Se presentó el informe de la investigación “Mujeres campesinas, cuidados y crisis climática”

Idioma Español
País Argentina

El pasado martes 14 de abril, en la sede del CELS en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se llevó a cabo la presentación formal del informe “Mujeres campesinas, cuidados y crisis climática”, investigación participativa realizada durante el año 2025 por el Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra (MNCI Somos Tierra).

El MNCI Somos Tierra es una organización con presencia en 8 provincias de la Argentina y cuenta con una historia de más de 25 años de trabajo con familias campesinas indígenas productoras de alimentos para el mercado interno.

El evento contó con la participación de un gran número de referentes de todo el país incluyendo a Luci Cavallero, feminista Licenciada en Sociología e Investigadora de la Universidad de Buenos Aires, que mencionaba: 

“Todo este corrimiento de la frontera extractiva pero también de la explotación del trabajo tiene que ver con asegurar una ganancia financiera futura…y ese triángulo; extractivismo, financialización y crisis de los cuidados es una dimensión mucha más situada en América Latina.”

Esta investigación se realizó con el objetivo de hacer un relevamiento socio productivo con perspectiva de género, analizando cómo la crisis climática impacta en la organización del tiempo; la distribución del trabajo productivo, doméstico y de cuidados; la salud física y emocional; las estrategias productivas y comunitarias de adaptación, y la configuración de vulnerabilidades estructurales en territorios rurales.

En un contexto de crisis climática creciente, las mujeres y diversidades campesinas e indígenas lideran las estrategias de resiliencia climática que sostienen la vida en los territorios y la soberanía alimentaria a costa del deterioro de su propia salud física y mental.

En el desarrollo de este trabajo se realizaron 150 encuestas y se realizaron 80 entrevistas en profundidad, a familias pertenecientes a organizaciones territoriales vinculadas al MNCI–Somos Tierra de las provincias de Córdoba, Mendoza, Jujuy, Neuquén y Misiones. Esta selección de grupos y provincias fue intencional priorizando de esta manera la participación de mujeres y diversidades campesinas e indígenas.

Carolina Llorens referente del equipo de feminismo del MNCI Somos Tierra refirió:

“Las mujeres campesinas son las más afectadas por los eventos climáticos que impactan en su seguridad alimentaria e implican una sobrecarga de trabajo. Y a su vez son el pilar que sostiene la resiliencia climática, a través de prácticas de adaptación como la agroecología, el manejo del agua y la organización comunitaria que sostienen la producción y el arraigo en los territorios. Ambas realidades son invisibilizadas, no reconocidas.”

Conozcamos algunos datos que arrojó este proceso:

El impacto del cambio climático en las comunidades rurales posee una marcada dimensión de género, donde las mujeres y diversidades enfrentan una vulnerabilidad desproporcionada debido a su rol histórico en las huertas familiares, la gestión del agua y las tareas de cuidado. Persisten brechas de género en la comercialización, dominada por varones en un 34,7%, y en el control de activos estratégicos, limitando la transformación del poder productivo en poder económico.

Las mujeres y diversidades rurales tienen jornadas activas que se extienden entre 16 y 18 horas diarias. El 61.7% de las mujeres tiene “Triple jornada simultánea”: dedican parte de su día a realizar tres o más tareas al mismo tiempo: producir alimentos, cocinar y cuidar niñxs.

Las mujeres campesinas destinan 6.8 horas al trabajo productivo (ganadería y agricultura), 4.5 horas a tareas domésticas y 3.2 horas a cuidados no remunerados, disponiendo de apenas 1.6 horas diarias para actividades personales o descanso, el cual suele ser fragmentado. A esto se le suma el indicador “pobreza de tiempo” estructural, donde el tiempo de las mujeres funciona como un recurso de ajuste para suplir la falta de infraestructura básica.

Esta “Triple jornada simultánea” genera un impacto crítico sobre la salud. El 85% de las mujeres reportó tener estrés constante, mientras que el 78% padece cansancio extremo debido a la falta de descanso. Las enfermedades físicas y los problemas de sueños aparecen el 70% y el 65% respectivamente y como último dato preocupante, el 60% manifiesta tristeza o desánimo ante las pérdidas productivas y la migración familiar.

El 77% de las mujeres ha modificado prácticas debido al clima. La sobrecarga de cuidados actúa como un límite estructural para la adaptación productiva.

La falta de apoyo institucional desplaza el costo de la adaptación climática hacia el trabajo no remunerado de las mujeres y diversidades.

También se pudo saber que las mujeres que enfrentan múltiples eventos climáticos carecen de agua y tienen alta responsabilidad de cuidados y reportan un índice de 19.7 puntos, un nivel de malestar que roza el máximo de la escala (20) y representa un estado de vulnerabilidad crítica.

El estudio identifica un patrón crítico de no-cuidados forzados: el 48.7% no realizó ninguna consulta médica por su propia salud durante el último mes.

“En las entrevistas que hicimos con las mujeres y diversidades en nuestros territorios detectamos muchas necesidades, como la violencia realmente está muy marcada en las mujeres campesinas indígenas, cómo están sobrecargadas en el cuidado del hogar el cuidado de los animales, de lo que se produce”, afirmó Dhanna Moyano referente del equipo de feminismo y diversidades del MNCI Somos Tierra.

¿Qué demandan y sueñan las mujeres y diversidades campesinas indígenas?

Las demandas y los sueños expresados por las mujeres/diversidades campesinas e indígenas como cierre de este estudio son un diagnóstico colectivo sobre las condiciones que hacen posible —o imposible—la vida digna en los territorios rurales. Estas voces constituyen un conocimiento situado que articula experiencia, deseo y propuesta política.

Las demandas necesarias para mejorar el bienestar de las mujeres campesinas e indígenas fueron el acceso a Salud y Apoyo Psicosocial (37%) Infraestructura y Servicios Básicos (28%), Reconocimiento y mejora económica (22%) y Espacios Comunitarios y de Contención (13%).

Lejos de aspiraciones abstractas, estos sueños se organizan en torno a derechos básicos garantizados —agua, salud, tierra, vivienda—, una vida libre de violencias y un desarrollo comunitario que ofrezca oportunidades reales para las generaciones futuras. La reiterada mención a la educación, el trabajo digno y los proyectos colectivos muestra que no conciben el bienestar como un logro individual, sino como un proceso profundamente comunitario. Estos deseos delinean una visión de futuro donde la sostenibilidad de la vida no se construye a partir del sacrificio silencioso, sino del acceso efectivo a derechos, del fortalecimiento comunitario y de una redistribución más justa del cuidado y de los recursos.

Esta entrada está disponible también en  English.

Fuente: La Vía Campesina 

Temas: Agricultura campesina y prácticas tradicionales, Crisis climática, Feminismo y luchas de las Mujeres

Notas relacionadas:

Se presentó el informe de la investigación “Mujeres campesinas, cuidados y crisis climática”

Se presentó el informe de la investigación “Mujeres campesinas, cuidados y crisis climática”

Las pastoras de Mongolia defienden su territorio y sus tradiciones

Las pastoras de Mongolia defienden su territorio y sus tradiciones

17Abril | Honduras: “El despojo de una comunidad campesina implica también el despojo de una forma de producir alimentos”

17Abril | Honduras: “El despojo de una comunidad campesina implica también el despojo de una forma de producir alimentos”

Mãe Terra não é discurso: para camponeses, protegê-la exige enfrentar o agronegócio e a falácia dos governos

Mãe Terra não é discurso: para camponeses, protegê-la exige enfrentar o agronegócio e a falácia dos governos

Comentarios