Especialistas exigen una moratoria al cultivo industrial de algas marinas
Un nuevo informe del Grupo ETC sobre los experimentos de geoingeniería marina de la empresa británica Seafields en aguas del Caribe advierte sobre el riesgo de daños irreversibles para los ecosistemas oceánicos y el clima.
Especialistas exigen una moratoria al cultivo industrial de algas marinas ante el preocupante plan de crédito de carbono de una startup británica en el Mar Caribe
Mientras distintos actores se preparan para reunirse en Bonn dentro de dos semanas con motivo de la reunión de mitad de año de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), las conclusiones del informe refuerzan el llamamiento a respetar el principio de precaución y proteger los ecosistemas marinos de intervenciones climáticas peligrosas y sin pruebas.
Seafields está ampliando la producción de algas con la promesa de que puede eliminar grandes cantidades de CO₂ de la atmósfera, contribuyendo a la “neutralidad de carbono” o “cero neto”, y generando créditos que las empresas pueden comprar para compensar sus continuas emisiones vinculadas a los combustibles. Sin embargo, la afirmación de Seafields sobre la compensación se basa en la premisa poco sólida de que las algas marinas crean un sumidero de carbono. El Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración) en su informe “Explotar los océanos para negocios de carbono: La empresa Seafields y sus irresponsables proyectos en el Caribe”, señala que, según la ciencia, las algas marinas podrían incluso emitir carbono.
“El hecho de que Seafields ya esté experimentando con el controvertido hundimiento de biomasa en aguas cercanas a Barbados muestra que la comercialización de tecnologías de geoingeniería arriesgadas y sin pruebas ya está en marcha en el Sur Global, totalmente en contra de los acuerdos que los gobiernos han suscrito en el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB)”, afirmó Verónica Villa, investigadora del Grupo ETC. “Es preocupante que una empresa privada como Seafields pueda seguir adelante con este tipo de actividad, especulativa y con fines comerciales”.
El análisis en profundidad que realizó ETC sobre las actividades de Seafields describe cómo la empresa, junto con otros defensores de la eliminación marina de dióxido de carbono (mCDR), está presionando para legitimar tecnologías como el hundimiento de biomasa y el afloramiento artificial bajo el pretexto de la “investigación” o de los “experimentos piloto”. Estas propuestas se están promoviendo como soluciones climáticas a pesar de la considerable incertidumbre científica y las desconocidas consecuencias ecológicas.
Tanto el hundimiento de biomasa como el afloramiento artificial son métodos de geoingeniería marina, y actualmente están siendo evaluados en el marco de la Convención de Londres y el Protocolo de Londres por sus posibles efectos nocivos en el océano. Seafields se centra actualmente en el cultivo costero de algas marinas en beneficio de la industria de la biomasa, y ya tiene planes para ampliar su escala y cultivar “megagranjas” en el Caribe y el Atlántico. Según el Grupo ETC, esto forma parte de un modelo preocupante de extracción de recursos, en el que empresas del Norte Global se benefician de los ecosistemas costeros y los espacios marinos del Sur Global.
“El monocultivo industrial de algas ha sido rechazado por los pueblos indígenas y las comunidades costeras debido a los impactos en sus medios de vida y en los ecosistemas que cuidan y que benefician a toda la humanidad”, agregó Villa. “Se debe prohibir. Necesitamos que los gobiernos promuevan soluciones reales para hacer frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad y que se frenen las actividades especulativas de empresas como Seafields, que pueden llevarnos más rápido hacia peligrosos puntos de inflexión planetarios”.
A mediados de junio, expertos internacionales en política climática y delegaciones nacionales se reunirán en Bonn con motivo de las conversaciones climáticas entre períodos de sesiones de la UNFCCC. El Grupo ETC recomienda que los debates sobre los programas de carbono azul basados en las algas marinas queden excluidos de los mecanismos del mercado de carbono del artículo 6 del Acuerdo de París.
Además, el informe insta a la ONU y a los gobiernos a que respeten la moratoria del CDB sobre la geoingeniería y apliquen el principio de precaución en materia de geoingeniería en virtud del Convenio de Londres y el Protocolo de Londres.
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Fuente: Grupo ETC