Violencia criminal golpea a defensores ambientales de El Salto, Jalisco

Idioma Español
País México
Pérdida total del vehículo de la organización Un Salto de Vida. La agresión se registró el pasado domingo en el contexto de la ola de violencia ocurrida tras el ataque de fuerzas de seguridad contra uno de los mayores cárteles criminales en México.

La ola de violencia desatada el pasado domingo 22 de febrero, tras la detención y abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido popularmente como "El Mencho", líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), afectó a poblaciones en 20 estados de la república, con el registro de más de 252 bloqueos carreteros, incendios y ataques criminales que también alcanzaron a defensores ambientales en el estado de Jalisco.

Integrantes de la organización Un Salto de Vida, cuyas labores desde hace más de 20 años se encaminan a la defensa de los territorios aledaños al río Santiago, -cauce gravemente enfermo por la descarga de desechos industriales que han convertido al territorio en una zona de sacrificio-, denunciaron que la mañana del domingo pasado fueron víctimas de los narcobloqueos suscitados en las carreteras de esta entidad, ubicada en el occidente de México.

Mientras integrantes de la organización, junto con investigadores universitarios, se encontraban realizando acciones de observación en el territorio y monitoreo de descargas industriales, fueron retenidos cerca de la carretera a La Capilla, en el límite con el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos. Acorde al relato de Un Salto de Vida, se les obligó a descender de la camioneta en la que se desplazaban, la cual fue incendiada junto con sus teléfonos celulares y los equipos que utilizan para realizar el registro de los contaminantes vertidos por las empresas que conforman el corredor industrial de El Salto.

La organización reportó la pérdida total tanto del vehículo como de los equipos para sus labores de investigación y defensa del territorio; también, detallaron que dichas herramientas eran utilizadas para realizar acciones de reforestación del “Bosque del Fin del Mundo”, iniciativa impulsada por Un Salto de Vida para la plantación de 44 especies de árboles endémicos de Juancatlán y El Salto.

“Afortunadamente, no pasó a mayores y todo quedó en pérdidas materiales, algo que muchas personas en México no han podido contar el día de hoy. Sin embargo, no deja de ser un golpe para la movilidad del colectivo”, compartió la organización en un relato de los hechos, difundido el pasado lunes 23 de febrero.

Los miembros de Un Salto de Vida aseveran que  no es la primera vez que sus miembros sufren agresiones, situación a la que están expuestos no sólo por su labor como defensores y defensoras del territorio, “sino por el simple hecho de habitar esta región, por habitar este tiempo en este país donde el crimen organizado, amparado, alentado, auspiciado y enquistado en el poder, ha marcado el destino de nuestros pueblos; sirviendo siempre a los intereses financieros y políticos de las élites”, sostienen.

De acuerdo al testimonio de la organización, los eventos violentos del pasado domingo revelan la configuración político-militar y organizativa que poseen las redes criminales en todo el país, “demostrando el control territorial que han cultivado tras años de ser herramienta de control de gobiernos nacionales y extranjeros que obedecen a la industria nacional y transnacional. La tríada del capitalismo salvaje, sabemos es narcotráfico, gobierno e industria, es decir, una hidra de múltiples cabezas que se reconfigura al perder una de las tantas cabezas”.

Solidaridad

En respuesta a la denuncia de la organización jalisciense, organizaciones y colectivos han realizado llamados a la solidaridad con sus miembros y su resistencia. Entre ellos, destaca la Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio (ANAVI), la cual  emitió un comunicado este miércoles 25, en el cual denuncia que “no es suficiente con la constante contaminación de su territorio y cuerpos por parte de la industria y el mal gobierno, tienen que enfrentar la cruenta violencia criminal que les arrebata sus herramientas de trabajo para defender la vida y les arrebata la tranquilidad”.

Ante esta situación, expresaron su solidaridad y enfatizaron que hacen suyas las exigencias de Un Salto de Vida, a quien abrieron espacio, en el comunicado, para compartir su historia y lucha por construir justicia verdadera. En este recuento, la organización detalló que el río Santiago es, tristemente, conocido a nivel mundial como uno de los ríos más contaminados de América Latina, situación que no ocurrió por accidente, sino que fue provocado por decisiones políticas y económicas “en favor del capitalismo de muerte y destrucción, sobre los cuerpos y los territorios”.

En su trayectoria de más de dos décadas, las y los miembros de Un Salto de Vida afirman haber aprendido a documentar las descargas de las fábricas, registrar olores, animales y enfermedades; a realizar monitoreos comunitarios de agua, aire y suelo y a organizarse en asambleas populares, “a veces con miles de personas, a veces con cientos, a veces con menos de una decena. No importa, porque sabemos que guardamos la llama de la rebeldía contra la dictadura de la normalidad; porque a pesar de tener todo en contra, decidimos vivir, es decir, resistir”.

En el documento, los miembros de la organización comparten que, para los pueblos originarios Coca y Tecuexe, el río Santiago no siempre se llamó así, sino que anteriormente era denominado Chignahuapan: la potencia de nueve ríos. Un ser vivo que “se convirtió en mercancía al menor costo que maximiza ganancias monetarias como un drenaje de desechos tóxicos industriales”.

En su relato, explican que la colonización y la industrialización provocaron que el río fuera transformado en infraestructura para el despojo, primero, durante el siglo XIX al instalar presas, hidroeléctricas y fábricas textiles. Posteriormente, en el siglo pasado, con la consolidación del corredor industrial Guadalajara-El Salto, el cual alberga más de 900 empresas nacionales y extranjeras, entre ellas industrias electrónicas, químicas, metalúrgicas, automotrices y farmacéuticas.

“Empresas como IBM, Hitachi, Honda, Flextronics, Jabil, Sanmina, Amazon, Mercado Libre, Laboratorios Roche o Cargill, por mencionar solo algunas. A este modelo se le nombra oficialmente  ‘el Silicon Valley mexicano’. Nosotras y nosotros lo nombramos por lo que es: una zona de sacrificio”, denuncia Un Salto de Vida.

Entre las afectaciones por la contaminación, la organización destaca que, en 2009, un estudio financiado por el Estado mexicano, pero ocultado durante una década, reveló la presencia de mercurio, arsénico, cadmio, plomo, benceno y compuestos orgánicos persistentes en la sangre y orina de 330 niñas y niños de entre 6 y 12 años en El Salto y Juanacatlán, “metales pesados y sustancias altamente cancerígenas circulando en los cuerpos de nuestros niños y niñas, cifras abstractas que son nuestras familias, nuestro hogar, nuestros cuerpos, el territorio que habitamos desde nuestros ancestros”. 

Entre otros daños a la salud producidos por la actividad industrial se encuentran la presencia de cáncer, insuficiencia renal, daños neurológicos y alteraciones hormonales. En este sentido, el municipio ubicado en la zona metropolitana de Guadalajara presenta una de las tasas más altas de insuficiencia renal, cáncer y enfermedades respiratorias en el país, acorde al comunicado de la organización. 

“Las mujeres cargamos entonces, con la crisis del cuidado de personas enfermas, acompañamos tratamientos, sostenemos hogares atravesados por la enfermedad, el abandono y la precariedad. Nuestras niñas con pubertad precoz, con alteraciones reproductivas, con cuerpos enfermos. Esta violencia capitalista es profundamente desigual, la implantan con discursos de psicología inversa donde en décadas nos dicen que la industria trae progreso. Ese progreso que tiene mal olor, agua negra, enfermedad y muerte, que forma parte de una dictadura de la normalidad que se nos impone con sangre, para aceptar lo inaceptable. Hoy el discurso se renueva con nuevos nombres: nearshoring, Plan México o los Polos de Desarrollo para el Bienestar”, denuncia Un Salto de Vida.

Pese a la agresión violenta, la organización asevera que continuarán con la siembra de la vida, pues “más que nos mueva un vehículo, o ese vehículo, nos mueve el amor a nuestro territorio que habitamos, que nos dio vida y que si ella enferma, nosotros enfermamos, que si ella muere, morimos con ella, pero si ella resiste y vive, nosotros también resistimos decidiendo vivir”.

Por su parte, los pueblos, organizaciones, colectivos e individuos que integran la ANAVI llamaron a la solidaridad para aportar en la recuperación de las herramientas de trabajo para Un Salto de Vida, por lo que a continuación compartimos los datos para realizar donativos directamente a la organización:

BBVA México

Nombre de Beneficiario: UN SALTO DE VIDA, A.C.

Nombre de Representante Legal: Enrique Encizo Rivera

No. de Cuenta: 0118513767

CLABE: 012320001185137675

Fuente: Avispa Midia

Temas: Criminalización de la protesta social / Derechos humanos, Defensa del Territorio

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