“La crisis climática no es un futuro hipotético, es nuestro presente”

Por COAG
Idioma Español
País Europa

"La crisis climática no es un futuro hipotético: es nuestro presente. Cada vez son más frecuentes los fenómenos extremos, y si no se toman medidas estructurales, viviremos muchas DANAs más, cada vez más violentas. Por eso, desde nuestro proyecto hemos decidido repensar completamente nuestra manera de trabajar. Nos estamos replanteando el diseño de las parcelas, mejorando los sistemas de drenaje, incorporando especies más resistentes y reforzando las infraestructuras para que sean más adaptables. Queremos que nuestro modelo de agricultura sea más resiliente, más colectivo y vinculado al territorio".

Testimonio: Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, Coag, España. Afectación agrícola por la DANA del 29 de octubre de 2024

Lo que ocurrió el pasado 29 de octubre en Valencia no fue un accidente meteorológico aislado, sino una expresión más de la emergencia climática que vivimos. La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que azotó nuestra comarca descargó en pocas horas una cantidad de agua descomunal, acompañada de granizo, viento huracanado y una violencia que desbordó cualquier previsión. En nuestra finca, el agua arrasó casi todo: los bancales quedaron inundados, perdimos árboles, el sistema de riego se destruyó por completo y los accesos quedaron bloqueados durante días. Fue un golpe duro, no solo para nuestras cosechas, sino también para el ánimo.

Las afectaciones directas en el campo fueron demoledoras. En nuestro caso, perdimos más del 70% de la producción de temporada: almendros, granadas, hortalizas, muchas de las plantas quedaron inservibles y los daños en infraestructuras agrícolas básicas, como vallas, caseta de aperos o depósitos, fueron totales. Lo peor es que no solo perdimos lo que ya estaba plantado: también perdimos tiempo, capacidad de respuesta y, en muchos casos, la esperanza de una recuperación rápida.

Las ayudas institucionales fueron, en general, tardías e ineficaces. Tardaron meses en realizar valoraciones mínimamente serias, y los criterios de compensación dejaron fuera a muchas pequeñas explotaciones como la nuestra. En muchos casos, la burocracia y la falta de conocimiento de la realidad agraria local convirtieron las ayudas en papel mojado. Sentimos abandono institucional en un momento en que más necesitábamos acompañamiento.

Pero no estuvimos solas. Gracias al asociacionismo agrario y a redes de apoyo mutuo, conseguimos levantar cabeza. Instituciones como CERAI y COAG jugaron un papel esencial desde el primer momento: nos ofrecieron asesoramiento, nos ayudaron a cuantificar los daños, nos defendieron ante las administraciones y articularon redes de solidaridad entre productores.

A través de estas alianzas, recibimos apoyo logístico, herramientas compartidas y, sobre todo, el impulso moral de saber que no estábamos solas en esto. Esa red fue la que verdaderamente sostuvo al campo.

Lo más preocupante es que esta situación no será una excepción. La crisis climática no es un futuro hipotético: es nuestro presente. Cada vez son más frecuentes los fenómenos extremos, y si no se toman medidas estructurales, viviremos muchas DANAs más, cada vez más violentas. Por eso, desde nuestro proyecto hemos decidido repensar completamente nuestra manera de trabajar. Nos estamos replanteando el diseño de las parcelas, mejorando los sistemas de drenaje, incorporando especies más resistentes y reforzando las infraestructuras para que sean más adaptables. Queremos que nuestro modelo de agricultura sea más resiliente, más colectivo y vinculado al territorio.

No podemos seguir como si nada. La agricultura ecológica y de proximidad no puede sostenerse sin un entorno que la proteja y valore.

Necesitamos políticas públicas valientes, diseñadas desde abajo, que cuenten con la voz de quienes estamos en el campo. Pero también necesitamos seguir fortaleciendo nuestras redes, apoyarnos mutuamente y actuar con la conciencia de que el cambio climático ya está aquí y que solo podremos enfrentarlo juntas, organizadas y preparadas.

Este testimonio es parte de nuestra nueva publicación “Justicia Climática, una mirada desde el Feminismo Campesino y Popular”, consulta  aquí.

Fuente: La Vía Campesina

Temas: Agricultura campesina y prácticas tradicionales, Crisis climática

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