirno, el responsable de negociar esta vergüenza, dijo que Argentina podía vender a Estados Unidos hasta 100 mil toneladas de carne… pero nada de eso está en el acuerdo. Entonces: Argentina paga aranceles y Estados Unidos no. Otros puntos del acuerdo respecto a esto son directamente graciosos: hay acuerdo mutuo de no ponerle aranceles a plataformas de streaming… ¿Cuántas plataformas de streaming argentinas se consumen en Estados Unidos? ¿Cuántas plataformas de streaming de Estados Unidos se consumen en Argentina?
Estados Unidos tendría poder directo sobre la política industrial y comercial Argentina. El acuerdo le ata las manos a la Argentina para la exportación de materias primas y minerales, dándole prioridad siempre a Estados Unidos en este rubro. En los hechos, las empresas yanquis tendrían prioridad completa en cualquier proyecto de exploración y explotación de recursos naturales. Argentina se compromete a no comprar a ciertos países material vinculado a la energía nuclear, como Rusia y China. Obviamente, Estados Unidos no se compromete a nada ni parecido.
Política internacional y geopolítica de semicolonia. El acuerdo con Estados Unidos pone a la Argentina en línea directa con los intereses yanquis. Si la potencia imperialista pone sanciones y limitaciones comerciales a otros países, Argentina se compromete a acompañar.
Sometimiento tecnológico, colonia sin investigación ni desarrollo. En el acuerdo, Argentina adopta los criterios de propiedad intelectual de los Estados Unidos. En última instancia, los yanquis pasan a poner las normas de qué tecnología puede usar para investigación y desarrollo. Las consecuencias son claras: las Universidades e institutos argentinos verán sus ideas ser aplastadas por la obligación de pagarle todo a los yanquis, que serán siempre dueños de lo ajeno.
Hay que tener en cuenta que el acuerdo todavía no está en vigencia, que debe pasar por ambas cámaras del Congreso. Cualquier responsable de dejar pasar esta infamia merece ser tratado como un agente de intereses extranjeros.
Fuente: Bilaterals