México da un giro hacia el fracking justificado como “soberanía energética”

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País México

En su intervención, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, prometió una “explotación sustentable” y anunció la integración de un comité de científicos y especialistas en el manejo del agua en “yacimientos de geología compleja”, quienes serán los responsables de emitir opiniones y recomendaciones para decidir la viabilidad de las tecnologías que pueden implementarse para la extracción del gas natural.

En portada: Actividades de supervisión en las obras para actualizar infraestructura que permita aumentar las capacidades de gas natural dentro del Complejo Procesador de Gas Burgos, ubicadas en Reynosa, tamaulipas.

La mandataria Sheinbaum aseguró que actualmente existen “nuevas tecnologías que no tienen los impactos ambientales que tenían las antiguas, y que es factible utilizar (el fracking)”. También detalló que la pretensión de su gobierno era presentar al comité de científicos esta misma mañana, pero aún no han concretado su integración debido a que, argumenta, continúan con la revisión de los perfiles para asegurarse que la definición sea técnica y no política.

Sheinbaum justificó su decisión, rompiendo con el compromiso número 75 de su programa de gobierno sobre que “no se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking”, al cual se comprometió durante su campaña por la presidencia. Ahora, el discurso cambió, pues Sener ha justificado su implementación como parte de la “Estrategia para fortalecer la soberanía energética mediante la extracción de gas”, directriz presentada esta mañana y que, acorde a su gobierno, busca reducir la dependencia energética con los Estados Unidos (EEUU).

Una de las principales razones, detalla la Sener, es que el 75% del gas usado en México es importado desde los EEUU. Del total, aproximadamente 80% proviene de Texas y el resto desde California, en un contexto en el que el Estado mexicano prevé que el sector industrial incremente la demanda de gas, su principal insumo energético, para la consolidación de los Polos de Desarrollo del Bienestar (Podebis) apuntalados por el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y el Plan México. Su titular, Luz Elena González Escobar, aseguró que la proyección en el consumo del energético mantiene una tendencia en aumento, la cual llegará al año 2030 con un incremento del 30%. 

En ese tenor, la secretaria de Energía anunció que actualmente existen siete plantas de ciclo combinado pendientes de inaugurarse, entre los años 2026 y 2027, además de cinco nuevas por construirse conforme al Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional, lo que se traduce en una apuesta mayor del Estado mexicano para establecer infraestructura dependiente del gas para la generación eléctrica en el país.

Ante este escenario, la Sener propone explotar gas no convencional, es decir, extraer el hidrocarburo que se encuentra atrapado en formaciones geológicas con baja permeabilidad y que requiere técnicas complejas como el fracking. En México, señala la Sener, las mayores reservas se ubican en las cuencas de Sabinas-Burro Picachos, Burgos y Tampico-Misantla identificadas como las de mayor presencia de hidrocarburos no convencionales, las cuales se extienden a través de los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Puebla.

Por su parte, el director de Pemex afirmó que México tiene un potencial en gas de 83 billones de pies cúbicos en campos convencionales. En contraste, existen 141 billones de pies cúbicos localizados en yacimientos no convencionales, cuya extracción sólo puede llevarse a cabo mediante el uso del fracking. La promesa presentada por la paraestatal apunta a que, de explotar los “yacimientos de geología compleja”, para el año 2035, la producción de gas en México estaría cerca de alcanzar la autosuficiencia energética - tomando como referencia el consumo actual que refiere Sener de 9 mil millones de pies cúbicos diarios - al obtener 8.6 mil millones de pies cúbicos diarios. 

Impactos ambientales, ¿a discusión?

En contradicción con la promoción de una extracción “sustentable”, la misma presidenta explicó detalladamente el método del fracking y sus impactos. Sin mencionarlo por su nombre, Sheinbaum compartió la manera en que dicha técnica perfora las profundidades del subsuelo para, después, inyectar químicos horizontalmente encargados de romper las rocas y liberar el gas. Pese a que reconoció que dicha explotación produce afectaciones, principalmente por la gran cantidad de agua que se contamina, aseguró que su gobierno explotará el gas no convencional y prometió disminuir “al máximo” los impactos ambientales.

La presidenta retomó el tema de la integración del comité de científicos, los cuales, aseguró, dedicarán sus labores durante dos meses para decidir si es factible el uso de tecnologías que implementen otras fuentes de agua no potable, como la que se encuentra en el subsuelo de las minas, agua salada o de reciclaje para minimizar el daño ambiental.

Sin embargo, lo que acontece en EEUU después de dos décadas de aplicación masiva del fracking evidencia los graves impactos ambientales y a la salud de las poblaciones en regiones como la Cuenca Pérmica, en los estados de Texas y Nuevo México, donde se ha utilizado. Un ejemplo es lo difundido, en 2023, por la Asociación de Médicos por la Responsabilidad Social de Estados Unidos, quien publicó un estudio que reúne casi 2,000 análisis académicos que, en su conjunto, concluyen que la  fracturación hidráulica causa graves daños a la salud y el bienestar humano, y que esos problemas no pueden mitigarse.

Depósitos de almacenamiento para el agua de producción procedente de la perforación de gas natural en la cuenca de gas de Marcellus Shale, al oeste de Pensilvania.

Yacimiento de gas de Jonah, suroeste de Wyoming. Se calcula que contiene 10,5 billones de pies cúbicos (300 km³) de gas natural.

En cuanto a las afectaciones a la salud, “los estudios científicos han detectado centenares de compuestos tóxicos cancerígenos, mutagénicos, teratogénicos y disruptores del sistema endocrino y nervioso”, detalla el Doctor en Ciencias de la Tierra, Luca Ferrari  sobre la evidencia científica, aún cuando las empresas de fracking no permiten la divulgación de los compuestos químicos utilizados en la extracción de yacimientos no convencionales, cobijados por la legislación norteamericana. 

También existen registros de organismos como el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (NIEHS, por sus siglas en inglés) que documentan relaciones entre la cercanía de poblaciones a pozos que operan con fracking donde se registran afectaciones a la salud como partos prematuros, afecciones a la piel y al sistema respiratorio, entre otras. 

Además, existen registros, elaborados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), que indican que las actividades del ciclo de vida de la fracturación hidráhulica impactan los recursos de agua potable. Entre los riesgos específicos se encuentra la eliminación inadecuada de aguas residuales, los derrames de fluidos y la inyección de fluidos en pozos con integridad mecánica deficiente.

En México, un estudio elaborado por CartoCrítica en colaboración con Conahcyt, alerta por la  gravedad de los impactos en el consumo de agua, sobre todo en regiones que presentan estrés hídrico y que coinciden con las cuencas proyectadas por Pemex para la extracción de hidrocarburos no convencionales. “El estudio revela que la extracción del 10% de los recursos prospectivos no convencionales requeriría más de 14,000 nuevos pozos, consumiendo hasta 470 mil millones de litros de agua. Para dimensionar, esto equivale a 47 millones de pipas de agua (camión cisterna), suficientes para dar más de ocho vueltas al mundo formadas en fila”, sostiene el documento. 

Inversión privada, beneficiada

El anuncio del gobierno mexicano sigue la ruta establecida por el Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex, documento que propone la evaluación de nuevos esquemas de extracción en “yacimientos de geología compleja” para ser operados mediante contratos mixtos que contemplen inversión pública y privada. La estrategia proponía el inicio de evaluación de dichos esquemas desde finales del 2025 y durante el 2026 con miras a incrementar la extracción de hidrocarburos en México, cuyos principales yacimientos se encuentran en declive.

En ese contexto, la presidenta Sheinbaum celebró la coincidencia con las labores legislativas que buscan crear un entorno legal favorable a la inversión mixta usando recursos estatales e inversión privada. Ello en referencia a la aprobación, este lunes (6), por parte del Senado de la  Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar la cual promueve proyectos estratégicos con un “nuevo modelo de inversión” que involucra a los sectores público y privado. La nueva ley permite contratos en sectores clave como energía, transporte y agua, con inversión estratégica de 4 a 40 años, abiertos a empresas nacionales, extranjeras y consorcios.

El anuncio sobre la apertura al fracking también coincide con la reunión, un día antes, entre la presidenta Sheinbaum con Larry Fink, presidente de BlackRock y Adebayo Ogunlesi, de Global Infraestructure Partners (GIP). BlackRock ha expandido significativamente su portafolio de negocios con proyectos de gas natural, principalmente desde 2024 cuando adquirió a GIP por 12,500 millones de dólares, añadiendo aún más proyectos de carbón y gas a su cartera de inversiones. Destaca su participación en sistemas de transporte de gas ubicados en EEUU y propiedad de TC Energy, esta última, empresa que gestiona una importante red de gas natural en México que conecta Texas con Veracruz y Tabasco.

Cuestionada sobre los temas abordados en la reunión, la presidenta Sheinbaum se limitó a decir que, pese a hablar de proyectos mixtos, “no quedamos en nada en particular”.

Fuente: AVISPA

Temas: Minería

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Foto: Depositphotos - Carolina J.

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