Litio boliviano: las preguntas detrás de la “minería del agua” sobre la cual se ciernen presiones globales
Durante la presentación del libro “Las preguntas que deben responderse antes de decidir: Extractivismos del litio” del CEDIB, expertos e investigadores lanzaron desafíos y advertencias en torno a la extracción del litio de los salares.
La Paz, 7 agosto (ANA).- En medio de una creciente presión internacional que se cierne sobre el litio boliviano o “minería del agua”, varios expertos e investigadores lanzaron desafíos y advertencias al Estado y a la sociedad en su conjunto, para tomar decisiones informadas sobre este recurso que se encuentra en los salares altoandinos.
Durante la presentación del libro “Las preguntas que deben responderse antes de decidir: Extractivismos del litio” del CEDIB, escrito por Eduardo Gudynas (Uruguay), Óscar Campanini, Lucio Cuenca (Chile) y Gonzalo Mondaca, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz, fue comentado por la investigadora argentina, Andrea Izquierdo y la periodista Rocío Lloret, directora de contenidos de La Región.
“Estamos en una crisis completa porque a nivel internacional nuestro Gobierno ha firmado un acuerdo de intenciones con Estados Unidos, para la venta de minerales críticos, incluido el litio. Y ninguno de los bolivianos conoce el contenido de este acuerdo”, afirmó Campanini en su intervención.
En esa línea dijo que es fundamental que todos los bolivianos se hagan las preguntas correctas respecto al litio. El anterior Gobierno de Luis Arce (MAS) firmó contratos con empresas de China y Rusia, y varios sectores, incluidas las comunidades del Salar de Uyuni y otras aledañas cuestionaban la falta de transparencia para acceder a la información de los proyectos de Extracción Directa del Litio (EDL).
“Estamos en una crisis completa, en la que el litio va a salir como una propuesta, donde una Cumbre Minera ha demostrado con toda claridad, que hay muchas tensiones y conflictos entre los sectores mineros, que algunos de los grandes y poderosos sectores tienen propuestas nefastas para el medioambiente y para los derechos colectivos”, aseveró.
A modo de contextualizar la situación del país, Campanini mencionó la situación de crisis económica por la que se atraviesa, la liberación del dólar con la consecuente inflación de precios, donde el Banco Central de Bolivia se ve en la obligación de intervenir, a pesar que ése no era su interés.
“Todos estos factores han hecho que estemos es una crisis completa y por tanto, debemos hacernos las preguntas correctas (sobre el litio) para que las decisiones que vayamos a tomar no sean por política, sino que vayan a beneficiar al conjunto del país”, subrayó.
“Nada es lo que parece con el litio”
Eduardo Gudynas, explicó que actualmente hay amplios sectores de la sociedad convencidos, de que en un momento de crisis, el litio puede ser una salvación para el país, y frente a eso, se desafiaron junto a Campanini y Mondaca trabajar en comunidades altoandinas, donde surgían preguntas que nadie podía responder con certeza, y fue bajo esa premisa, que surgió la idea de ordenar esas preguntas para poder verificar esas distintas dimensiones que debían considerarse antes de tomar una decisión frente al litio.
“Presentar un libro sobre preguntas es raro porque casi todo el mundo quiere certezas, y buena parte de los debates sobre el litio están fundados por sus defensores en las certezas, del otro lado también presentar un libro sobre interrogantes y dudas puede ser incómodo, incluso para las comunidades locales, pero saber preguntar implica acceder a información, saber preguntar implica tener los supuestos riesgos en juego”, explicó ante una sala llena.
Relató que en el Salar de Uyuni “la señora muerte” coqueteó con la vida de los cuatro investigadores por algunos minutos, pero lograron superarla, por lo que enfatizó en los riesgos que conllevó el trabajo del libro.
“Sobre las preguntas sus repuestas o son incómodas o no las conocen, por lo tanto, hay mucho más en juego en interrogación que lo que podría parecer; es un libro raro para los debates actuales y los extractivismos en Bolivia, en América latina y el mundo (…). No conozco ninguna otra obra que esté enfocada en las preguntas porque casi todas se basan en las certezas”, sostuvo.
En ese marco, explicó que las preguntas plantean si es aceptable o no asumir riesgos en torno al litio. “Estoy convencido y comparto el sentimiento con los otros autores del libro, que este es un ejercicio urgente y necesario porque además a medida que se ha progresado en él, revela particularidades del extractivismo del litio, que no ocurren en otros extractivismos mineros”, dijo.
Según Gudynas, nada es lo que parece con el litio. “No es una minería del litio, sino que más bien es una minería del agua, por tanto, tiene poco de definibilidad de las concepciones tradicionales, como la línea a tajo abierto o un socavón, sino que se parece más a actividades de exploración, con inyecciones y exploraciones de fluidos y materiales. Se parece al fracking”, señaló.
Nueva subordinación comercial a China
Investigador principal del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), Gudynas es un estrecho colaborador académico del CEDIB, y también habló de las enormes presiones por extraer los minerales en la región y la hegemonía de China en la cadena del litio.
“Hay nuevas condiciones geopolíticas, donde buena parte se va a China, no es la clásica dependencia de los países latinoamericanos que vendían recursos naturales a europeos y norteamericanos, sino que representa una nueva dependencia y subordinación donde nosotros le vendemos esos minerales a China”, explicó.
En la actualidad dijo que, las redes de comercialización de litio están controladas por el Comité Central del Partido Comunista de China en Pekín y la autoridad más importante es el instituto de comercio chino.
“¿Para qué extraer del litio? Se basa en ciertos mandatos morales y que se asume que los países del Sur deben proveer de minerales para la reconversión energética que sería global para atacar el cambio climático. (…). Está todo muy teñido de moralidades porque aquel país que no vende su litio podría ser acusado de impedir o trabar ese combate al cambio climático planetario”, alertó.
En esa línea dijo que los beneficios del litio podrán estar en la electrificación de la movilidad de países industrializados como China, pero los impactos sobre el agua y la biodiversidad se quedan en estas comunidades de Bolivia, Argentina o Chile.
“Todo hace que los extractivismos del litio sean urgentes, pero la urgencia impone precauciones antes de asumir respuestas, que se toman sin considerar todas las visiones en juego”, señaló.
“Nos han vendido la idea de la minería verde”
A su turno, Rocío Lloret afirmó que todo gobierno, toda empresa, deberían responder interrogantes, antes de iniciar cualquier proyecto, exponiendo si se han evaluado los riesgos o si solo se buscan beneficios comerciales, que incluso ni llegan al país.
“Hasta hoy en día, no tenemos informes oficiales de la empresa estatal YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos), para saber por ejemplo cuánta agua fósil hay dentro de los salares, que a su vez son bolsones de agua acumulado durante miles de años, lo que pone en peligro no solo la biodiversidad, sino también equilibrios que están interconectados”, sostuvo.
También mencionó la necesidad de identificar cuántas de emisiones de carbono se emitirán con la extracción directa del litio (EDL) nos han vendido como si fuera la respuesta ambientalmente amigable y ver si es necesario
“Nos han vendido la idea de la minería verde, como si el término fuera factible. Toca analizar si pasar del combustible fósil a la electromovilidad es la respuesta”, apuntó.
Advirtió que solo una batería puede consumir hasta 1,3 millones de litros de agua. Y no hay suficiente litio en el mundo para poder reemplazar a todos los vehículos.
Desde una mirada crítica, señaló que por el proceso crítico que atraviesa el país, por la falta de combustible, se cree que la electromovilidad es la respuesta a todos los problemas que se tienen.
“Tenemos y vale la pena leer el libro antes, informarse como ciudadanía para ver si los impactos que trae consigo, cómo se está viviendo en Chile o Argentina, que llevan una delantera muy grande donde se ha evidenciado impactos muy grandes”, acotó.
Por otro lado, la destacada bióloga y doctora en Ciencias Biológicas argentina, Andrea Izquierdo dijo que es necesario, antes de tomar decisiones respecto al litio, preguntarse quién asumirá los costos ambientales y sociales de su extracción y quiénes obtendrán beneficios, si es justificable o no, y qué información falta para tomar una decisión reflexionada.
La especialista señaló que después de más de una década de estudiar los sistemas altoandinos, llegó a la conclusión de que los salares no solo son depósitos de litio, sino sistemas hidroecológicos extremadamente delicados y con particularidades distintas; con bofedales, flora y fauna y comunidades que han establecido sus vidas por siglos.
Mencionó que, en su país en casi 20 salares se ejecutan actualmente 60 proyectos que se encuentran en distintas etapas y que las inversiones no son significativas, pues luego el 80% de lo que se extrae se concentrará en China como el país más adelantado en términos de producción de electromovilidad, baterías y el control sobre el comercio del litio a nivel mundial.
En esa línea, el libro plantea interrogantes sobre si ¿extraer el litio tiene o no impactos ambientales sustantivos?, ¿Son o no manejables o amortiguables?, ¿extraer el litio resolverá los problemas económicos del país?, ¿se han calculado los costos y beneficios de esa explotación?, ¿en el cálculo de los costos se han contabilizado los daños ambientales y sociales?, ¿en la toma de decisiones se ha informado a las comunidades locales y se ha recabado sus opiniones?, ¿las invocaciones a las compensaciones o indemnizaciones económicas quién la calcula?, ¿cómo se calcula la pérdida del agua?, ¿tiene un precio el agua?, ¿quién recibe el dinero de la compensación?, ¿cómo se maneja?, ¿si algo sale mal, si hay un accidente, quién es el responsable?, ¿quién asume las compensaciones?, y así sucesivamente.
Fuente: ANA