Pronunciamiento de la Red en Defensa del Maíz, Huayacocotla, Veracruz

Idioma Español
País México

"Como Red en Defensa del Maíz nos oponemos a cualquier modificación genética de las semillas. Denunciamos la simulación de Estado que prohíbe el cultivo de transgénicos, pero permite su importación, y exigimos la prohibición de la edición genómica. Reafirmamos la importancia de proteger las semillas campesinas y los cultivos de los pueblos en sus centros de origen y diversificación".

Marzo 2026

En asamblea, comunidades, organizaciones y colectivos que conformamos la Red en Defensa del Maíz reunidas en las instalaciones de Radio Huayacocotla “La voz campesina” y en la comunidad de Cuatecomaco, municipio de Zontecomatlán, Veracruz, los días 12 al 15 de marzo de este año confirmamos que:

El maíz es el elemento que nos une como pueblos indígenas y campesinos, en el campo y la ciudad, por lo que nos llama a defender todo de manera integral: el territorio, el agua, la asamblea, el pensamiento comunal y la diversidad de la milpa y sus semillas.

La Red en Defensa del Maíz ha sido un espacio de articulación para la defensa del maíz y la vida campesina en toda la integralidad que representa. Queremos reivindicar y cuidar que mantenemos una crianza mutua con la milpa y somos los pueblos del maíz. Como las semillas, somos una fuerza comunitaria grande y repartida en cada rincón, en cada milpa y cada asamblea.

Como Red en Defensa del Maíz afirmamos que el maíz se defiende y se protege sembrándolo en la milpa; es la base de nuestra alimentación y nuestra cultura, es nuestro niño-niña que al cultivarlo estamos cuidando y nuestra madre cuando nos alimenta.

Hay un rechazo generalizado a las semillas y alimentos transgénicos y su paquete tecnológico y tóxico, las corporaciones y los Estados en contubernio insisten en imponerlos. En la lucha contra la manipulación y deformación de nuestras semillas estamos en un nuevo momento. Bajo nuevos términos y procesos de laboratorio más complejos pasamos a la edición génica que está siendo promovida incluso por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) que afirma que promoverá “la secuenciación genética de especies nativas, la edición genética y otras herramientas biotecnológicas permitidas exclusivamente para la generación de nuevas variedades, razas o individuos mejorados genéticamente”.

Esto pone en riesgo todo el universo de nuestras semillas y lo consideramos un atentado contra la alimentación, la salud y la biodiversidad.

Rechazamos toda forma de manipulación genética de las semillas, así como los paquetes tecnológicos asociados que implican el uso de agrotóxicos, los cuales afectan y contaminan gravemente la salud, la biodiversidad, los suelos y el agua.

Vemos con preocupación que los gobiernos siguen impulsando que crezca la producción de mercancías agrícolas que ni siquiera son alimentos, mediante una agroindustria que desplaza o reduce la vida y la producción campesina mientras aumenta la importación de alimentos transgénicos e industriales como el maíz, entre otros. Todo esto incrementa la dependencia, afecta gravemente la soberanía alimentaria de la nación y nuestra libre determinación y autonomía.

Las agroindustrias devastan los territorios, los bosques, llanos y selvas, acaparan tierras, destruyen la biodiversidad donde se instalan, se pierde la producción de alimentos local diversa, las semillas campesinas, los suelos y agua. Dejan contaminación, saturación de sustancias tóxicas, enfermedades y la destrucción de la juventud.

Se culpa a los campesinos del abandono del campo, pero las políticas agrarias no resuelven los conflictos y gestiones pendientes, no facilitan los trámites agrarios internos y externos de las comunidades y ejidos, como el de la sucesión de la tierra y la defensa de la propiedad social, dando prioridad a la certeza jurídica privada, corporativa y transnacional.

El maíz ya tiene su casa en las comunidades

Vemos que el gobierno ahora pretende hacer casas y bancos “oficiales” de semillas. Históricamente han querido estudiar, almacenar, sustituir, coleccionar, catalogar nuestras semillas y hacer consejos consultivos gubernamentales. Por eso les decimos que el maíz ya tiene su casa y su consejo, que está en nuestras comunidades y bajo resguardo en nuestras propias casas, en templos y lugares sagrados, en nuestras milpas y en los sitios donde tradicionalmente lo hemos guardado y donde las circunstancias de ataque nos van permitiendo cuidar, reproducir y defender, pues mantenemos la vida del maíz a través de comparticiones, siembras, fiestas, ceremonias, festivales, intercambios familiares, comunitarios y regionales.

Tenemos la preocupación profunda de cobijar a las juventudes rurales, indígenas y urbanas, y fortalecer más su participación en la vida comunitaria y campesina. Denunciamos que el ataque a esta juventud es sistemático pues los programas de gobierno impulsan el vaciamiento del campo para promover la industrialización y el despojo, promueven la agricultura por contrato, venden los paquetes tecnológicos que son tóxicos, imponen modelos ajenos a la cultura y saberes comunitarios como los invernaderos y cultivos ajenos que llevan a fracasos y abandonos, generan endeudamiento y frustración, deshabilitan a la gente en los saberes de la agricultura campesina y la reproducción de la vida, para terminar empujándoles al trabajo precarizado.

Ante todo, lo anterior nos volvemos a manifestar con el siguiente pronunciamiento:

  • Nos oponemos a cualquier modificación genética de las semillas. Denunciamos la simulación de Estado que prohíbe el cultivo de transgénicos, pero permite su importación, y exigimos la prohibición de la edición genómica. Reafirmamos la importancia de proteger las semillas campesinas y los cultivos de los pueblos en sus centros de origen y diversificación.
  • Rechazamos cualquier sistema de propiedad sobre las semillas.
  • Denunciamos las políticas que promueven la privatización de la tierra, la mercantilización de los territorios —como los proyectos y mercados de bonos de carbono y la imposición de modelos que afectan el pensamiento y el territorio comunal simulando soluciones a la crisis ambiental.
  • Nos oponemos a los paquetes tecnológicos agroindustriales: sus semillas, agrotóxicos, pesticidas, venenos y plásticos que están invadiendo todos los territorios enfermando y contaminando todo el entorno, afectando la salud y los territorios dejando enfermedad, polución, daños a la naturaleza y la vida campesina.
  • Quienes habitan las ciudades también tienen derecho a decidir sobre su alimentación, semillas y modo de reproducirlas, por eso denunciamos y nos oponemos al proyecto de la ley de huertos urbanos y jardines polinizadores que pretende controlar y registrar las actividades agrícolas en zonas urbanas, vinculada a la ley agroalimentaria del estado de Jalisco, que promueve la industrialización del campo. Para lograr la soberanía alimentaria debemos asegurar nuestra libertad de decidir “Qué, Cómo, Cuándo y Dónde” cultivar nuestros alimentos en lo urbano y lo rural, tener la elección libre de comprar e intercambiarlos en mercados y tianguis comunitarios y no solamente en comercios empresariales, reconociendo la práctica milenaria del intercambio, trueque y comercio local entre las comunidades del campo y la ciudad que favorecen y ayudan el tejido social y los lazos comunitarios.
  • Invitamos a reconocer y cuidar a las juventudes rurales y su relación con el territorio, la agricultura y las semillas, como presente y futuro de nuestros pueblos, nuestra alimentación y naturaleza. Es importante observar y denunciar el ataque sistemático de universidades, empresas y gobierno al futuro que las personas jóvenes representan en el cuidado de las semillas nativas y los territorios.
  • Ante el caos y devastación climática es importante seguir caminando con nuestras semillas, estar atentos desde nuestros territorios a las señales que vienen de nuestra experiencia, saberes, conocimientos y cosmovisión para poder continuar el cultivo y cuidado de la milpa.
  • Invitamos a las comunidades, pueblos y organizaciones a sumarse al proceso global del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) que inició en enero del 2026 en Cartago, Costa Rica, para juntos sumar argumentos de denuncia y defensa que visibilicen la importancia de la relación milenaria de los pueblos con sus semillas y cultivos para la vida presente y futura. Demandar la continuación de la relación sin restricciones de los pueblos con sus semillas y la oposición a cualquier sistema que pretenda privatizarlas, como lo es todo el sistema UPOV y sus derivaciones en leyes y programas nacionales y tratados internacionales.
  • Llamamos a los pueblos, comunidades indígenas, campesinas y urbanas a mantener la defensa y cuidado de nuestras semillas nativas, su cultivo y los saberes que nos han acompañado y que siguen en transformación para llegar hasta este momento en el que es necesario defender el maíz, la soberanía alimentaria, los territorios, las asambleas y la autonomía.

- Para descargar el pronunciamiento en PDF, haga clic en el siguiente enlace:

Red en Defensa del Maíz

Temas: Saberes tradicionales, Semillas

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Dibujos: Rini Templeton

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