Una lucha global contra el imperialismo y por la Soberanía Alimentaria

Idioma Español
País Europa, Haití

Como parte de los preparativos del Día Internacional de las Luchas Campesinas, la plataforma de apoyo a Haití en Francia, de la cual nuestra organización miembro, la Confédération Paysanne, forma parte, organizó el pasado 14 de abril una conferencia titulada “El campesinado en Haití hoy”, en los locales de la asociación France Amérique Latine.

El evento contó con la participación de Islanda Micherline Aduel, de nuestra organización miembro en Haití, Tet Kolé Ti Peyizan, en representación del movimiento campesino haitiano, así como de Fanny Métrat, portavoz de la Confédération Paysanne.

Fanny Métrat, campesina en Ardèche, abrió la intervención situando la lucha del pueblo haitiano en un contexto global. Recordó que La Vía Campesina, como movimiento internacional que reúne a más de 200 millones de campesinxs, se mantiene codo a codo con el campesinado haitiano, exigiendo una solución haitiana a la crisis, construida desde las propias demandas del pueblo haitiano.

Desde la perspectiva de la Confédération Paysanne, existe una responsabilidad histórica y actual del Estado francés en la situación que vive Haití, vinculada a crímenes como el saqueo de bienes y la deuda impuesta tras la independencia. Métrat denunció también el papel del “Core Group” y la persistencia de una lógica colonial e imperialista por parte de Francia y otras potencias (EE. UU., Rusia, Israel, China), que continúan afectando a los pueblos campesinos en distintos territorios del mundo, desde Gaza hasta Kanaky.

Para nuestra organización miembro en Francia, la solidaridad no puede reducirse a una lógica paternalista de “ayuda”, sino que debe construirse como una justicia reparadora y una lucha común contra el neoliberalismo, que destruye el campesinado a través de acuerdos de libre comercio. En este sentido, Métrat reafirmó que la Soberanía Alimentaria no puede reducirse a un término incorporado al discurso institucional, como en el reciente cambio de nombre del Ministerio de Agricultura en Francia, sino que es el derecho de los pueblos a decidir sobre su alimentación y sus sistemas agrícolas, sin imponer prácticas de dumping a otros países.

Deconstruyendo el relato sobre Haití

Islanda Micherline Aduel enfatizó la necesidad de deconstruir el discurso dominante que presenta a Haití únicamente como un país pobre, aislado y sumido en el caos ingobernable. Según Aduel, en las comunidades campesinas (como en Plaisance, en el departamento del Norte) existe una armonía y colaboración que el relato internacional ignora.

La Soberanía Alimentaria para Haití es inseparable de la soberanía política. Aduel explicó que ser “soberano” (o grand moun,en creole haitiano) implica la capacidad de un pueblo para alimentarse a sí mismo. Sin embargo, históricamente el Estado haitiano ha sido un Estado anticampesino, que prefiere aliarse con una burguesía empresarial para favorecer las importaciones en lugar de invertir en infraestructuras nacionales que permitan a lxs campesinxs llevar sus productos a las ciudades.

El “caos planificado” y la inseguridad

Uno de los ejes más contundentes de la intervención fue la denuncia del «caos planificado», una estrategia de inestabilidad deliberada que, según Islanda Aduel, busca asfixiar económicamente al campesinado y asegurar el control de los bienes estratégicos del país. Esta maniobra se manifiesta con crudeza en el despliegue de bandas armadas en enclaves fundamentales como el departamento de Artibonite, donde la violencia se utiliza para generar hambrunas controladas y desarticular la producción agrícola local.

En este contexto, las intervenciones extranjeras fueron retratadas no como soluciones, sino como motores de degradación; Aduel recordó el doloroso legado de misiones como la MINUSTAH, responsable de la introducción del cólera y de atroces abusos sexuales contra menores, y cuestionó la legitimidad de la nueva fuerza liderada por Kenia, calificándola como un nuevo fracaso de ocupación.

Frente a la recurrente imposición de tropas externas, se defendió la capacidad técnica de la policía haitiana para restaurar la seguridad si se le otorgaran los recursos necesarios, sugiriendo que la preferencia por fuerzas extranjeras responde a una voluntad de injerencia para evitar elecciones soberanas y mantener una agenda internacional ajena a las necesidades del pueblo. Esta parálisis democrática ha condenado a Haití a vivir en un estado de transición permanente desde el asesinato de Jovenel Moïse en 2021, un ciclo de provisionalidad que impide la organización popular y garantiza que el país permanezca bajo el control de estructuras que liquidan el patrimonio nacional en beneficio de intereses externos

El despojo de tierras y la explotación económica

La conferencia expuso con crudeza cómo el despojo de tierras y las políticas agroindustriales han erosionado sistemáticamente la autonomía del territorio haitiano. Un caso emblemático de esta vulneración es el de la organización de mujeres SOFA (Solidaridad de las Mujeres Haitianas), cuyas 8,600 hectáreas en la comunidad de Saint-Michel de l’Attalaye fueron cedidas por el Estado para el cultivo de stevia destinada a la multinacional Coca-Cola. Esta maniobra no solo arrebató el control del suelo a sus legítimas habitantes, sino que, en un giro perverso, transformó a las campesinas en meras obreras agrícolas dentro de sus propias fincas, desencadenando conflictos internos que fracturan deliberadamente el tejido social comunitario.

Esta lógica de subordinación económica no es un fenómeno reciente, sino que hunde sus raíces en la década de los 50, cuando el Estado haitiano optó por una política de dumping al priorizar la importación de arroz estadounidense, cuyo bajo costo en comparación con el producto local terminó por fragilizar y asfixiar la producción nacional. A esta presión estructural se suma un diseño histórico de explotación laboral que, desde la primera ocupación estadounidense entre 1915 y 1934, ha fomentado el éxodo rural con el fin de convertir al campesinado en mano de obra barata. De este modo, lxs trabajadores de la tierra han sido empujados hacia las factorías urbanas o desplazadxs hacia las plantaciones de caña de azúcar en la República Dominicana y Cuba, consolidando un ciclo de pillaje que liquida las riquezas del país, como el cacao, el café y el algodón, en favor de una burguesía importadora y de intereses transnacionales que mantienen a la nación bajo una asfixia económica permanente.

Un llamado a la unidad internacional

Para concluir, Islanda Micherline Aduel profundizó en la fragmentación impuesta sobre la isla de La Española, señalando que las fronteras que dividen a Haití y la República Dominicana han sido exacerbadas por una narrativa de confrontación que no pertenece a los pueblos. Denunció que el sentimiento antihaitiano promovido en el país vecino es una herramienta política orquestada por sectores nacionalistas e intereses imperialistas, cuyo fin último es impedir una unión popular que desafíe el control regional. Esta estrategia de división se suma al intento constante de aislar a Haití del escenario internacional, presentándolo como un caos ingobernable para justificar la injerencia y hacer que la nación siga pagando, siglos después, el precio de su libertad.

Frente a esta asfixia planificada, las ponentes sostuvieron con firmeza que la solución no radica en intervenciones externas, sino en la unificación de las luchas campesinas a nivel internacional. La propuesta de La Via Campesina es tejer una solidaridad internacionalistaque trascienda las diferencias culturales y geográficas, reconociendo que el campesino haitiano enfrenta al mismo sistema neoliberal y a las mismas políticas de mercado que destruyen las producciones locales en otros rincones del mundo. Solo a través de esta convergencia global será posible alcanzar la verdadera soberanía alimentaria y política, permitiendo que el pueblo haitiano recupere su capacidad de ser grand moun (soberano y digno) y rompa definitivamente con el tutelaje imperialista que asfixia su economía y su democracia.

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Fuente: La Vía Campesina

Temas: Defensa del Territorio , Movimientos campesinos, Soberanía alimentaria

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