Los acuerdos comerciales con El Salvador y Guatemala son regalos para las grandes empresas tecnológicas
Hoy, la administración Trump publicó un nuevo «Acuerdo sobre Comercio Recíproco» ( ART) con Guatemala, después del anuncio ayer de un acuerdo similar con El Salvador. Estos son los últimos acuerdos que se finalizan en respuesta a los aranceles recíprocos que Trump anunció en el «Día de la Liberación» y que han sido impugnados incluso ante la Corte Suprema de EE.UU.
En respuesta, Melinda St Louis, directora de Global Trade Watch en Public Citizen, emitió la siguiente declaración: “Aquí vamos de nuevo. Estos acuerdos de Trump con El Salvador y Guatemala están repletos de regalos para las grandes empresas tecnológicas, quienes buscan impedir cualquier ley futura que pueda exigirles responsabilidades. Como ya vimos con los acuerdos comerciales con Camboya y Malasia, estos acuerdos incluyen numerosas ventajas para las grandes empresas tecnológicas y otros intereses corporativos”.
Según el acuerdo, El Salvador y Guatemala se comprometen a varias prohibiciones regulatorias:
- Se le prohíbe implementar impuestos sobre los servicios digitales prestados dentro de sus fronteras o aranceles aduaneros sobre las transmisiones electrónicas, lo que priva al país de una fuente legítima de ingresos y permite que las grandes empresas tecnológicas eviten pagar lo que les corresponde.
- Se le impide revisar los algoritmos o el código fuente antes de su lanzamiento al público, lo que limitará los esfuerzos para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas de los sistemas de software e inteligencia artificial.
- Se le restringe la implementación de regulaciones sobre competencia digital, responsabilidad de las plataformas o seguridad en línea que podrían interpretarse (erróneamente) como discriminatorias contra los gigantes tecnológicos estadounidenses.
A cambio, EE.UU. acepta eliminar los aranceles sobre determinados productos, especialmente aquellos que no se fabrican ni se cultivan en el país. Esta es una medida que Trump ya estaba considerando debido a la presión interna y que la Corte Suprema podría anular próximamente. El acuerdo también estipula explícitamente que EE.UU. podrá volver a imponer aranceles por prácticamente cualquier motivo.
En definitiva, estos acuerdos son evidencia de cómo la administración Trump favorece a las grandes empresas tecnológicas a través de su agenda comercial, las recientes negociaciones comerciales y sus políticas de desregulación interna.
Fuente: Bilaterals