Temporal expone la amenaza de los relaves y cuestiona el relato de la “minería verde”
Las intensas lluvias que afectaron la zona centro norte de Chile volvieron a poner en jaque el agua y la salud de las comunidades que viven junto a grandes depósitos de desechos mineros.
En Caimanes, comuna de Los Vilos, Región de Coquimbo, las piscinas colectoras del tranque El Mauro de Minera Los Pelambres alcanzaron su capacidad máxima. Parte de las aguas descargadas llegó al estero Pupío, utilizado para el consumo humano y la agricultura. Ante la incertidumbre sobre su composición, la comunidad debió suspender preventivamente el consumo y comenzó a comprar agua envasada.
Durante una tensa asamblea, la comunidad exigió explicaciones a Minera Los Pelambres -controlada por el Grupo Luksic a través de Antofagasta Minerals- y a las autoridades. Aunque los análisis preliminares señalaron que el agua estaría dentro de la norma, los habitantes manifestaron que no confían en esos estudios y exigieron información transparente. Mientras se esperan los resultados definitivos, se mantiene la recomendación de no consumir agua de la red.
El temporal también provocó problemas asociados a depósitos de relaves en otras localidades de la zona centro norte de Chile.
En Peñablanca, comuna de Cabildo, Región de Valparaíso, aguas con sedimentos provenientes del depósito de relaves de Minera Las Cenizas escurrieron hacia la quebrada del Chinchorro y el río Ligua. La autoridad sanitaria ordenó cerrar las fuentes de captación de cuatro sistemas de Agua Potable Rural: Peñablanca, La Higuera, El Carmen y Valle Hermoso.
Las consecuencias recaen sobre las comunidades rurales, que quedan sin acceso seguro al agua y deben esperar, en medio de la incertidumbre, los análisis que confirmen o descarten la contaminación de sus fuentes.
En ambos casos, el temporal agravó los riesgos asociados a grandes depósitos de relaves emplazados junto a viviendas y fuentes de agua, una amenaza que las comunidades vienen denunciando desde hace años.
Para OLCA, estos episodios desarman el relato de la llamada “minería verde”, utilizado por empresas y gobiernos para justificar una nueva expansión minera en nombre de la transición energética.
El director de OLCA, Lucio Cuenca, sostuvo que no puede ser verde una actividad que consume enormes cantidades de agua y energía, interviene cuencas, destruye ecosistemas y deja millones de toneladas de desechos en los territorios. Además, profundiza la crisis climática y, al mismo tiempo, debilita las condiciones de las comunidades para enfrentar sus consecuencias.
Exigimos investigaciones independientes, responsabilidades empresariales y una fiscalización efectiva. El agua, la salud y la vida de las comunidades deben estar por encima de la ganancia minera.
Fuente: Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA)