Sudán: las mujeres huyen de los drones de día y de los violadores de noche

Idioma Español
País África
© PMA/ Gabriela Vivacqua Las mujeres de Sudán del Sur salen en busca de agua.

Conseguir agua se ha convertido en una trampa para las mujeres, encargadas de ir a buscarla en El Obeid, en el centro de Sudán. El número de mujeres y niñas que necesitan servicios relacionados con la violencia de género se ha cuadruplicado en todo el país desde el inicio de la guerra.

En la ciudad sudanesa de El Obeid, las mujeres y las niñas se enfrentan cada día a una decisión imposible: salir a buscar agua bajo el riesgo de ser alcanzadas por un ataque con drones o esperar a que caiga la noche y exponerse a la violencia sexual. ONU Mujeres advirtió este viernes que esta nueva realidad refleja el deterioro de la situación humanitaria y de seguridad en una ciudad donde el acceso a alimentos, atención médica y otros servicios esenciales también es cada vez más limitado.

Con la temporada de lluvias a punto de alcanzar su punto máximo, la falta de acceso seguro al agua aumenta además el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua. La agencia recordó que el cólera ya se está propagando en Sudán, mientras la desnutrición y el limitado acceso a la atención sanitaria incrementan el peligro de enfermedades graves y muertes, especialmente entre mujeres y niñas desplazadas.

Ninguna hora es segura

Según explicó Anna Mutavati, directora regional de ONU Mujeres para África Oriental y Meridional, los ataques con drones contra fuentes y puntos de distribución de agua han obligado a muchas mujeres a esperar hasta el anochecer para llenar sus recipientes, convencidas de que la oscuridad les ofrecerá protección frente a los bombardeos.

Sin embargo, esa estrategia las expone a otro peligro. “Han sido acosadas, violadas y sometidas a otras formas de violencia sexual” mientras intentaban conseguir agua, denunció Mutavati durante una rueda de prensa en Ginebra. La responsable recordó que este patrón reproduce las atrocidades documentadas el año pasado en El Fasher.  

La creciente utilización de drones en el conflicto ha llevado la guerra aún más cerca de la población civil al poner infraestructuras esenciales, como los sistemas de abastecimiento de agua, al alcance de los ataques. El Obeid, un importante punto de conexión entre Jartum, Darfur y el sur del país, alberga a más de medio millón de habitantes, entre ellos unos 83.000 desplazados internos, en su mayoría mujeres y niños.

El conflicto agrava la crisis humanitaria

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ya había advertido en mayo que el conflicto corría el riesgo de entrar en una fase aún más letal. Solo durante los primeros cuatro meses de 2026, los ataques con drones causaron la muerte de al menos 880 civiles, más del 80% de todas las víctimas civiles documentadas por la Oficina de Derechos Humanos durante ese periodo.

A la inseguridad se suma el avance del cólera y la escasez de alimentos y servicios sanitarios. ONU Mujeres subrayó que la violencia sexual se ha utilizado como arma de guerra durante los tres años que dura el conflicto y que el número de mujeres y niñas que necesitan servicios relacionados con la violencia de género se ha cuadruplicado desde el inicio de la guerra, hasta alcanzar los 12,7 millones en 2026.  

Las organizaciones de mujeres también están al límite

Las organizaciones dirigidas por mujeres siguen siendo una de las principales redes de apoyo para las comunidades afectadas, ya que llegan a lugares donde otras organizaciones no pueden operar y ofrecen protección y asistencia a mujeres y niñas.

Sin embargo, los recortes de financiación están debilitando esa labor. Según ONU Mujeres, dos tercios de estas organizaciones han tenido que cerrar o reducir considerablemente los espacios seguros y los servicios para sobrevivientes de violencia de género, mientras que la mitad prevé suspender sus actividades o cerrar por completo durante el próximo año si no recibe apoyo financiero urgente.

La agencia reiteró su llamamiento a un alto el fuego inmediato, al acceso humanitario sin restricciones y a la protección de las mujeres y las niñas. También pidió que los responsables de las violaciones rindan cuentas ante la justicia y que las sobrevivientes tengan acceso a servicios integrales de apoyo. Asimismo, insistió en que las mujeres deben participar de forma plena y segura en los procesos de paz, la respuesta humanitaria y la recuperación del país.

Fuente: Noticias Naciones Unidas

Temas: Agua, Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Defensa de los derechos de los pueblos y comunidades, Geopolítica y militarismo

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